Hechos y curiosidades sobre la lengua inglesa

  • Es la lengua oficial de más de 50 países.
  • No es el idioma oficial de Estados Unidos puesto que este país no tiene idioma oficial. Sin embargo, se ha iniciado el “English-only movement” por el que más de 30 estados han establecido el inglés como su lengua oficial. Australia tampoco tiene una lengua oficial pero se considera el inglés como su idioma nacional de facto.
  • Lo hablan unas 378 millones de personas (como lengua materna).
  • Lo que lo hace el tercer idioma más hablado del mundo como lengua materna tras el chino (1.296 millones de hablantes) y el español (512 millones de hablantes) y justo por encima del árabe con 313 millones de hablantes de acuerdo con The Ethnologue.
  • Lo componen unas 750.000 palabras
  • El desarrollo de esta lengua desde sus orígenes hasta el día de hoy se divide en 3 fases (aquí puedes encontrar información más detallada):
  • Primera fase (o etapa): el inglés se origina en torno al 450 d.C. en el territorio del actual Reino Unido. Esta lengua nació de las que hablaban las tribus germanas  que invadieron las islas procedentes de lo que hoy en día es el noroeste de Alemania y los Países Bajos e incorporaba elementos de las lenguas celtas que se hablaban en Britania antes de dichas invasiones. A este primer inglés hoy lo llamamos inglés antiguo y duraría hasta alrededor del año 1100.

– En inglés antiguo se escribió entre los años 700 y 750 el poema épico “Beowulf”, la considerada obra cumbre de la épica anglosajona.

– El rey Alfredo fue el gran impulsor del inglés antiguo.

  • Segunda fase: otra gran invasión, la de los normandos, produjo un cambio en la lengua inglesa y el comienzo del llamado inglés medio. Durante este tiempo, el francés dominaba el panorama político y cultural durante tres siglos haciendo que muchas palabras de dicho idioma se incluyeran en el inglés. Además, la dominación del francés provocó que la estandarización del inglés (fomentada por el rey Alfredo) se perdiera y este idioma se fragmentara en muchos dialectos más diferenciados entre sí.
  • Tercera fase: durante el siglo XVI se constituye el inglés moderno. Durante este siglo se vuelve a estandarizar el inglés cuando las necesidades del gobierno y de la administración de la corona inglesa consideraron necesaria la traducción de los documentos oficiales al inglés. Además, el Renacimiento y la reforma religiosa ayudaron a promover la lengua inglesa.

– Pero lo que marcó la mayor diferencia entre el inglés medio y el inglés moderno fue el gran desplazamiento vocálico (Great Vowel Shift) que fue un gran cambio en la pronunciación del idioma, concretamente en cómo se pronuncian las vocales. Duró entre 1200 y 1600 aproximadamente.

– La primera versión de la Biblia en inglés se imprimió en 1526

– En 1755 Samuel Johnson escribió el primer diccionario de la lengua inglesa.

  • Shakespeare inventó una gran cantidad de palabras que se incluyeron en el inglés, de las cuales muchas se utilizan hoy en día.
  • Se calcula que apenas el 50% del léxico del inglés es de origen germánico.
  • El otro 50% proviene de otras lenguas, principalmente del francés y del latín.
  • No existe una gran organización equivalente a la Real Academia Española o a la Académie française que controle la evolución y uso de la lengua inglesa.
  • Existe una gran cantidad de “contrónimos” (palabras antónimas de sí mismas) como las listadas en esta página.
  • La palabra “awful” viene de las palabras “awe” y “full”, es decir, algo que provoca  asombro o admiración. Hoy en día este significado se considera arcaico y dicha palabra significa “horrible, horroroso”.
  • Queueing es la única palabra con cinco vocales seguidas.
  • Uncopyrightable es la palabra más larga que se escribe sin repetir ninguna letra.

 

 

Ideas para el aula – presentación de un producto

Enseñar inglés comercial (business English) no siempre es tarea fácil, sobre todo si los alumnos no tienen gran interés por la asignatura.

Trabajo como profesora de inglés en una escuela de negocios y por lo tanto el tipo de inglés que enseño gira en torno al mundo de los negocios: correspondencia comercial, entrevistas de trabajo, reuniones, etc. Mis alumnos tienen entre 16 y 20 años y no siempre están motivados para dedicar dos horas seguidas a aprender a comunicarse por carta o correo electrónico con empresas, por lo que tenía que intentar compaginar aspectos más monótonos con técnicas más entretenidas. A continuación voy a enseñaros cómo tratamos la presentación de un producto.

Tema: Presentación de un producto
Nivel: B1-C1
Número de alumnos: entre 8 y 24

(Se puede adaptar a los distintos niveles de diferentes formas. Por ejemplo, poniendo o no subtítulos al corto, con el nivel de exigencia de las presentaciones o adaptando el nivel de las preguntas y por lo tanto del debate)

Comenzamos viendo un corto sobre la presentación de productos. Yo elegí “Business Unusual” realizado por Renaissance Hotels porque me pareció que daría mucho juego dado que el propio vídeo es una campaña publicitaria de dicha cadena de hoteles.

Al terminar, repartí una hoja con preguntas relacionadas en el vídeo que tendrían que responder en parejas o tríos. De esta forma fui dirigiendo la clase hacia un debate en el que los propios alumnos analizarían qué técnicas funcionan y cuáles no a la hora de promocionar un producto o servicio.

En la segunda parte de la clase, llegó el momento en el que pondrían en práctica lo aprendido. Unos días antes había buscado en internet “los peores inventos de la historia” e imprimido fotografías de aquellos que no tenían copyright (más vale prevenir que lamentar). Elegí a dos voluntarios que serían el jurado conmigo. Dividí a la clase en grupos y le di a cada grupo un producto que tendrían que “vender”, además de una hoja donde venía explícito los datos que tendría que tener como mínimo su presentación. La actividad estaba basada en un programa de la televisión alemana que todos conocían bien llamado Die Höhle der Löwen que consiste en que un emprendedor presenta su producto a potenciales inversores intentando que estos inviertan en dicho producto.

Mis dos voluntarios y yo seríamos los inversores mientras que el resto serían los emprendedores.

Gracias al vídeo, ejercicio y debate de la primera parte de la lección, estaban convencidos de que eran capaces de conseguir que invirtiéramos en su producto así que dieron lo mejor de sí mismos. A los dos voluntarios, para que no se aburrieran, les di permiso para que caminaran por el aula analizando el trabajo en equipo de sus compañeros e incluso podían darles consejo si estos estaban perdidos.

Al finalizar, cada grupo presentó su producto mientras que los miembros del jurado analizábamos distintos aspectos del producto en sí pero sobre todo de la presentación. Al finalizar todas las presentaciones, los tres miembros del jurado nos pusimos de acuerdo en cuál había sido la mejor presentación y por qué. Los dos voluntarios dieron el veredicto explicando nuestras razones. Terminamos con un nuevo debate en el que todos juntos comentamos la decisión del jurado, lo que a todos nos había gustado de los “emprendedores” (de forma objetiva), y aquellos aspectos que podríamos mejorar para la siguiente vez.

En esta publicación no os quería saturar con información detallada sobre esta lección, pero si os interesa, podéis poneros en contacto con nosotros o seguir nuestro blog para obtener más ideas o recibir unidades didácticas completas.

Gema

 

¿Por qué tenemos acento extranjero?

Todos conocemos a esa persona que habla con fluidez una segunda lengua desde hace años pero que sigue teniendo el acento de su lengua materna. O quizás tú hables otra lengua pero los hablantes de dicho idioma siguen identificando que no es tu lengua materna. ¿Por qué?

A la hora de tener o no acento extranjero influyen distintos factores como la entonación o la pronunciación de los fonemas(1). En el caso de este último, salvo las personas con algún tipo de trastorno del habla, los hablantes nativos de una lengua son capaces de pronunciar intuitivamente y de forma correcta los fonemas de sus lenguas maternas y sin embargo son incapaces de articular ciertos fonemas de otras lenguas.

aparato-fonador

(Fuente de la imagen)

El aparato fonador (compuesto por el sistema respiratorio, la laringe, las cuerdas vocales y las cavidades bucal y nasal, y el cual podemos ver en la imagen anterior) produce los fonemas gracias a combinar las partes del aparato fonador de distintas formas: abriendo más o menos los labios, situando la lengua en uno u otro lugar, etc.  Cuando un niño aprende a hablar una lengua (o dos, en el caso de los niños bilingües), la forma de articular los fonemas de dicha lengua se automatiza pronunciando cada fonema de manera inconsciente. En cambio, cuando aprendemos una segunda lengua a partir de cierta edad (en torno a los 5 años), contamos con una cantidad determinada de fonemas (los que utiliza nuestra lengua materna) teniendo que aprender el resto. En muchas ocasiones, ni siquiera somos capaces de diferencias un fonema. ¿Sabes las bromas que se hacen con los problemas de los hablantes de chino al pronunciar la r y la l? Pues bien, algo así nos pasa a todos.

El español cuenta con veinticuatro fonemas (cinco vocálicos y diecinueve consonánticos) siendo uno de los idiomas con menos fonemas de Europa, mientras que el inglés tiene un total de 36 (12 vocálicos y 24 consonánticos) que, a pesar de parecer mucho, sigue muy por detrás del lituano con sus 58 fonemas: 12 vocálicos y 47 consonánticos.

Comparación de los fonemas vocálicos en español (primera foto) con el cuadro vocálico del inglés (segunda foto)Gil_07_Vocales

(Fuente de la imagen)

Vowel-chart English

(Fuente de la imagen)

Centrándonos en el caso del inglés y el español (tema que llevo estudiando desde hace años y en el que me siento más cómoda), hay una clara diferencia en la cantidad de fonemas que usa cada idioma. Por lo tanto, un hablante de español que quiera pronunciar la palabra “hello”, por ejemplo, si en su variedad dialectal no existe la h aspirada, lo más probable es que al principio lo pronuncie con el fonema /x/ (la “j” española) y que ni siquiera note la diferencia entre los fonemas /h/ y /x/. Es decir, pronunciará la palabra inglesa hello con acento español.

Los sonidos /b/ y /v/ son fonemas en la lengua inglesa porque diferencian significados ya que no es lo mismo decir Berry (baya) que very (muy), y un hablante inglés realiza y nota esta diferencia con claridad. Por lo tanto, si alguien dice /beri/ de forma aislada, la palabra que el angloparlante va a entender es berry. En cambio, para un español no hay diferencia entre pronunciar /b/ o pronunciar /v/, por lo que no son dos fonemas distintos sino dos formas de pronunciar un solo fonema (es decir, son alófonos de un fonema). Si alguien dice /ventana/ (juntando los labios y soltando el aire de golpe al separarlos al pronunciar el primer sonido; como la “b” de ambición) y otra persona dice /ventana/ (pronunciando la “v” sin juntar del todo los labios, como en había), el hispanoparlante que lo escuche entenderá la palabra ventana en ambas ocasiones. A veces esto puede resultar tan divertido para un angloparlante como lo es para nosotros cuando hablantes de otras lenguas no diferencian entre pero y perro.

Un español, por lo tanto, usará sus 24 fonemas para hablar un idioma que usa 36, así que cada vez que use uno de esos 24 fonemas para pronunciar cualquier de los 12 que no conoce, tendrá acento español.

Entonces, para dejar de tener acento en una lengua extranjera ¿es tan sencillo como aprender los fonemas que no conocíamos? Me temo que no, puesto que los fonemas varían al hablar, dependiendo de, por ejemplo, qué fonemas tiene alrededor.

Ahora quiero que pronuncies la palabra barba de forma aislada.

¿Has notado una diferencia entre la primera “b” y la segunda? La primera, al iniciar frase, la pronunciamos como una “b” oclusiva (como en la palaba ambición, como ya comenté antes) mientras que la segunda es fricativa (como en había). Normalmente pronunciamos una “b” oclusiva cuando esta está aislada o cuando sigue a un fonema bilabial (por ejemplo, el fonema /m/, como podemos ver en la palabra ambición). Mientras que es fricativa en el resto de casos.

Si una persona que esté aprendiendo español pronuncia todas las letras (grafemas) “b” y “v” de una forma concreta, no va a tener mayores problemas para que le entiendan (como vimos con el ejemplo de la palabra ventana), pero tendrá “acento”, puesto que no es la forma “natural” de hablar español.

Lo mismo pasa con otros idiomas. En inglés, en concreto, la “l” también tiene dos alófonos en la versión estándar británica (conocida por sus siglas en inglés como RP). Al inicio de palabra, como en el ejemplo light, o entre dos vocales, como en silly, la “l” es “clara” (como la española) mientras que al final de palabra, como en hill¸ la “l” es “oscura” (muy parecida a la “l” catalana). En otras palabras, si no hacemos esta diferencia al hablar inglés es probable que nos entiendan, pero notarán que tenemos acento. Este tipo de diferencias son tan mínimas, que como nativos de un idioma apenas lo notamos, pero sí que notamos algo “raro” cuando alguien no lo hace correctamente.

Además de los fonemas, también influye la entonación, sin embargo, esta es más variable por lo que no ahondaré en ello en este artículo.

A aquellos que se pregunten si es posible hablar sin acento les puedo decir que pueden, al menos, conseguir que su acento sea casi imperceptible, pero requiere mucho trabajo, tiempo y conocimientos sobre la fonología de la otra lengua. Eso sí, siempre puedes ayudarte de pequeños trucos para conseguirlo. Échale un vistazo a otros artículos de este blog donde damos consejos para aprender idiomas.

Gema

 

(1) Fonema: Unidad fonológica que no puede descomponerse en unidades sucesivas menores y  que es capaz de distinguir significados. La palabra paz está constituida por tres fonemas     ( Diccionario de la Real Academia Española).

Películas para aprender inglés adaptadas a tu nivel

Usar películas para mejorar nuestro conocimiento de una lengua no es algo nuevo, sin embargo, no todas las películas nos van a ayudar a aprender un idioma de la misma manera. Es por eso que debemos seleccionar películas que se adapten a nuestras necesidades personales, basándonos en nivel de la lengua, edad, intereses personales, intereses profesionales, etc.

En este artículo me quiero centrar exclusivamente en tu nivel y más adelante os daremos consejos básandonos en otros aspectos.

 

Nivel principiante: A1/2

Si acabas de empezar a aprender un idioma, puedes permitirte comenzar poniendo los subtítulos en tu lengua materna. Si, en cambio, ya estás en un A2 (ya entiendes algo). Puedes ponerlos en inglés pero empezando por películas muy sencillas o películas que ya te sepas de memoria.
¿A qué me refiero con “películas sencillas”? Estoy hablando de películas que no tratan temas muy específicos sino que tengan un tipo de lenguaje más general. O películas con una cantidad de vocabulario limitada.
Un ejemplo son las películas infantiles como Frozen de Disney, la cual viene con un toque fresco en el lenguaje para que no te quedes obsoleto. Pero si eres más de clásicos, siéntate a disfrutar de Toy Story en inglés o cualquiera de las películas más famosas de Disney. Saberte la historia te ayudará en la comprensión del lenguaje y por lo tanto aprenderás más.

Si no sabes por dónde empezar, te lo voy a poner fácil con esta pequeña lista de películas que te van a ayudar si estás en este nivel:

  • Frozen  (2013) de Jennifer Lee y Chris Buck
  • Toy Story (1996) de John Lasseter
  • La Ruta hacia el Dorado (2000) de Eric Bibo Bergeron y Don Paul
  • Shrek (2001) de Vicky Jenson y Andrew Adamson
  • El Rey León (1994) de Rob Minkoff y Roger Allers

 

Además de documentales, los cuales puedes ver online en páginas donde encontrarás material de dominio público como por ejemplo en Documentary Heaven o en Top Documentary Films. Elige el tema que más te interese para que te mantenga enganchado a la pantalla.

Nivel intermedio B1/2

Ahora ya cuentas con un abanico de opciones mucho más amplio. Simplemente intenta que el vocabulario no sea muy complejo (especializado, por ejemplo) y que la trama no sea muy compleja de seguir. Pero si eres tan fan de Cristopher Nolan como lo soy yo, no te preocupes, aún hay alguna de sus películas que puedes disfrutar con un nivel intermedio de inglés. El mejor ejemplo es El Truco Final (The Prestige), que cuenta con muchos de los aspectos más característicos de este director (como tenernos pegados a la pantalla hasta el mismo final) pero que no requiere un nivel lingüístico tan alto como otras de sus obras

Para los grandes fans de la trilogía de el Señor de los Anillos o la saga de Star Wars, este es vuestro momento de disfrutarlas en versión original y también para aquellos enamorados de las películas de superhéroes (como las que nos ofrece Marvel) que también son una buena opción.

Puedes empezar con:

  • El Truco Final (El Prestigio) (2006) de Cristopher Nolan
  • El Señor de los Anillos (2001) de Peter Jackson
  • Star Wars (1977) de George Lucas
  • Avatar (2009) de James Cameron
  • The Avengers (2012) de Joss Whedon
  • Spider-man (2002) de Sam Raimi
  • El Diario de Noah (2004) de Nick Cassavetes
  • Titanic (1998) de James Cameron
  • Love Actually (2003) de Richard Curtis
  • Los juegos del hambre (2012) de Gary Ross

Nivel avanzado C1/2

Si has llegado hasta este nivel, mi más sincera enhorabuena. Has superado las que probablemente sean las fases más críticas del aprendizaje.  Probablemente puedas mantener conversaciones en inglés sin mayores problemas, puedas ver la televisión y saber qué está pasando. Disfrutas de la lectura en ese idioma. Parece que ya has conseguido llegar al final y sin embargo siempre se puede seguir aprendiendo. Ahora te toca poder ser capaz de manejarte con temas especializados y por eso es hora de pasar a las películas que tratan temas más complejos y concretos donde el lenguaje es muy especializado, o a aquellas más filosóficas en las que el dialogo es lo más importante.

En el caso de las películas con lenguaje especializado y trama no compleja, no podía faltar la obra maestra de Cristopher Nolan Interestelar

Has conseguido un gran nivel de inglés, así que apróvechalo para disfrutar otras películas que requieren ese gran nivel. Algunos ejemplos podrían ser:

  • Interestelar (2014) de Cristopher Nolan
  • El Efecto Mariposa (2004) de Eric Bress y J. Mackye Gruber
  • Una Mente Maravillosa (2002) de Ron Howard
  • Shutter Island (2010) de Martin Scorsese
  • Nunca me abandones (2010) de Mark Romanek
  • Mr. Nobody (2010) de Jaco Van Dormael
  • Split (2017) de M. Night Shyamalan
  • Origen (2010) de Christopher Nolan

 

 

 

Incluso en el nivel avanzado puedes seguir usando subtítulos si eso te ayuda a no abandonar, pero siempre en inglés.

Iremos actualizando esta publicación e incluyendo otras películas, así que vuelve a pasarte por aquí si te apetece tarde de cine en casa pero no sabes qué película escoger.

Ahora elige la que más te guste y a disfrutar 🙂 y recuerda echar un vistazo a otros posts para descubrir nuevos métodos de aprendizaje.

Gema

¿Sabías que…? “Globish”

Una nueva tendencia a la hora de aprender inglés está surgiendo entre el mundo empresarial y se extiende cada vez más  al resto de usuarios: el denominado “Globish”.

El Globish es un neologismo creado por Jean-Paul Nerrière, presidente jubilado de IMB, que surge de la unión de los términos Global e English. Esta nueva versión simplificada del inglés se basa en 1500 palabras que, combinadas, se utilizan para crear las estructuras y frases más comunes de la lengua inglesa, lo que hace que esta nueva herramienta sea muy útil para las comunicaciones internacionales, sobre todo en el mundo empresarial. Como ya vimos en el post anterior, el inglés es el lenguaje más importante en el ámbito de los negocios internacionales. Pese a que aún no está formalizado ya que fue creado expresamente para un proyecto de la compañía IBM, el Globish se está extendiendo cada vez más rápido entre los hablantes cuya lengua nativa no es el inglés.

Este nuevo método puede llegar a ser útil no sólo para el ámbito de las compañías multinacionales sino también para las personas con un nivel básico o principiante o incluso para las personas viajeras que necesiten comunicarse en el exterior.

Está claro que el Globish puede ser una herramienta muy útil para las ocasiones en las que haya distintos interlocutores que provienen de distintos lugares cuya lengua materna no sea el inglés pero, por otro lado, no hay que olvidarse que este tipo de herramientas hacen que el inglés se simplifique tanto que se pierdan los matices propios de esta maravillosa lengua.

Y tú, ¿qué piensas? ¡Déjanos tu opinión! Podéis leer todo tipo de opiniones a favor y en contra por las redes.

Marta

 

El papel del inglés en el mundo del comercio

Como en cada campo, el lenguaje utilizado en el ámbito del comercio internacional tiene rasgos específicos, siendo uno de los más importantes el uso del inglés como lingua franca.

Según argumenta Anne Johnson en su artículo “The Rise of English: The Language of Globalization in China and the European Union”, la lengua inglesa está asociada en los últimos tiempos con modernidad, desarrollo y poder económico y esta es, precisamente, la imagen que muchas empresas quieren mostrar.  La lingüista y antropóloga Sung-Yul Park añade, además, que el inglés ha llegado a adquirir el estatus de lingua franca debido a su “naturaleza neutral”.

No es que el inglés se haya desvinculado totalmente de cualquier cultura, sino más bien es todo lo contrario: está asociado a culturas muy variadas entre sí. El hecho de que se hable en puntos tan distintos del globo lo separa de una cultura en concreto y lo hace en cierta forma válido para cualquier situación multicultural y es por eso que lo convierte en el idioma perfecto para el comercio internacional.

Dentro de este campo, el inglés ha ido adaptándose a las necesidades del mismo. Además, hay que tener en cuenta que se utiliza con gran frecuencia para hacer negocios entre personas o grupos de personas cuyas lenguas maternas no son el inglés. Este es el idioma en el que un empresario español se comunica con un cliente chino; o un alemán con un peruano. Personas provenientes de lenguas y culturas completamente distintas pero que en ese momento están sumidas en un mismo campo: el del comercio internacional.

Hoy en día, cada vez más empresas (indiferentemente del tamaño de las mismas) utilizan el inglés para promocionar sus productos con la seguridad de que así llegarán a más clientes potenciales. Es habitual también encontrarse con empresas con un ambiente de trabajo muy internacional compuesto por personas provenientes de todo el planeta. Algunos de los cuales ni siquiera saben hablar (o no con fluidez) el idioma local. No es difícil encontrar, por ejemplo, empresas en Praga o en Helsinki cuya lengua más hablada por sus empleados no sea ni el checo ni el finés sino el inglés. Es un idioma que se aprende en muchos países ya desde el colegio y cuya sencilla gramática da lugar a un aprendizaje mucho más rápido que el de otros idiomas como los mentados checo y finlandés.

Rubén Roberto Rico y Evaristo Doria lo presentan en su libro “Retail Marketing” de la siguiente manera:

“En los últimos veinte años, el conocimiento del idioma inglés se ha vuelto prerrequisito para todo éxito financiero internacional. El 70% de la información almacenada en Internet es en inglés, como también lo es el 80% de la comunicación. (…) El material en japonés disponible en Internet representa menos del 5% de todo el material disponible en la red, a pesar de que Japón tiene 130 millones de habitantes y controla el 15% de la economía mundial.”

Por otro lado, países como Japón, China o Finlandia, por nombrar solo algunos, han exportado al mundo productos tecnológicos de gran calidad que hemos adquirido usuarios de todo el planeta y, sin embargo, el idioma de la tecnología no es el japonés, el chino o el finés, sino el inglés. De esto se deduce que el inglés no está exclusivamente ligado a las nuevas tecnologías, sino que hay algo más detrás. Los idiomas que acabo de mencionar son considerados idiomas difíciles de aprender ya sea por su compleja gramática o por el gran número de caracteres que utilizan. Sin embargo, el inglés usa el alfabeto latino con 26 letras, lo que resulta mucho más práctico que el chino o el japonés. Por otro lado, carece de declinaciones, salvo por el conocido genitivo sajón, y su gramática es menos compleja si la comparamos con la del idioma finlandés que cuenta con alrededor de 14 casos, además de estar alejado de la gran mayoría de los idiomas occidentales.

El inglés, por lo tanto, está asociado a un tipo de imagen más global que otros idiomas. Ya sea por razones puramente lingüísticas, económicas, sociales o históricas, el inglés es la lingua franca del mundo contemporáneo. Mientras que el francés se usa con más frecuencia en productos cosméticos o el alemán en automovilísticos, el inglés se ha apoderado de gran parte de los mercados y representa, en resumidas cuentas, una forma de economizar y revalorizar un producto.

Gema

 

Sofá, mantita y… ¡a aprender inglés!

Para todos los que queráis mejorar vuestro inglés, no solo tenéis que echar horas y horas delante de una gramática o de miles de ejercicios como dicta el método tradicional. Hay numerosas opciones como apuntarse a un intercambio lingüístico, tener amigos de fuera, viaja y un truco que funciona muy pero que muy bien es escuchar canciones (ya hablamos de la importancia de las canciones a la hora de enseñar una lengua en un post anterior Canciones para mejorar nuestro inglés ) o ver películas y series. ¡Así se aprende mientras uno está entretenido! Os dejo unas cuantas como recomendación.

Downton Abbey: ambientada en la Inglaterra de principios del siglo XX. Gira en torno a la vida aristocrática de la familia Crawley en Downton Abbey. La jerarquía inglesa y los acontecimientos de la historia tienen un gran papel en el desarrollo de cada uno de los personajes.

Es muy interesante ver la serie ya que los acentos varían según la condición social y el lugar de procedencia de cada uno de los personajes. Es una serie amena y que acaba enganchando.

Black Mirror: Para todos los amantes de la tecnología. La serie Black Mirror explora el lado más siniestro de la tecnología llevada al límite. Es una crítica satírica que puede incluso llevar al miedo ya que muchos de los episodios podrían llegar a suceder… ¿o no?.

Sherlock: Para los amantes del os clásicos en versión actual. Aquí tenéis la historia del investigador Sherlock Holmes, el personaje creado por sir Arthur Conan Doyle en el siglo XIX.   Me encanta esta serie porque los capítulos tienen una trama muy bien pensada y hay una fuerte conexión entre ellos. No es una serie sobre crimen sin un hilo bien definido.

Zootropolis: Para los fanáticos de las películas de dibujos animados. Aquí tenéis una sugerencia. La película se centra en la vida de una ciudad habitada por animales. ¿Os animáis a reíros con sus ocurrencias?

A Clockwork Orange o más conocida en España como La Naranja Mecánica. Todo un clásico a día de hoy. Muestra la vida de Alex, un joven al que le encanta la música de Beethoven y la violencia extrema. Cuando ingresa en prisión Alex se somete a una nueva experiencia de reeducación.

Slumdog Millionaire, la película que fue todo un boom  en el 2008. Jamal Malik, procedente de los suburbios de Bombay, se presenta al típico concurso de “¿Quién quiere ser millonario?”. La policía sospecha que está haciendo tramas y Jamal es interrogado e incluso extorsionado.

Éstas son solo una selección de películas y series que yo recomendaría pero por supuesto ¡hay muchísimas más! ¿Tenéis alguna sugerencia?

Marta

Canciones para mejorar nuestro inglés

Tras casi 10 años impartiendo clases de inglés, me he enfrentado a un gran número de dificultades y he tenido la suerte de tener un alumnado muy variado. Esto ha hecho que vaya desarrollando estrategias de enseñanza basada en el tipo de alumno que tengo delante y sus dificultades específicas a la hora de adquirir el lenguaje. Pero si hay algo que tengo más que demostrado es lo útil que resulta el uso de canciones a la hora de mejorar la pronunciación u otros aspectos de una lengua.

Normalmente recomiendo saber más sobre los gustos musicales del estudiante puesto que resultará más sencillo y agradable trabajar con una canción de su gusto. Y como ya he dicho, he tenido alumnos de todo tipo así que he ido tomando canciones de muchos estilos para mis ejercicios. Además, intento que las canciones tengan cierto mensaje o algo que me dé más juego para seguir trabajando con ella a otros niveles. Por ejemplo, uno de mis alumnos es gran fan de U2, así que aproveché este hecho para trabajar su pronunciación con una de las canciones del famoso grupo irlandés y que dejara de lado la a veces difícil de entender pronunciación de los hispano-parlantes que acaban de comenzar a aprender inglés. Elegí la canción Sunday, Bloody Sunday con la que corrigió la pronunciación de “bloody”, entre otras palabras, y además se enganchó a la historia de Irlanda del Norte. Esto nos dio interesantes temas de conversación en clase, y de lectura fuera de los horarios lectivos. Escogí esta canción porque sé lo importante que es involucrar a alguien en la cultura del idioma en el que está estudiando. Con él fue Irlanda del Norte. Con otra alumna fue de la cultura estadounidense de la que se acabó enamorando a través de artistas como Joan Baez.

Esta es una lista de las que he utilizado recientemente y el tipo de ejercicios que he hecho con ellas:

  • Con Sunday, Bloody Sunday de U2 me enfrentaba a un alumno que había empezado hacía pocos meses a estudiar inglés, por lo que me centré en la pronunciación y le expliqué de qué hablaba la canción. Leímos varias veces la canción. Al principio yo decía unas pocas palabras, y él las repetía, así hasta que se aprendió cómo se pronunciaba cada palabra. De deberes le mandé que se aprendiera bien la pronunciación porque el próximo día me la iba a leer. Además le pedí que leyera un poco sobre la historia de esa canción y que me hiciera una redacción sobre el tema. En la siguiente clase corregimos dicha redacción, me leyó la canción con su correcta pronunciación y a continuación iniciamos un debate sobre los hechos narrados en la canción. Mi alumno disfrutó mucho de aquella lección (al igual que yo) y la mejora fue notable.

  • Counting stars de Onerepublic me sirvió para darle un repaso a los tiempos verbales y a su vez machacar la pronunciación. La alumna para la que preparé los ejercicios con esta canción ya tenía un nivel mucho más avanzado, sin embargo, su pronunciación seguía estancada en ciertos aspectos. Me aproveché de la cantidad de rimas que tiene esta canción sin las cuales no sonaría bien para que la alumna llegara a asociar “signs”, “line” o “find” al mismo diptongo. Le preparé el típico ejercicio con huecos en blanco que tendría que rellenar al escuchar la canción (precisamente con las palabras que rimaban entre sí), de esta forma trabajaría la comprensión auditiva, la ortografía y la pronunciación al mismo tiempo. Además, para el día siguiente le pedí que, además de aprendérsela con la pronunciación correcta como siempre pido, que me buscara otra canción de este grupo en la que también hubiera un tipo de rima semejante. Al hacer esto, descubrió un gran número de canciones que le gustaban e hizo que comenzara a escuchar este grupo a diario continuando así con su progreso con el inglés.

  • Con Listening to the Man de George Ezra también trabajé las formas verbales. En este caso mi alumno tenía que cambiar todas las formas verbales: los presentes a sus pasados correspondientes y los futuros a condicional. Es decir, tenía que cambiar el presente simple de “I feel your head resting heavy…” por “I felt your head resting heavy…” La clara pronunciación de George Ezra, las repeticiones en esta canción y el ritmo relativamente lento resultaron de gran ayuda para el estudiante.

  • Tuve un alumno gran fan de las divas norteamericanas con el que un día dimos el tema de las condicionales, así que me salió casi automático prepararle algo con If I were a Boy de Beyoncé. Tras aprender la correcta pronunciación de la letra y tratar más en profundidad construcciones como la famosa “if I were”, le pedí que escribiera su propia versión de la canción. Las condiciones eran que tenía que tener rima y que tenía que tener la construcción “if I were”, pero no hacía falta que dijera “if I were a girl”, por ejemplo, por lo que podía dejar volar su imaginación. El estudiante escribió una canción que se llamaba “if I were a toy” y empezó a contar todo lo que haría si fuera un juguete. Me reí muchísimo con aquel ejercicio y él disfrutó mientras interiorizaba el uso del condicional.

Como ya os podréis imaginar, en casi 10 años me ha dado tiempo a hacer un sinfín de ejercicios con canciones (y por supuesto, otro tipo de ejercicios para mejorar el inglés), así que preguntad sin miedo o compartid con nosotras nuevas ideas que tengáis en la sección de comentarios. Sharing is caring 🙂

Gema