El papel del inglés en el mundo del comercio

Como en cada campo, el lenguaje utilizado en el ámbito del comercio internacional tiene rasgos específicos, siendo uno de los más importantes el uso del inglés como lingua franca.

Según argumenta Anne Johnson en su artículo “The Rise of English: The Language of Globalization in China and the European Union”, la lengua inglesa está asociada en los últimos tiempos con modernidad, desarrollo y poder económico y esta es, precisamente, la imagen que muchas empresas quieren mostrar.  La lingüista y antropóloga Sung-Yul Park añade, además, que el inglés ha llegado a adquirir el estatus de lingua franca debido a su “naturaleza neutral”.

No es que el inglés se haya desvinculado totalmente de cualquier cultura, sino más bien es todo lo contrario: está asociado a culturas muy variadas entre sí. El hecho de que se hable en puntos tan distintos del globo lo separa de una cultura en concreto y lo hace en cierta forma válido para cualquier situación multicultural y es por eso que lo convierte en el idioma perfecto para el comercio internacional.

Dentro de este campo, el inglés ha ido adaptándose a las necesidades del mismo. Además, hay que tener en cuenta que se utiliza con gran frecuencia para hacer negocios entre personas o grupos de personas cuyas lenguas maternas no son el inglés. Este es el idioma en el que un empresario español se comunica con un cliente chino; o un alemán con un peruano. Personas provenientes de lenguas y culturas completamente distintas pero que en ese momento están sumidas en un mismo campo: el del comercio internacional.

Hoy en día, cada vez más empresas (indiferentemente del tamaño de las mismas) utilizan el inglés para promocionar sus productos con la seguridad de que así llegarán a más clientes potenciales. Es habitual también encontrarse con empresas con un ambiente de trabajo muy internacional compuesto por personas provenientes de todo el planeta. Algunos de los cuales ni siquiera saben hablar (o no con fluidez) el idioma local. No es difícil encontrar, por ejemplo, empresas en Praga o en Helsinki cuya lengua más hablada por sus empleados no sea ni el checo ni el finés sino el inglés. Es un idioma que se aprende en muchos países ya desde el colegio y cuya sencilla gramática da lugar a un aprendizaje mucho más rápido que el de otros idiomas como los mentados checo y finlandés.

Rubén Roberto Rico y Evaristo Doria lo presentan en su libro “Retail Marketing” de la siguiente manera:

“En los últimos veinte años, el conocimiento del idioma inglés se ha vuelto prerrequisito para todo éxito financiero internacional. El 70% de la información almacenada en Internet es en inglés, como también lo es el 80% de la comunicación. (…) El material en japonés disponible en Internet representa menos del 5% de todo el material disponible en la red, a pesar de que Japón tiene 130 millones de habitantes y controla el 15% de la economía mundial.”

Por otro lado, países como Japón, China o Finlandia, por nombrar solo algunos, han exportado al mundo productos tecnológicos de gran calidad que hemos adquirido usuarios de todo el planeta y, sin embargo, el idioma de la tecnología no es el japonés, el chino o el finés, sino el inglés. De esto se deduce que el inglés no está exclusivamente ligado a las nuevas tecnologías, sino que hay algo más detrás. Los idiomas que acabo de mencionar son considerados idiomas difíciles de aprender ya sea por su compleja gramática o por el gran número de caracteres que utilizan. Sin embargo, el inglés usa el alfabeto latino con 26 letras, lo que resulta mucho más práctico que el chino o el japonés. Por otro lado, carece de declinaciones, salvo por el conocido genitivo sajón, y su gramática es menos compleja si la comparamos con la del idioma finlandés que cuenta con alrededor de 14 casos, además de estar alejado de la gran mayoría de los idiomas occidentales.

El inglés, por lo tanto, está asociado a un tipo de imagen más global que otros idiomas. Ya sea por razones puramente lingüísticas, económicas, sociales o históricas, el inglés es la lingua franca del mundo contemporáneo. Mientras que el francés se usa con más frecuencia en productos cosméticos o el alemán en automovilísticos, el inglés se ha apoderado de gran parte de los mercados y representa, en resumidas cuentas, una forma de economizar y revalorizar un producto.

Gema

 

Sofá, mantita y… ¡a aprender inglés!

Para todos los que queráis mejorar vuestro inglés, no solo tenéis que echar horas y horas delante de una gramática o de miles de ejercicios como dicta el método tradicional. Hay numerosas opciones como apuntarse a un intercambio lingüístico, tener amigos de fuera, viaja y un truco que funciona muy pero que muy bien es escuchar canciones (ya hablamos de la importancia de las canciones a la hora de enseñar una lengua en un post anterior Canciones para mejorar nuestro inglés ) o ver películas y series. ¡Así se aprende mientras uno está entretenido! Os dejo unas cuantas como recomendación.

Downton Abbey: ambientada en la Inglaterra de principios del siglo XX. Gira en torno a la vida aristocrática de la familia Crawley en Downton Abbey. La jerarquía inglesa y los acontecimientos de la historia tienen un gran papel en el desarrollo de cada uno de los personajes.

Es muy interesante ver la serie ya que los acentos varían según la condición social y el lugar de procedencia de cada uno de los personajes. Es una serie amena y que acaba enganchando.

Black Mirror: Para todos los amantes de la tecnología. La serie Black Mirror explora el lado más siniestro de la tecnología llevada al límite. Es una crítica satírica que puede incluso llevar al miedo ya que muchos de los episodios podrían llegar a suceder… ¿o no?.

Sherlock: Para los amantes del os clásicos en versión actual. Aquí tenéis la historia del investigador Sherlock Holmes, el personaje creado por sir Arthur Conan Doyle en el siglo XIX.   Me encanta esta serie porque los capítulos tienen una trama muy bien pensada y hay una fuerte conexión entre ellos. No es una serie sobre crimen sin un hilo bien definido.

Zootropolis: Para los fanáticos de las películas de dibujos animados. Aquí tenéis una sugerencia. La película se centra en la vida de una ciudad habitada por animales. ¿Os animáis a reíros con sus ocurrencias?

A Clockwork Orange o más conocida en España como La Naranja Mecánica. Todo un clásico a día de hoy. Muestra la vida de Alex, un joven al que le encanta la música de Beethoven y la violencia extrema. Cuando ingresa en prisión Alex se somete a una nueva experiencia de reeducación.

Slumdog Millionaire, la película que fue todo un boom  en el 2008. Jamal Malik, procedente de los suburbios de Bombay, se presenta al típico concurso de “¿Quién quiere ser millonario?”. La policía sospecha que está haciendo tramas y Jamal es interrogado e incluso extorsionado.

Éstas son solo una selección de películas y series que yo recomendaría pero por supuesto ¡hay muchísimas más! ¿Tenéis alguna sugerencia?

Marta

Canciones para mejorar nuestro inglés

Tras casi 10 años impartiendo clases de inglés, me he enfrentado a un gran número de dificultades y he tenido la suerte de tener un alumnado muy variado. Esto ha hecho que vaya desarrollando estrategias de enseñanza basada en el tipo de alumno que tengo delante y sus dificultades específicas a la hora de adquirir el lenguaje. Pero si hay algo que tengo más que demostrado es lo útil que resulta el uso de canciones a la hora de mejorar la pronunciación u otros aspectos de una lengua.

Normalmente recomiendo saber más sobre los gustos musicales del estudiante puesto que resultará más sencillo y agradable trabajar con una canción de su gusto. Y como ya he dicho, he tenido alumnos de todo tipo así que he ido tomando canciones de muchos estilos para mis ejercicios. Además, intento que las canciones tengan cierto mensaje o algo que me dé más juego para seguir trabajando con ella a otros niveles. Por ejemplo, uno de mis alumnos es gran fan de U2, así que aproveché este hecho para trabajar su pronunciación con una de las canciones del famoso grupo irlandés y que dejara de lado la a veces difícil de entender pronunciación de los hispano-parlantes que acaban de comenzar a aprender inglés. Elegí la canción Sunday, Bloody Sunday con la que corrigió la pronunciación de “bloody”, entre otras palabras, y además se enganchó a la historia de Irlanda del Norte. Esto nos dio interesantes temas de conversación en clase, y de lectura fuera de los horarios lectivos. Escogí esta canción porque sé lo importante que es involucrar a alguien en la cultura del idioma en el que está estudiando. Con él fue Irlanda del Norte. Con otra alumna fue de la cultura estadounidense de la que se acabó enamorando a través de artistas como Joan Baez.

Esta es una lista de las que he utilizado recientemente y el tipo de ejercicios que he hecho con ellas:

  • Con Sunday, Bloody Sunday de U2 me enfrentaba a un alumno que había empezado hacía pocos meses a estudiar inglés, por lo que me centré en la pronunciación y le expliqué de qué hablaba la canción. Leímos varias veces la canción. Al principio yo decía unas pocas palabras, y él las repetía, así hasta que se aprendió cómo se pronunciaba cada palabra. De deberes le mandé que se aprendiera bien la pronunciación porque el próximo día me la iba a leer. Además le pedí que leyera un poco sobre la historia de esa canción y que me hiciera una redacción sobre el tema. En la siguiente clase corregimos dicha redacción, me leyó la canción con su correcta pronunciación y a continuación iniciamos un debate sobre los hechos narrados en la canción. Mi alumno disfrutó mucho de aquella lección (al igual que yo) y la mejora fue notable.

  • Counting stars de Onerepublic me sirvió para darle un repaso a los tiempos verbales y a su vez machacar la pronunciación. La alumna para la que preparé los ejercicios con esta canción ya tenía un nivel mucho más avanzado, sin embargo, su pronunciación seguía estancada en ciertos aspectos. Me aproveché de la cantidad de rimas que tiene esta canción sin las cuales no sonaría bien para que la alumna llegara a asociar “signs”, “line” o “find” al mismo diptongo. Le preparé el típico ejercicio con huecos en blanco que tendría que rellenar al escuchar la canción (precisamente con las palabras que rimaban entre sí), de esta forma trabajaría la comprensión auditiva, la ortografía y la pronunciación al mismo tiempo. Además, para el día siguiente le pedí que, además de aprendérsela con la pronunciación correcta como siempre pido, que me buscara otra canción de este grupo en la que también hubiera un tipo de rima semejante. Al hacer esto, descubrió un gran número de canciones que le gustaban e hizo que comenzara a escuchar este grupo a diario continuando así con su progreso con el inglés.

  • Con Listening to the Man de George Ezra también trabajé las formas verbales. En este caso mi alumno tenía que cambiar todas las formas verbales: los presentes a sus pasados correspondientes y los futuros a condicional. Es decir, tenía que cambiar el presente simple de “I feel your head resting heavy…” por “I felt your head resting heavy…” La clara pronunciación de George Ezra, las repeticiones en esta canción y el ritmo relativamente lento resultaron de gran ayuda para el estudiante.

  • Tuve un alumno gran fan de las divas norteamericanas con el que un día dimos el tema de las condicionales, así que me salió casi automático prepararle algo con If I were a Boy de Beyoncé. Tras aprender la correcta pronunciación de la letra y tratar más en profundidad construcciones como la famosa “if I were”, le pedí que escribiera su propia versión de la canción. Las condiciones eran que tenía que tener rima y que tenía que tener la construcción “if I were”, pero no hacía falta que dijera “if I were a girl”, por ejemplo, por lo que podía dejar volar su imaginación. El estudiante escribió una canción que se llamaba “if I were a toy” y empezó a contar todo lo que haría si fuera un juguete. Me reí muchísimo con aquel ejercicio y él disfrutó mientras interiorizaba el uso del condicional.

Como ya os podréis imaginar, en casi 10 años me ha dado tiempo a hacer un sinfín de ejercicios con canciones (y por supuesto, otro tipo de ejercicios para mejorar el inglés), así que preguntad sin miedo o compartid con nosotras nuevas ideas que tengáis en la sección de comentarios. Sharing is caring 🙂

Gema