Aprender vocabulario jugando

A la hora de aprender un idioma siempre hay una parte del aprendizaje que se nos “atraganta” más de lo que debería y no nos permite avanzar. Nos aburre repetir los mismos ejercicios una y otra vez, y eso nos frustra hasta el punto de que muchos abandonan en este momento. Hay una forma de evitarlo: jugando.

Y si el juego tiene algo de competición sana, mucho mejor, así tendrás otra motivación para seguir intentándolo y pasarás un buen rato con otras personas mientras practicas inglés.

Estos son algunos de los juegos que yo he utilizado en mis clases:

  • ¿Quién es quién?: este mítico juego de mesa es perfecto para aquellos que están iniciando su aprendizaje. Con este juego se practican las preguntas y respuestas en el presente simple, así como vocabulario básico para describir. Intenta jugar con alguien que tenga un nivel más alto de inglés, para que te pueda corregir si cometes errores. Y al final, de tanto repetir las mismas construcciones, te saldrán natural cuando te sueltes a hablar inglés.
  • Tabú: ¿Os resulta familiar esa situación en la que te falta una palabra y no encuentras la forma de definirla? El tabú es perfecto para aprender a salir airoso de esa situación, además de ir practicando construcciones que usarías en tu día a día.

Yo suelo utilizar el tabú para machacar un campo semántico en concreto, en muchas ocasiones, relacionado con el trabajo de mis alumnos para que puedan comenzar a manejarse en su propio campo, pero también sirve con cualquier tema (se pueden encontrar fácilmente fichas en inglés en internet o puedes hacerlas tú mismo).

  • Palabras encadenadas: con este juego ganarás rapidez a la hora de buscar el léxico. Cuanto más juegues, más fácil te resultará encontrar la palabra adecuada, y más vocabulario acumularás.
  • ¿Quién soy?: todos los participantes llevan un papel en la frente que los demás hayan elegido y cada uno de ellos intentará adivinar qué pone haciendo preguntas. Es perfecto para ganar fluidez con el presente simple, aunque también puedes hacer otras versiones con las que puedes practicar otros tiempos verbales. Por ejemplo, usando personajes históricos, para que las preguntas siempre sean en pasado.
  • Gallinita ciega: con distintas variantes de la gallinita ciega podemos practicar cómo dar y recibir direcciones. Por ejemplo, uno de los jugadores tiene los ojos vendados y tiene que hacer un recorrido con obstáculos mientras que otro jugador le va guiando sin tocarle, solo dándole instrucciones como “gira a la izquierda”, “da dos pasos hacia la derecha”, etc.
  • Scrabble: Si todavía luchas con la ortografía en inglés, el Scrabble es tu juego. Te ayudará a repasar vocabulario que ya conoces, aprender el que tu contrincante utiliza, y corregir el temido spelling en inglés.
  • Veo, veo: o lo que en inglés sería “I spy, with my little eye, something beginning with…”. También para estudiantes en un nivel inicial que quieren practicar el presente simple a la vez que aprenden vocabulario. ¿Quieres decir algo, pero no conoces su nombre en inglés? Búscalo en el diccionario y ya habrás aprendido una palabra nueva.
  • Pictionary. Aprende vocabulario mientras practicas las preguntas. Te aconsejo jugar a una versión más lenta de este juego para que te dé tiempo a formular una pregunta en vez de decir solamente el nombre de lo que crees que significa el dibujo. De esta forma conseguirás aprender bien cómo es la estructura de las preguntas en inglés.
  • Un, dos, tres… responda otra vez. Hasta los más jóvenes conocen aquel famoso programa de la televisión española cuya base podemos utilizar para aprender nuevo vocabulario o afianzar el que ya hemos aprendido. Consiste en decir una lista de palabras dentro de un campo semántico hasta que uno de los participantes repita un término o no sepa ninguno más.
  • Bingo: el juego por excelencia para practicar los números. Utiliza solo números del 1 al 10 o incluye números más altos dependiendo del nivel. Añade pequeños premios para el ganador y pequeños “retos” para el perdedor, que incluyan, por ejemplo, que los perdedores cuenten algo en inglés.

 

Y hasta aquí los juegos que he ido recordando de los que he utilizado hasta ahora en mis clases. Seguramente me haya dejado alguno en el tintero, así que no olvidéis volver a Translinked de vez en cuando para ver las nuevas ideas que vamos incluyendo.

Lecciones de inglés – presente simple (I)

Presente simple

Uso:

  • Usamos el presente simple para hablar de situaciones, emociones y deseos permanentes, hechos, así como acciones constantes o que se repiten con regularidad como hábitos y rutinas y para eventos programados

    • Ejemplos:

      • I smoke (hábito)

      • I live in Germany (permanencia)

      • Germany is a European country (hecho)

      • I have a meeting tomorrow (evento programado)

Cómo se forma:

  • Afirmativa:

    • Sujeto + verbo + complementos.

    • El verbo se mantiene como en el infinitivo en todos los casos salvo en la tercera persona del singular que se añade una -s*:

      • I/you/we/you/they + live + in Germany

      • He/she/it looks nice

  • Interrogativa:

    • Auxiliar (do o does) + sujeto + verbo + complementos.

      Para realizar preguntas, se añade el auxiliar do en la mayoría de los casos y does para la tercera persona del singular. En todos los casos, el verbo se mantiene como en el infinitivo:

      • Do I/you/we/you/they sing well?

      • Does he/she/it come today?

  • Negativa:

    • Sujeto + auxiliar (do/does) + not + verbo + complementos

    • Para negar se añade la partícula not detrás del auxiliar, los cuales suelen contraerse en don’t o doesn’t en la lengua hablada o en textos escritos de un registro informal o neutro. En todos los casos, el verbo se mantiene también como en el infinitivo.

      • I/you/we/you/they do not live in Germany

      • I/you/we/you/they don’t live in Germany

      • He/she/it doesn’t come today.

  • El verbo to be (ser o estar) es una excepción y no necesita auxiliar. Se forma de la siguiente manera:

    • Afirmativa:

      • I am Australian

      • You are Australian

      • He/she/it is Australian

      • We are Australian

      • You are Australian

      • They are Australian

  • Interrogativa:

    • Am I

    • Are you

    • Is he/she/it

    • Are we

    • Are you

    • Are they

  • Negativa:

    • I am not Australian / I´m not Australian

    • You are not Australian /You aren’t Australian

    • He/she/it is not Australian / He/she/it isn’t Australian

    • We are not Australian / We aren’t Australian

    • You are not Australian / You aren’t Australian

    • They are not Australian / They aren’t Australian

  • *A la hora de añadir la s en la tercera forma del singular de las oraciones afirmativas existen excepciones.

  • Mientras que en la mayoría de los casos se añade simplemente la s, como en likes, fits o sings, en otros casos se añade -es o -ies.

    • En verbos que terminan en consonante más -y, esta se cambia por -ies.

      • I cry / She cries.

    • En verbos que terminan en -ss, -x, sh, ch o -z se añade -es para facilitar la pronunciación:

      • I pass / he passes

      • You fix / she fixes

Ahora ya tenemos una idea general de cómo formar el presente simple y para qué lo utilizamos. Por supuesto, hay muchas excepciones, pero comenzaremos ciñiéndonos a la regla general para poder empezar a chapurrear inglés 🙂

Ha llegado la hora de poner en práctica lo que acabamos de aprender. Si ves que algo no te ha quedado claro, vuelve a repasar la gramática y continúa haciendo ejercicios hasta que te salgan bien sin ni siquiera pararte a pensar en ello. Lleva tiempo, pero es una forma segura de aprender. Aquí te dejo unos ejercicios para ir empezando:

Ejercicios de gramática

Y no te olvides de echarle un vistazo a otras publicaciones de nuestro blog donde te enseñamos otras formas de aprender idiomas

Ideas para el aula – presentación de un producto

Enseñar inglés comercial (business English) no siempre es tarea fácil, sobre todo si los alumnos no tienen gran interés por la asignatura.

Trabajo como profesora de inglés en una escuela de negocios y por lo tanto el tipo de inglés que enseño gira en torno al mundo de los negocios: correspondencia comercial, entrevistas de trabajo, reuniones, etc. Mis alumnos tienen entre 16 y 20 años y no siempre están motivados para dedicar dos horas seguidas a aprender a comunicarse por carta o correo electrónico con empresas, por lo que tenía que intentar compaginar aspectos más monótonos con técnicas más entretenidas. A continuación voy a enseñaros cómo tratamos la presentación de un producto.

Tema: Presentación de un producto
Nivel: B1-C1
Número de alumnos: entre 8 y 24

(Se puede adaptar a los distintos niveles de diferentes formas. Por ejemplo, poniendo o no subtítulos al corto, con el nivel de exigencia de las presentaciones o adaptando el nivel de las preguntas y por lo tanto del debate)

Comenzamos viendo un corto sobre la presentación de productos. Yo elegí “Business Unusual” realizado por Renaissance Hotels porque me pareció que daría mucho juego dado que el propio vídeo es una campaña publicitaria de dicha cadena de hoteles.

Al terminar, repartí una hoja con preguntas relacionadas en el vídeo que tendrían que responder en parejas o tríos. De esta forma fui dirigiendo la clase hacia un debate en el que los propios alumnos analizarían qué técnicas funcionan y cuáles no a la hora de promocionar un producto o servicio.

En la segunda parte de la clase, llegó el momento en el que pondrían en práctica lo aprendido. Unos días antes había buscado en internet “los peores inventos de la historia” e imprimido fotografías de aquellos que no tenían copyright (más vale prevenir que lamentar). Elegí a dos voluntarios que serían el jurado conmigo. Dividí a la clase en grupos y le di a cada grupo un producto que tendrían que “vender”, además de una hoja donde venía explícito los datos que tendría que tener como mínimo su presentación. La actividad estaba basada en un programa de la televisión alemana que todos conocían bien llamado Die Höhle der Löwen que consiste en que un emprendedor presenta su producto a potenciales inversores intentando que estos inviertan en dicho producto.

Mis dos voluntarios y yo seríamos los inversores mientras que el resto serían los emprendedores.

Gracias al vídeo, ejercicio y debate de la primera parte de la lección, estaban convencidos de que eran capaces de conseguir que invirtiéramos en su producto así que dieron lo mejor de sí mismos. A los dos voluntarios, para que no se aburrieran, les di permiso para que caminaran por el aula analizando el trabajo en equipo de sus compañeros e incluso podían darles consejo si estos estaban perdidos.

Al finalizar, cada grupo presentó su producto mientras que los miembros del jurado analizábamos distintos aspectos del producto en sí pero sobre todo de la presentación. Al finalizar todas las presentaciones, los tres miembros del jurado nos pusimos de acuerdo en cuál había sido la mejor presentación y por qué. Los dos voluntarios dieron el veredicto explicando nuestras razones. Terminamos con un nuevo debate en el que todos juntos comentamos la decisión del jurado, lo que a todos nos había gustado de los “emprendedores” (de forma objetiva), y aquellos aspectos que podríamos mejorar para la siguiente vez.

En esta publicación no os quería saturar con información detallada sobre esta lección, pero si os interesa, podéis poneros en contacto con nosotros o seguir nuestro blog para obtener más ideas o recibir unidades didácticas completas.

Gema

 

¿Por qué tenemos acento extranjero?

Todos conocemos a esa persona que habla con fluidez una segunda lengua desde hace años pero que sigue teniendo el acento de su lengua materna. O quizás tú hables otra lengua pero los hablantes de dicho idioma siguen identificando que no es tu lengua materna. ¿Por qué?

A la hora de tener o no acento extranjero influyen distintos factores como la entonación o la pronunciación de los fonemas(1). En el caso de este último, salvo las personas con algún tipo de trastorno del habla, los hablantes nativos de una lengua son capaces de pronunciar intuitivamente y de forma correcta los fonemas de sus lenguas maternas y sin embargo son incapaces de articular ciertos fonemas de otras lenguas.

aparato-fonador

(Fuente de la imagen)

El aparato fonador (compuesto por el sistema respiratorio, la laringe, las cuerdas vocales y las cavidades bucal y nasal, y el cual podemos ver en la imagen anterior) produce los fonemas gracias a combinar las partes del aparato fonador de distintas formas: abriendo más o menos los labios, situando la lengua en uno u otro lugar, etc.  Cuando un niño aprende a hablar una lengua (o dos, en el caso de los niños bilingües), la forma de articular los fonemas de dicha lengua se automatiza pronunciando cada fonema de manera inconsciente. En cambio, cuando aprendemos una segunda lengua a partir de cierta edad (en torno a los 5 años), contamos con una cantidad determinada de fonemas (los que utiliza nuestra lengua materna) teniendo que aprender el resto. En muchas ocasiones, ni siquiera somos capaces de diferencias un fonema. ¿Sabes las bromas que se hacen con los problemas de los hablantes de chino al pronunciar la r y la l? Pues bien, algo así nos pasa a todos.

El español cuenta con veinticuatro fonemas (cinco vocálicos y diecinueve consonánticos) siendo uno de los idiomas con menos fonemas de Europa, mientras que el inglés tiene un total de 36 (12 vocálicos y 24 consonánticos) que, a pesar de parecer mucho, sigue muy por detrás del lituano con sus 58 fonemas: 12 vocálicos y 47 consonánticos.

Comparación de los fonemas vocálicos en español (primera foto) con el cuadro vocálico del inglés (segunda foto)Gil_07_Vocales

(Fuente de la imagen)

Vowel-chart English

(Fuente de la imagen)

Centrándonos en el caso del inglés y el español (tema que llevo estudiando desde hace años y en el que me siento más cómoda), hay una clara diferencia en la cantidad de fonemas que usa cada idioma. Por lo tanto, un hablante de español que quiera pronunciar la palabra “hello”, por ejemplo, si en su variedad dialectal no existe la h aspirada, lo más probable es que al principio lo pronuncie con el fonema /x/ (la “j” española) y que ni siquiera note la diferencia entre los fonemas /h/ y /x/. Es decir, pronunciará la palabra inglesa hello con acento español.

Los sonidos /b/ y /v/ son fonemas en la lengua inglesa porque diferencian significados ya que no es lo mismo decir Berry (baya) que very (muy), y un hablante inglés realiza y nota esta diferencia con claridad. Por lo tanto, si alguien dice /beri/ de forma aislada, la palabra que el angloparlante va a entender es berry. En cambio, para un español no hay diferencia entre pronunciar /b/ o pronunciar /v/, por lo que no son dos fonemas distintos sino dos formas de pronunciar un solo fonema (es decir, son alófonos de un fonema). Si alguien dice /ventana/ (juntando los labios y soltando el aire de golpe al separarlos al pronunciar el primer sonido; como la “b” de ambición) y otra persona dice /ventana/ (pronunciando la “v” sin juntar del todo los labios, como en había), el hispanoparlante que lo escuche entenderá la palabra ventana en ambas ocasiones. A veces esto puede resultar tan divertido para un angloparlante como lo es para nosotros cuando hablantes de otras lenguas no diferencian entre pero y perro.

Un español, por lo tanto, usará sus 24 fonemas para hablar un idioma que usa 36, así que cada vez que use uno de esos 24 fonemas para pronunciar cualquier de los 12 que no conoce, tendrá acento español.

Entonces, para dejar de tener acento en una lengua extranjera ¿es tan sencillo como aprender los fonemas que no conocíamos? Me temo que no, puesto que los fonemas varían al hablar, dependiendo de, por ejemplo, qué fonemas tiene alrededor.

Ahora quiero que pronuncies la palabra barba de forma aislada.

¿Has notado una diferencia entre la primera “b” y la segunda? La primera, al iniciar frase, la pronunciamos como una “b” oclusiva (como en la palaba ambición, como ya comenté antes) mientras que la segunda es fricativa (como en había). Normalmente pronunciamos una “b” oclusiva cuando esta está aislada o cuando sigue a un fonema bilabial (por ejemplo, el fonema /m/, como podemos ver en la palabra ambición). Mientras que es fricativa en el resto de casos.

Si una persona que esté aprendiendo español pronuncia todas las letras (grafemas) “b” y “v” de una forma concreta, no va a tener mayores problemas para que le entiendan (como vimos con el ejemplo de la palabra ventana), pero tendrá “acento”, puesto que no es la forma “natural” de hablar español.

Lo mismo pasa con otros idiomas. En inglés, en concreto, la “l” también tiene dos alófonos en la versión estándar británica (conocida por sus siglas en inglés como RP). Al inicio de palabra, como en el ejemplo light, o entre dos vocales, como en silly, la “l” es “clara” (como la española) mientras que al final de palabra, como en hill¸ la “l” es “oscura” (muy parecida a la “l” catalana). En otras palabras, si no hacemos esta diferencia al hablar inglés es probable que nos entiendan, pero notarán que tenemos acento. Este tipo de diferencias son tan mínimas, que como nativos de un idioma apenas lo notamos, pero sí que notamos algo “raro” cuando alguien no lo hace correctamente.

Además de los fonemas, también influye la entonación, sin embargo, esta es más variable por lo que no ahondaré en ello en este artículo.

A aquellos que se pregunten si es posible hablar sin acento les puedo decir que pueden, al menos, conseguir que su acento sea casi imperceptible, pero requiere mucho trabajo, tiempo y conocimientos sobre la fonología de la otra lengua. Eso sí, siempre puedes ayudarte de pequeños trucos para conseguirlo. Échale un vistazo a otros artículos de este blog donde damos consejos para aprender idiomas.

Gema

 

(1) Fonema: Unidad fonológica que no puede descomponerse en unidades sucesivas menores y  que es capaz de distinguir significados. La palabra paz está constituida por tres fonemas     ( Diccionario de la Real Academia Española).

8 trucos para aprender idiomas de forma autónoma

  1. Dedícale tiempo todos los días

Ponte el objetivo de que no pase ni un solo día en el que no hayas practicado o aprendido ese idioma que quieres poder hablar. Habrá días en los que estés muy cansado y no tengas ganas de hacer ejercicios de gramática o aprender listas de vocabulario, pero eso no quiera decir que esos días no avances en tu aprendizaje. Escucha música, lee algo de tu interés (novelas, libros de temas que te interesen, revistas, etc.), ve una película o un capítulo de una serie en el idioma que estás aprendiendo. También puedes quedar con alguien con quien puedas hablar el idioma, como algún amigo o familiar, pero también algún tándem, o acudiendo a alguna quedada grupal para practicar el idioma que estás aprendiendo. La cuestión es tener contacto diario con dicho idioma.

  1. “Etiqueta”

Cuando comencé a aprender alemán, conviví con una húngara que había empapelado la casa etiquetando todo con el nombre (y su correspondiente artículo) de una infinidad de objetos. Me pareció excesivo, pero ahora que me tengo que comunicar solo en alemán, lo agradezco.

Decide qué quieres aprender, y apunta su nombre. Palabras de objetos que utilices en tu día a día o en tu trabajo, por ejemplo. Si trabajas en una oficina, puedes empezar etiquetando palabras como “calendario”, “ordenador”, “teclado”. Cuando te las hayas aprendido, quitas las etiquetas y le pones el nombre a otros objetos.

  1. Apunta vocabulario en lugares visibles

Una variante para aprender vocabulario es tener en una zona muy visible, una lista de palabras que quieras o necesites aprender. Puedes escribirlas a lápiz en una hoja de un bloc pequeño. De esta forma, solo tendrás unas pocas palabras y no te “agobiará”. Las que ya te sepas, las borras y las sustituyes por otras.

  1. Usa las nuevas tecnologías

Hoy en día hay un sinfín de recursos para aprender un idioma, como ya os comentamos aquí. Aprovéchate de esta ventaja para avanzar con mayor facilidad.

  1. Piensa en otro idioma

Cuando estés solo, intenta narrar lo que haces en la lengua que estás estudiando. De esta forma te darás cuenta de lo que aún no sabes decir. Apúntalo y entérate de cómo se dice. De esta forma, irás supliendo poco a poco las carencias que tienes a la hora de comunicarte en el día a día.

  1. Aprende mientras te tomas un descanso viendo tus redes sociales

Usa las redes sociales para aprender ese idioma siguiendo páginas o personas de tu interés que lo usen normalmente. Además, el vocabulario y las expresiones que aprendas de esta forma estará relacionada con algo de tu interés. Esto facilitará que puedas hablar de ello o que puedas leer o ver series, películas, programas, etc. en la lengua que estás aprendiendo. Esto, entre otras cosas, te aportará motivación y por lo tanto te ayudará a seguir mejorando.

  1. Cambia el idioma de tus dispositivos electrónicos

O de tus redes sociales. Tardarás poco en acostumbrarte porque probablemente ya te los conozcas de memoria y así ampliarás tu vocabulario sin esfuerzo.

  1. Busca una motivación y no te permitas olvidarla

Si empezaste a aprender este idioma es porque tenías una razón para ello. Sin embargo, a veces el arduo camino nos hace olvidar cuál era esa razón. Tenla clara (o claras) y si es necesario: apúntala. Cuando te encuentres en un momento de desmotivación, relee la razón o razones por las cuales comenzaste. También puedes grabarte hablando (o intentando hablar) dicho idioma, y cuando hayas perdido la motivación tiempo más tarde, vuelve a ver el vídeo para ver tu progreso. Verás que tu trabajo y constancia da resultado y recuperarás tu motivación.

 

Sé constante siguiendo estas pequeñas pautas y verás cómo acabas consiguiendo tu objetivo. Si conoces algún otro truco, cuéntanoslo. Estaremos encantadas de conocerlo.

Viel Erfolg! 😊

Gema

Páginas webs y apps para aprender idiomas

Internet ofrece un mundo de posibilidades para aprender un nuevo idioma, desde las más habituales, como ver vídeos, series, películas o escuchar canciones, hasta otras más innovadoras, rudimentarias o específicas. En este artículo presentamos algunas de las páginas webs donde se puede aprender un idioma de forma autónoma:

Halagada por usuarios e instituciones y ganadora de distintos galardones, Busuu es una comunidad on-line en la que el usuario puede elegir entre los 12 idiomas ofertados (alemán, árabe, chino, español, francés, inglés, italiano, japonés, polaco, portugués, ruso, y turco).

Se rige por una forma de aprendizaje interactiva y social que conecta a sus usuarios entre sí, pudiendo mantener conversaciones a través de chats, busuutalk o grabaciones de audio. Los usuarios, además, actúan de estudiantes y tutores al mismo tiempo.

Cuenta con una versión gratuita con tarjetas de aprendizaje en las que además de enseñar vocabulario, nos explican cierto contexto como, por ejemplo, en qué tipo de situaciones usaríamos “hallo” o “guten Tag”. Además de conocer la forma escrita del vocabulario, podemos también escuchar su pronunciación.

En la versión premium, además, cuenta con conversaciones con hablantes nativos, cursos de viaje, ejercicios de gramática, acceso ilimitado a 12 cursos de distintos idiomas, test y certificados oficiales, y aplicaciones móviles con modo off-line entre otras ventajas.

Al contrario que Busuu o Duolingo, Openculture no es una aplicación con la que aprender un idioma sino una plataforma que reúne enlaces a una grandísima cantidad de materiales gratuitos encontrados en internet de todo tipo (vídeos, artículos, ejercicios, libros etc.) para el aprendizaje de 48 lenguas diferentes.

El trabajo es, por lo tanto, más autónomo, pero las opciones mucho mayores, puesto que se puede “jugar” con los materiales y crear nuestros propios ejercicios en vez de seguir una metodología ya estructurada.

Es una página web y aplicación gratuitas en las que los propios usuarios crean los ejercicios para los idiomas de los que son hablantes nativos. La oferta de idiomas varía dependiendo de la lengua en la que se quiera estudiar. Si la aplicación se usa en inglés, la variedad es mucho mayor. Este número está en constante crecimiento.

La forma de aprender es a través de pequeños ejercicios divididos en bloques temáticos y niveles.

Además, el usuario puede ver cuánto han utilizado sus amigos la aplicación últimamente fomentando la competencia sana entre los usuarios.

Con Memrise el usuario aprende de una forma dinámica y divertida basada en el uso de las flash cards y, al igual que con Duolingo, compitiendo entre amigos.

Un campeón mundial de memoria y un neurocientífico son las mentes que se encuentran detrás de la creación de Memrise. Estos han utilizado sus conocimientos científicos para un aprendizaje distinto pero eficaz. Partiendo de esta base científica, esta página web (y su correspondiente aplicación para teléfonos móviles) se rige por tres principios básico:

  • Asociar las palabras con imágenes
  • Adaptar la dificultad de acuerdo con la evolución en el aprendizaje del usuario
  • Mostrando las palabras como “plantas que necesitan riego”, es decir, recordando al usuario qué necesita repasar.

Esta página web gratuita cuenta, además de con ejercicios prácticos, con una biblioteca donde el usuario puede acceder a vídeos musicales o charlas de TED, entre otras opciones.

El aprendizaje está dividido en cursos (español básico I, español básico II…) que a su vez están subdivididos en niveles, como si de un videojuego se tratara.

Lingualia comienza preguntándole al usuario cuántas horas quiere dedicarle este al estudio cada semana adaptando así el curso al tiempo disponible de cada usuario, así como a la motivación de aprender una lengua. Es decir, los ejercicios realizados no serán los mismos para el usuario que ha indicado que aprende el idioma por diversión que para aquel que lo aprende por trabajo.

El procedimiento es similar al de Duolingo, con pequeños ejercicios divididos por bloques y con una plataforma en la que se compite con otros usuarios.

Existe una versión Premium que ofrece, entre otras opciones, lecciones en formato PDF o tiempo ilimitado para disfrutar de la plataforma.

Además, el profesor virtual Lingu guía al usuario a través de su aprendizaje.


Elige la que más se adapte a ti y a lánzate a aprender un idioma nuevo. Mucha suerte.

Gema

Sofá, mantita y… ¡a aprender inglés!

Para todos los que queráis mejorar vuestro inglés, no solo tenéis que echar horas y horas delante de una gramática o de miles de ejercicios como dicta el método tradicional. Hay numerosas opciones como apuntarse a un intercambio lingüístico, tener amigos de fuera, viaja y un truco que funciona muy pero que muy bien es escuchar canciones (ya hablamos de la importancia de las canciones a la hora de enseñar una lengua en un post anterior Canciones para mejorar nuestro inglés ) o ver películas y series. ¡Así se aprende mientras uno está entretenido! Os dejo unas cuantas como recomendación.

Downton Abbey: ambientada en la Inglaterra de principios del siglo XX. Gira en torno a la vida aristocrática de la familia Crawley en Downton Abbey. La jerarquía inglesa y los acontecimientos de la historia tienen un gran papel en el desarrollo de cada uno de los personajes.

Es muy interesante ver la serie ya que los acentos varían según la condición social y el lugar de procedencia de cada uno de los personajes. Es una serie amena y que acaba enganchando.

Black Mirror: Para todos los amantes de la tecnología. La serie Black Mirror explora el lado más siniestro de la tecnología llevada al límite. Es una crítica satírica que puede incluso llevar al miedo ya que muchos de los episodios podrían llegar a suceder… ¿o no?.

Sherlock: Para los amantes del os clásicos en versión actual. Aquí tenéis la historia del investigador Sherlock Holmes, el personaje creado por sir Arthur Conan Doyle en el siglo XIX.   Me encanta esta serie porque los capítulos tienen una trama muy bien pensada y hay una fuerte conexión entre ellos. No es una serie sobre crimen sin un hilo bien definido.

Zootropolis: Para los fanáticos de las películas de dibujos animados. Aquí tenéis una sugerencia. La película se centra en la vida de una ciudad habitada por animales. ¿Os animáis a reíros con sus ocurrencias?

A Clockwork Orange o más conocida en España como La Naranja Mecánica. Todo un clásico a día de hoy. Muestra la vida de Alex, un joven al que le encanta la música de Beethoven y la violencia extrema. Cuando ingresa en prisión Alex se somete a una nueva experiencia de reeducación.

Slumdog Millionaire, la película que fue todo un boom  en el 2008. Jamal Malik, procedente de los suburbios de Bombay, se presenta al típico concurso de “¿Quién quiere ser millonario?”. La policía sospecha que está haciendo tramas y Jamal es interrogado e incluso extorsionado.

Éstas son solo una selección de películas y series que yo recomendaría pero por supuesto ¡hay muchísimas más! ¿Tenéis alguna sugerencia?

Marta