45 “idioms” para expresar emociones en inglés

Una de las formas de mostrar un buen conocimiento de una lengua es el uso de las frases idiomáticas. Conocer frases hechas además te ayudará a expresar mejor lo que quieres decir.

Por eso te traemos unos ejemplos de idioms en inglés para expresas emociones.

 

Felicidad

  • To be as pleased as Punch = estar muy contento o satisfecho.
  • To be in seventh heaven = estar extremadamente feliz.
  • To be on top of the world (también: to be over the moon) = estar muy feliz.
  • To be thrilled to bits = estar muy feliz y emocionado.

 

Tristeza

  • To be as miserable as sin = estar terriblemente triste
  • To be downhearted = estar triste.
  • To have a long face = tener apariencia triste.

 

Estar aburrido, harto

  •  To be browned off = estar aburrido.
  • To be bored to tears (también: bored to distraction / to death). Estar muerto de aburrimiento
  • To be bored silly: estar muy aburrido.
  • To be cheesed off: estar enfadado, aburrido o frustrado.

 

Miedo

  • To be in a cold sweat = estar en estado de shock o tener mucho miedo.
  • To be rooted to the spot = estar paralizado por el miedo.
  • To be scared to death = estar terriblemente asustado.
  • To go white as a sheet = palidecer de miedo.

 

Preocupación, nervios

  • To be keyed up = estar en tensión.
  • To be like a cat on hot bricks = estar nervioso e inquieto.
  • To be on tenterhooks = tener incertidumbre y estar nervioso por lo que va a pasar.
  • To have something on one’s mind = estar preocupado por algo.
  • To go to pieces = estar tan abatido tras un suceso duro que no se es capaz de vivir con normalidad
  • To be in a stew = estar preocupado o tenso por algo.

 

Estar confuso

  • To be all at sea = estar perplejo y desconcertado
  • To be at sixes and sevens = estar confuso y sentir incertidumbre.
  • To be out of one’s depth = estar en una situación difícil de manejar.

 

Enfado

  • To be hopping mad = estar muy enfadado.
  • To be hot under the collar = estar cabreado o avergonzado.
  • To go off at the deep end = perder los papeles, enfadarse mucho.
  • To go spare = Perder los nervios.
  • To go off the deep end = enfadarse o disgustarse hasta perder el control de las emociones.

 

Sorpresa

  • To be gobsmacked = estar muy sorprendido
  • That’s a turn up for the books! = se dice cuando ha ocurrido algo sorprendente.
  • You could have knocked me down with a feather! = se dice para enfatizar lo sorprendido que se estaba al enterarse de algo en concreto.

 

Hostilidad, apatía

  • To have a go at somebody = criticar duramente a alguien.
  • To tear somebody off a strip = hablar con rabia sobre alguien porque hizo algo mal.
  • To avoid somebody like the plague = evitar por completo a alguien.
  • To cut somebody down to size = bajarle los humos a alguien.
  • To be (as) hard as nails = ser una persona fría y apática.

 

Amor, cariño, admiración

  • Carry the torch for someone = tener sentimientos por alguien con quien no se puede tener una relación.
  • To be head over heels in love = estar muy enamorado.
  • Love me, love my dog = se dice cuando se quiere expresas que alguien tiene que querer todo sobre ti, incluyendo las personas a las que tú quieres.
  • Sweet nothings = las personas que se quieren a menudo se dicen “sweet nothings”. Es decir, palabras sin demasiado contenido pero cariñosas.
  • To take a fancy for someone = desarrollar cariño por alguien (no necesariamente de forma romántica).
  • To think the sun rises and sets on him = considerar que esa persona es la más maravillosa del mundo.
  • To think the world of someone = admirar mucho a alguien.
  • To be/mean the world to = ser muy importante para alguien

Aprender vocabulario jugando

A la hora de aprender un idioma siempre hay una parte del aprendizaje que se nos “atraganta” más de lo que debería y no nos permite avanzar. Nos aburre repetir los mismos ejercicios una y otra vez, y eso nos frustra hasta el punto de que muchos abandonan en este momento. Hay una forma de evitarlo: jugando.

Y si el juego tiene algo de competición sana, mucho mejor, así tendrás otra motivación para seguir intentándolo y pasarás un buen rato con otras personas mientras practicas inglés.

Estos son algunos de los juegos que yo he utilizado en mis clases:

  • ¿Quién es quién?: este mítico juego de mesa es perfecto para aquellos que están iniciando su aprendizaje. Con este juego se practican las preguntas y respuestas en el presente simple, así como vocabulario básico para describir. Intenta jugar con alguien que tenga un nivel más alto de inglés, para que te pueda corregir si cometes errores. Y al final, de tanto repetir las mismas construcciones, te saldrán natural cuando te sueltes a hablar inglés.
  • Tabú: ¿Os resulta familiar esa situación en la que te falta una palabra y no encuentras la forma de definirla? El tabú es perfecto para aprender a salir airoso de esa situación, además de ir practicando construcciones que usarías en tu día a día.

Yo suelo utilizar el tabú para machacar un campo semántico en concreto, en muchas ocasiones, relacionado con el trabajo de mis alumnos para que puedan comenzar a manejarse en su propio campo, pero también sirve con cualquier tema (se pueden encontrar fácilmente fichas en inglés en internet o puedes hacerlas tú mismo).

  • Palabras encadenadas: con este juego ganarás rapidez a la hora de buscar el léxico. Cuanto más juegues, más fácil te resultará encontrar la palabra adecuada, y más vocabulario acumularás.
  • ¿Quién soy?: todos los participantes llevan un papel en la frente que los demás hayan elegido y cada uno de ellos intentará adivinar qué pone haciendo preguntas. Es perfecto para ganar fluidez con el presente simple, aunque también puedes hacer otras versiones con las que puedes practicar otros tiempos verbales. Por ejemplo, usando personajes históricos, para que las preguntas siempre sean en pasado.
  • Gallinita ciega: con distintas variantes de la gallinita ciega podemos practicar cómo dar y recibir direcciones. Por ejemplo, uno de los jugadores tiene los ojos vendados y tiene que hacer un recorrido con obstáculos mientras que otro jugador le va guiando sin tocarle, solo dándole instrucciones como “gira a la izquierda”, “da dos pasos hacia la derecha”, etc.
  • Scrabble: Si todavía luchas con la ortografía en inglés, el Scrabble es tu juego. Te ayudará a repasar vocabulario que ya conoces, aprender el que tu contrincante utiliza, y corregir el temido spelling en inglés.
  • Veo, veo: o lo que en inglés sería “I spy, with my little eye, something beginning with…”. También para estudiantes en un nivel inicial que quieren practicar el presente simple a la vez que aprenden vocabulario. ¿Quieres decir algo, pero no conoces su nombre en inglés? Búscalo en el diccionario y ya habrás aprendido una palabra nueva.
  • Pictionary. Aprende vocabulario mientras practicas las preguntas. Te aconsejo jugar a una versión más lenta de este juego para que te dé tiempo a formular una pregunta en vez de decir solamente el nombre de lo que crees que significa el dibujo. De esta forma conseguirás aprender bien cómo es la estructura de las preguntas en inglés.
  • Un, dos, tres… responda otra vez. Hasta los más jóvenes conocen aquel famoso programa de la televisión española cuya base podemos utilizar para aprender nuevo vocabulario o afianzar el que ya hemos aprendido. Consiste en decir una lista de palabras dentro de un campo semántico hasta que uno de los participantes repita un término o no sepa ninguno más.
  • Bingo: el juego por excelencia para practicar los números. Utiliza solo números del 1 al 10 o incluye números más altos dependiendo del nivel. Añade pequeños premios para el ganador y pequeños “retos” para el perdedor, que incluyan, por ejemplo, que los perdedores cuenten algo en inglés.

 

Y hasta aquí los juegos que he ido recordando de los que he utilizado hasta ahora en mis clases. Seguramente me haya dejado alguno en el tintero, así que no olvidéis volver a Translinked de vez en cuando para ver las nuevas ideas que vamos incluyendo.

Cómo aprendí alemán sin ir a clases

Desde que estoy en Alemania mucha gente me ha preguntado cómo he conseguido aprender alemán sin ir a clases. Si no tengo tiempo para una respuesta larga, simplemente contesto: “bueno, no tuve alternativa. Estando aquí tengo hablar alemán todos los días”. Pero muchos me responden que conocen a alguien que (o quizás ellos mismos) lleva años viviendo en Alemania y tiene un nivel más bajo que yo. Por otro lado, conozco muchos extranjeros en España que aprendieron el idioma increíblemente rápido y muchos españoles lo achacan a que nuestro idioma es fácil o a que esas personas tienen un don para aprenderlo. También conozco extranjeros en Alemania que en un año hablaban el idioma. Entonces, ¿por qué unos sí y otros no? ¿Talento natural?

Para empezar, he de decir que nunca he creído en el talento natural, al menos no en el mío, porque todo lo que he conseguido hasta ahora ha sido con mucho esfuerzo y trabajo.

En el caso del alemán, sí que había ido a clases en España antes de mudarme a Alemania. Pero iba una vez a la semana y ni siquiera hacía los deberes porque estaba saturada con la carrera. Sí, en esa época no di el 100%, lo reconozco. Sin embargo, aunque no avanzaba, me negaba a dejarlo porque siempre me ha encantado este idioma.

Cuando me mudé a Alemania, creía que las clases de alemán en España me habrían servido de algo y que no tendría mayores problemas. Estaba muy equivocada.

El primer día me di cuenta de que no podía comunicarme en alemán, así que no me quedaba de otra que ponerme las pilas.

Intenté leerme un libro de los llamados “easy-reader” sobre la vida de un perro llamado Benno. Las frases eran algo así como “Benno tiene dos años. A Benno le gusta ir al parque con su amo, Max. ¡Qué divertido es ir al parque con Max”. Pues bien, no podía entender la historia del libro.

Así que comenzó mi aventura con este idioma y os voy a resumir cómo aprendí a hablar alemán:

  1. Trabajaba en una organización donde solo hablábamos alemán (o mejor dicho: ellos lo hablaban. Yo solo destrozaba el idioma). Así que mi día a día era intentar comunicarme en alemán. Y hablaba. Aunque no tuviera sentido lo que dijese. Aunque metiese palabras en inglés o español. Aunque tuviera que buscar el 90% de las palabras en el diccionario. Aunque me pasara la vida pegando patadas al diccionario. Yo hablaba. Y mis compañeros esperaban pacientemente a que yo terminara de formar una frase. Era muy frustrante y tuve que sacar fuerzas de flaqueza para seguir intentándolo.
  2. Pedí a todos mis compañeros germanohablantes que me corrigieran al hablar. Al principio les pedí que me corrigieran los errores que hacían que no se me pudiera entender (ignorando el resto de errores). Y poco a poco, según fui aprendiendo, les pedí que fueran más exigentes, corrigiendo también otro tipo de errores que, aunque no evitaban que se me entendiese, eran al fin y al cabo, errores.
  3. Tenía una lista de 10 palabras en mi escritorio relacionadas con mi día a día en la organización. Palabras que oía constantemente pero que me costaba aprender. Cuando había aprendido una, la sustituía por otra.
  4. Utilicé recursos online, aplicaciones para el teléfono, etc. En esta entrada profundizo más en este punto (no quiero extenderme demasiado).
  5. Mi compañera de piso llenó la casa de etiquetas. Al principio me pareció una locura, pero fue la única manera de conseguir que pudiese hablar con mis compañeros sobre las tareas de casa, por ejemplo, ya que no me sabía el nombre de ningún electrodoméstico.
  6. Para mejorar la pronunciación, leía en alto y mis amigos alemanes corregían mi pronunciación en los casos en los que no se podía entender lo que decía.
  7. Me compré unos e-books en alemán y, junto con los que amigos alemanes me dieron, reuní una gran cantidad de textos en este idioma. Me descargué un diccionario y cada vez que no entendía una palabra, la buscaba. Para esto me tuve que armar de paciencia, no os voy a engañar. De hecho, casi nunca podría haber resumido los textos que intentaba leer, pero sí que aprendí muchísimo vocabulario.
  8. Cambié el idioma de mi teléfono a alemán. Al principio me volvía loca, pero ahora, dos años más tarde, se me haría raro tenerlo en español o inglés.
  9. Veía series y películas en alemán. La primera serie que vi fue Deutschland 83 aunque desde entonces he visto unas cuantas más, como “Dark”.
  10. Escuchaba mucha música en alemán, comenzando por música pop, puesto que es más pegadiza y los textos no son excesivamente complejos.

Algunos de estos “truquillos” ya los había mencionado en otro post, así que echadle un ojo si queréis entender cómo te pueden ayudar a ti.

Estamos encantados de leer vuestras anécdotas a la hora de aprender un idioma, así que no dudéis en compartir con nosotros cómo habéis conseguido aprender las lenguas extranjeras que conocéis.

Espero que os sirva mi experiencia para motivaros a seguir aprendiendo. ¡Mucho ánimo!

Gema

¿Por qué tenemos acento extranjero?

Todos conocemos a esa persona que habla con fluidez una segunda lengua desde hace años pero que sigue teniendo el acento de su lengua materna. O quizás tú hables otra lengua pero los hablantes de dicho idioma siguen identificando que no es tu lengua materna. ¿Por qué?

A la hora de tener o no acento extranjero influyen distintos factores como la entonación o la pronunciación de los fonemas(1). En el caso de este último, salvo las personas con algún tipo de trastorno del habla, los hablantes nativos de una lengua son capaces de pronunciar intuitivamente y de forma correcta los fonemas de sus lenguas maternas y sin embargo son incapaces de articular ciertos fonemas de otras lenguas.

aparato-fonador

(Fuente de la imagen)

El aparato fonador (compuesto por el sistema respiratorio, la laringe, las cuerdas vocales y las cavidades bucal y nasal, y el cual podemos ver en la imagen anterior) produce los fonemas gracias a combinar las partes del aparato fonador de distintas formas: abriendo más o menos los labios, situando la lengua en uno u otro lugar, etc.  Cuando un niño aprende a hablar una lengua (o dos, en el caso de los niños bilingües), la forma de articular los fonemas de dicha lengua se automatiza pronunciando cada fonema de manera inconsciente. En cambio, cuando aprendemos una segunda lengua a partir de cierta edad (en torno a los 5 años), contamos con una cantidad determinada de fonemas (los que utiliza nuestra lengua materna) teniendo que aprender el resto. En muchas ocasiones, ni siquiera somos capaces de diferencias un fonema. ¿Sabes las bromas que se hacen con los problemas de los hablantes de chino al pronunciar la r y la l? Pues bien, algo así nos pasa a todos.

El español cuenta con veinticuatro fonemas (cinco vocálicos y diecinueve consonánticos) siendo uno de los idiomas con menos fonemas de Europa, mientras que el inglés tiene un total de 36 (12 vocálicos y 24 consonánticos) que, a pesar de parecer mucho, sigue muy por detrás del lituano con sus 58 fonemas: 12 vocálicos y 47 consonánticos.

Comparación de los fonemas vocálicos en español (primera foto) con el cuadro vocálico del inglés (segunda foto)Gil_07_Vocales

(Fuente de la imagen)

Vowel-chart English

(Fuente de la imagen)

Centrándonos en el caso del inglés y el español (tema que llevo estudiando desde hace años y en el que me siento más cómoda), hay una clara diferencia en la cantidad de fonemas que usa cada idioma. Por lo tanto, un hablante de español que quiera pronunciar la palabra “hello”, por ejemplo, si en su variedad dialectal no existe la h aspirada, lo más probable es que al principio lo pronuncie con el fonema /x/ (la “j” española) y que ni siquiera note la diferencia entre los fonemas /h/ y /x/. Es decir, pronunciará la palabra inglesa hello con acento español.

Los sonidos /b/ y /v/ son fonemas en la lengua inglesa porque diferencian significados ya que no es lo mismo decir Berry (baya) que very (muy), y un hablante inglés realiza y nota esta diferencia con claridad. Por lo tanto, si alguien dice /beri/ de forma aislada, la palabra que el angloparlante va a entender es berry. En cambio, para un español no hay diferencia entre pronunciar /b/ o pronunciar /v/, por lo que no son dos fonemas distintos sino dos formas de pronunciar un solo fonema (es decir, son alófonos de un fonema). Si alguien dice /ventana/ (juntando los labios y soltando el aire de golpe al separarlos al pronunciar el primer sonido; como la “b” de ambición) y otra persona dice /ventana/ (pronunciando la “v” sin juntar del todo los labios, como en había), el hispanoparlante que lo escuche entenderá la palabra ventana en ambas ocasiones. A veces esto puede resultar tan divertido para un angloparlante como lo es para nosotros cuando hablantes de otras lenguas no diferencian entre pero y perro.

Un español, por lo tanto, usará sus 24 fonemas para hablar un idioma que usa 36, así que cada vez que use uno de esos 24 fonemas para pronunciar cualquier de los 12 que no conoce, tendrá acento español.

Entonces, para dejar de tener acento en una lengua extranjera ¿es tan sencillo como aprender los fonemas que no conocíamos? Me temo que no, puesto que los fonemas varían al hablar, dependiendo de, por ejemplo, qué fonemas tiene alrededor.

Ahora quiero que pronuncies la palabra barba de forma aislada.

¿Has notado una diferencia entre la primera “b” y la segunda? La primera, al iniciar frase, la pronunciamos como una “b” oclusiva (como en la palaba ambición, como ya comenté antes) mientras que la segunda es fricativa (como en había). Normalmente pronunciamos una “b” oclusiva cuando esta está aislada o cuando sigue a un fonema bilabial (por ejemplo, el fonema /m/, como podemos ver en la palabra ambición). Mientras que es fricativa en el resto de casos.

Si una persona que esté aprendiendo español pronuncia todas las letras (grafemas) “b” y “v” de una forma concreta, no va a tener mayores problemas para que le entiendan (como vimos con el ejemplo de la palabra ventana), pero tendrá “acento”, puesto que no es la forma “natural” de hablar español.

Lo mismo pasa con otros idiomas. En inglés, en concreto, la “l” también tiene dos alófonos en la versión estándar británica (conocida por sus siglas en inglés como RP). Al inicio de palabra, como en el ejemplo light, o entre dos vocales, como en silly, la “l” es “clara” (como la española) mientras que al final de palabra, como en hill¸ la “l” es “oscura” (muy parecida a la “l” catalana). En otras palabras, si no hacemos esta diferencia al hablar inglés es probable que nos entiendan, pero notarán que tenemos acento. Este tipo de diferencias son tan mínimas, que como nativos de un idioma apenas lo notamos, pero sí que notamos algo “raro” cuando alguien no lo hace correctamente.

Además de los fonemas, también influye la entonación, sin embargo, esta es más variable por lo que no ahondaré en ello en este artículo.

A aquellos que se pregunten si es posible hablar sin acento les puedo decir que pueden, al menos, conseguir que su acento sea casi imperceptible, pero requiere mucho trabajo, tiempo y conocimientos sobre la fonología de la otra lengua. Eso sí, siempre puedes ayudarte de pequeños trucos para conseguirlo. Échale un vistazo a otros artículos de este blog donde damos consejos para aprender idiomas.

Gema

 

(1) Fonema: Unidad fonológica que no puede descomponerse en unidades sucesivas menores y  que es capaz de distinguir significados. La palabra paz está constituida por tres fonemas     ( Diccionario de la Real Academia Española).

No, no se te dan mal los idiomas.

Cada vez escuchamos más afirmaciones como “soy un negado con el inglés” o “se me dan mal los idiomas” entre grupos de personas que hablan de viajar, de aprender nuevos idiomas, de los requisitos para obtener un trabajo… ¡Esto se acabó! Y no, no tenemos la “fórmula mágica” para que las personas nazcan sabiendo idiomas, pero sí que tenemos las claves para desmontar el mito. Aquí va nuestro último “empujoncito” del 2017:

1. Nadie es un negado para los idiomas. 

Es verdad que la aptitud de cada uno es un factor importante a la hora de llevar a cabo una tarea. Sin embargo, una persona no está destinada al fracaso desde que nace. Con esfuerzo y actitud se consiguen los objetivos. La edad es otro de los factores que influye, pero no tanto como se cree. El cerebro de los niños tiene mucha más plasticidad para absorber nuevos conocimientos pero el cerebro de los adultos tiene muchas más técnicas y métodos asimilados para hacerlo. ¡Nunca es tarde!

2. ¡Motívate!

La motivación personal, bien por causas externas o internas a la persona, es uno de los factores más relevantes en el aprendizaje de un idioma. No lo decimos nosotras, lo dicen numerosos estudios sobre la adquisición de un segundo idioma así como los manuales para los profesores y teorías de aprendizaje. ¿Te encanta la cultura británica?, ¿quieres ir a vivir a Australia una temporada?, ¿te piden un nivel de inglés para conseguir el trabajo de tus sueños? Seguro que así la predisposición para aprender cualquier lengua es mucho mayor, y la actitud y el esfuerzo dedicado a cumplir los objetivos en el menor tiempo posible también lo serán.

3. Elige unos buenos métodos de aprendizaje.

Los métodos de enseñanza y aprendizaje de un idioma han ido cambiando a lo largo de los años. Actualmente, se da mucha importancia a la enseñanza en contextos reales y en los que el alumno tenga una gran capacidad de interacción oral promovida por el profesor. Sin embargo, hay infinidad de métodos que se adaptan al nivel y necesidades de cada estudiante. Por supuesto, no hace falta ir a una academia para aprender un idioma. También hay métodos autodidactas que, aunque requieren esfuerzo y compromiso con uno mismo, dan muy buenos resultados. No todo es una cuestión académica y formal, como podéis ver en otros de nuestros artículos publicados, hay muchas otras actividades que se pueden realizar para mejorar. Os animamos a releer nuestro post: 8 trucos para aprender idiomas de forma autónoma.

4. Viaja, escucha, lee.

Sí, como lo lees. Lo mejor que puede suceder para aprender un idioma es ir una temporada a algún lugar donde lo hablen. Practicarás, conocerás gente, conocerás una nueva cultura y todo esto mientras tu cerebro va absorbiendo todo el conocimiento sobre el idioma. Tu motivación crecerá ya que la experiencia será positiva y te darás cuenta de que lo aprendido hasta el momento es útil y efectivo. Si no puedes hacer eso (entendemos que es difícil), intenta ir a algún intercambio de idiomas (language exchange), hacer amigos nativos del idioma que estés aprendiendo o participar en foros de intercambio de idiomas. Haz todo lo que puedas para tener el idioma elegido en tu día a día.

A todos estos consejos podéis añadir cualquier otro u otros que os sirvan para comprobar que… ¡nunca es tarde para aprender un idioma nuevo! ¿Os hemos convencido?

Marta

8 trucos para aprender idiomas de forma autónoma

  1. Dedícale tiempo todos los días

Ponte el objetivo de que no pase ni un solo día en el que no hayas practicado o aprendido ese idioma que quieres poder hablar. Habrá días en los que estés muy cansado y no tengas ganas de hacer ejercicios de gramática o aprender listas de vocabulario, pero eso no quiera decir que esos días no avances en tu aprendizaje. Escucha música, lee algo de tu interés (novelas, libros de temas que te interesen, revistas, etc.), ve una película o un capítulo de una serie en el idioma que estás aprendiendo. También puedes quedar con alguien con quien puedas hablar el idioma, como algún amigo o familiar, pero también algún tándem, o acudiendo a alguna quedada grupal para practicar el idioma que estás aprendiendo. La cuestión es tener contacto diario con dicho idioma.

  1. “Etiqueta”

Cuando comencé a aprender alemán, conviví con una húngara que había empapelado la casa etiquetando todo con el nombre (y su correspondiente artículo) de una infinidad de objetos. Me pareció excesivo, pero ahora que me tengo que comunicar solo en alemán, lo agradezco.

Decide qué quieres aprender, y apunta su nombre. Palabras de objetos que utilices en tu día a día o en tu trabajo, por ejemplo. Si trabajas en una oficina, puedes empezar etiquetando palabras como “calendario”, “ordenador”, “teclado”. Cuando te las hayas aprendido, quitas las etiquetas y le pones el nombre a otros objetos.

  1. Apunta vocabulario en lugares visibles

Una variante para aprender vocabulario es tener en una zona muy visible, una lista de palabras que quieras o necesites aprender. Puedes escribirlas a lápiz en una hoja de un bloc pequeño. De esta forma, solo tendrás unas pocas palabras y no te “agobiará”. Las que ya te sepas, las borras y las sustituyes por otras.

  1. Usa las nuevas tecnologías

Hoy en día hay un sinfín de recursos para aprender un idioma, como ya os comentamos aquí. Aprovéchate de esta ventaja para avanzar con mayor facilidad.

  1. Piensa en otro idioma

Cuando estés solo, intenta narrar lo que haces en la lengua que estás estudiando. De esta forma te darás cuenta de lo que aún no sabes decir. Apúntalo y entérate de cómo se dice. De esta forma, irás supliendo poco a poco las carencias que tienes a la hora de comunicarte en el día a día.

  1. Aprende mientras te tomas un descanso viendo tus redes sociales

Usa las redes sociales para aprender ese idioma siguiendo páginas o personas de tu interés que lo usen normalmente. Además, el vocabulario y las expresiones que aprendas de esta forma estará relacionada con algo de tu interés. Esto facilitará que puedas hablar de ello o que puedas leer o ver series, películas, programas, etc. en la lengua que estás aprendiendo. Esto, entre otras cosas, te aportará motivación y por lo tanto te ayudará a seguir mejorando.

  1. Cambia el idioma de tus dispositivos electrónicos

O de tus redes sociales. Tardarás poco en acostumbrarte porque probablemente ya te los conozcas de memoria y así ampliarás tu vocabulario sin esfuerzo.

  1. Busca una motivación y no te permitas olvidarla

Si empezaste a aprender este idioma es porque tenías una razón para ello. Sin embargo, a veces el arduo camino nos hace olvidar cuál era esa razón. Tenla clara (o claras) y si es necesario: apúntala. Cuando te encuentres en un momento de desmotivación, relee la razón o razones por las cuales comenzaste. También puedes grabarte hablando (o intentando hablar) dicho idioma, y cuando hayas perdido la motivación tiempo más tarde, vuelve a ver el vídeo para ver tu progreso. Verás que tu trabajo y constancia da resultado y recuperarás tu motivación.

 

Sé constante siguiendo estas pequeñas pautas y verás cómo acabas consiguiendo tu objetivo. Si conoces algún otro truco, cuéntanoslo. Estaremos encantadas de conocerlo.

Viel Erfolg! 😊

Gema

El papel del inglés en el mundo del comercio

Como en cada campo, el lenguaje utilizado en el ámbito del comercio internacional tiene rasgos específicos, siendo uno de los más importantes el uso del inglés como lingua franca.

Según argumenta Anne Johnson en su artículo “The Rise of English: The Language of Globalization in China and the European Union”, la lengua inglesa está asociada en los últimos tiempos con modernidad, desarrollo y poder económico y esta es, precisamente, la imagen que muchas empresas quieren mostrar.  La lingüista y antropóloga Sung-Yul Park añade, además, que el inglés ha llegado a adquirir el estatus de lingua franca debido a su “naturaleza neutral”.

No es que el inglés se haya desvinculado totalmente de cualquier cultura, sino más bien es todo lo contrario: está asociado a culturas muy variadas entre sí. El hecho de que se hable en puntos tan distintos del globo lo separa de una cultura en concreto y lo hace en cierta forma válido para cualquier situación multicultural y es por eso que lo convierte en el idioma perfecto para el comercio internacional.

Dentro de este campo, el inglés ha ido adaptándose a las necesidades del mismo. Además, hay que tener en cuenta que se utiliza con gran frecuencia para hacer negocios entre personas o grupos de personas cuyas lenguas maternas no son el inglés. Este es el idioma en el que un empresario español se comunica con un cliente chino; o un alemán con un peruano. Personas provenientes de lenguas y culturas completamente distintas pero que en ese momento están sumidas en un mismo campo: el del comercio internacional.

Hoy en día, cada vez más empresas (indiferentemente del tamaño de las mismas) utilizan el inglés para promocionar sus productos con la seguridad de que así llegarán a más clientes potenciales. Es habitual también encontrarse con empresas con un ambiente de trabajo muy internacional compuesto por personas provenientes de todo el planeta. Algunos de los cuales ni siquiera saben hablar (o no con fluidez) el idioma local. No es difícil encontrar, por ejemplo, empresas en Praga o en Helsinki cuya lengua más hablada por sus empleados no sea ni el checo ni el finés sino el inglés. Es un idioma que se aprende en muchos países ya desde el colegio y cuya sencilla gramática da lugar a un aprendizaje mucho más rápido que el de otros idiomas como los mentados checo y finlandés.

Rubén Roberto Rico y Evaristo Doria lo presentan en su libro “Retail Marketing” de la siguiente manera:

“En los últimos veinte años, el conocimiento del idioma inglés se ha vuelto prerrequisito para todo éxito financiero internacional. El 70% de la información almacenada en Internet es en inglés, como también lo es el 80% de la comunicación. (…) El material en japonés disponible en Internet representa menos del 5% de todo el material disponible en la red, a pesar de que Japón tiene 130 millones de habitantes y controla el 15% de la economía mundial.”

Por otro lado, países como Japón, China o Finlandia, por nombrar solo algunos, han exportado al mundo productos tecnológicos de gran calidad que hemos adquirido usuarios de todo el planeta y, sin embargo, el idioma de la tecnología no es el japonés, el chino o el finés, sino el inglés. De esto se deduce que el inglés no está exclusivamente ligado a las nuevas tecnologías, sino que hay algo más detrás. Los idiomas que acabo de mencionar son considerados idiomas difíciles de aprender ya sea por su compleja gramática o por el gran número de caracteres que utilizan. Sin embargo, el inglés usa el alfabeto latino con 26 letras, lo que resulta mucho más práctico que el chino o el japonés. Por otro lado, carece de declinaciones, salvo por el conocido genitivo sajón, y su gramática es menos compleja si la comparamos con la del idioma finlandés que cuenta con alrededor de 14 casos, además de estar alejado de la gran mayoría de los idiomas occidentales.

El inglés, por lo tanto, está asociado a un tipo de imagen más global que otros idiomas. Ya sea por razones puramente lingüísticas, económicas, sociales o históricas, el inglés es la lingua franca del mundo contemporáneo. Mientras que el francés se usa con más frecuencia en productos cosméticos o el alemán en automovilísticos, el inglés se ha apoderado de gran parte de los mercados y representa, en resumidas cuentas, una forma de economizar y revalorizar un producto.

Gema

 

Páginas webs y apps para aprender idiomas

Internet ofrece un mundo de posibilidades para aprender un nuevo idioma, desde las más habituales, como ver vídeos, series, películas o escuchar canciones, hasta otras más innovadoras, rudimentarias o específicas. En este artículo presentamos algunas de las páginas webs donde se puede aprender un idioma de forma autónoma:

Halagada por usuarios e instituciones y ganadora de distintos galardones, Busuu es una comunidad on-line en la que el usuario puede elegir entre los 12 idiomas ofertados (alemán, árabe, chino, español, francés, inglés, italiano, japonés, polaco, portugués, ruso, y turco).

Se rige por una forma de aprendizaje interactiva y social que conecta a sus usuarios entre sí, pudiendo mantener conversaciones a través de chats, busuutalk o grabaciones de audio. Los usuarios, además, actúan de estudiantes y tutores al mismo tiempo.

Cuenta con una versión gratuita con tarjetas de aprendizaje en las que además de enseñar vocabulario, nos explican cierto contexto como, por ejemplo, en qué tipo de situaciones usaríamos “hallo” o “guten Tag”. Además de conocer la forma escrita del vocabulario, podemos también escuchar su pronunciación.

En la versión premium, además, cuenta con conversaciones con hablantes nativos, cursos de viaje, ejercicios de gramática, acceso ilimitado a 12 cursos de distintos idiomas, test y certificados oficiales, y aplicaciones móviles con modo off-line entre otras ventajas.

Al contrario que Busuu o Duolingo, Openculture no es una aplicación con la que aprender un idioma sino una plataforma que reúne enlaces a una grandísima cantidad de materiales gratuitos encontrados en internet de todo tipo (vídeos, artículos, ejercicios, libros etc.) para el aprendizaje de 48 lenguas diferentes.

El trabajo es, por lo tanto, más autónomo, pero las opciones mucho mayores, puesto que se puede “jugar” con los materiales y crear nuestros propios ejercicios en vez de seguir una metodología ya estructurada.

Es una página web y aplicación gratuitas en las que los propios usuarios crean los ejercicios para los idiomas de los que son hablantes nativos. La oferta de idiomas varía dependiendo de la lengua en la que se quiera estudiar. Si la aplicación se usa en inglés, la variedad es mucho mayor. Este número está en constante crecimiento.

La forma de aprender es a través de pequeños ejercicios divididos en bloques temáticos y niveles.

Además, el usuario puede ver cuánto han utilizado sus amigos la aplicación últimamente fomentando la competencia sana entre los usuarios.

Con Memrise el usuario aprende de una forma dinámica y divertida basada en el uso de las flash cards y, al igual que con Duolingo, compitiendo entre amigos.

Un campeón mundial de memoria y un neurocientífico son las mentes que se encuentran detrás de la creación de Memrise. Estos han utilizado sus conocimientos científicos para un aprendizaje distinto pero eficaz. Partiendo de esta base científica, esta página web (y su correspondiente aplicación para teléfonos móviles) se rige por tres principios básico:

  • Asociar las palabras con imágenes
  • Adaptar la dificultad de acuerdo con la evolución en el aprendizaje del usuario
  • Mostrando las palabras como “plantas que necesitan riego”, es decir, recordando al usuario qué necesita repasar.

Esta página web gratuita cuenta, además de con ejercicios prácticos, con una biblioteca donde el usuario puede acceder a vídeos musicales o charlas de TED, entre otras opciones.

El aprendizaje está dividido en cursos (español básico I, español básico II…) que a su vez están subdivididos en niveles, como si de un videojuego se tratara.

Lingualia comienza preguntándole al usuario cuántas horas quiere dedicarle este al estudio cada semana adaptando así el curso al tiempo disponible de cada usuario, así como a la motivación de aprender una lengua. Es decir, los ejercicios realizados no serán los mismos para el usuario que ha indicado que aprende el idioma por diversión que para aquel que lo aprende por trabajo.

El procedimiento es similar al de Duolingo, con pequeños ejercicios divididos por bloques y con una plataforma en la que se compite con otros usuarios.

Existe una versión Premium que ofrece, entre otras opciones, lecciones en formato PDF o tiempo ilimitado para disfrutar de la plataforma.

Además, el profesor virtual Lingu guía al usuario a través de su aprendizaje.


Elige la que más se adapte a ti y a lánzate a aprender un idioma nuevo. Mucha suerte.

Gema

Declaración de intenciones

 

Somos de las que nos quedamos con la boca abierta cuando viajamos. Somos de las que no nos gusta hacer turismo sino mezclarnos y adentrarnos en la vida de cada lugar. Nos encanta observar, quedarnos en el aeropuerto absorbiendo pinceladas de culturas diferentes. Viajar en el metro, en el autobús y asombrarnos con la belleza de las distintas lenguas que se hablan.

¿No os ha pasado nunca? Nuestra profesión, que tanto nos apasiona, deja de lado cualquier ideología, pensamiento político, prejuicio social… nuestra profesión nos permite maravillarnos al escuchar a gente que habla un idioma distinto al nuestro. Disfrutamos cuando entendemos la lógica (o no) de una lengua, cuando somos capaces de comunicarnos con distintas culturas y, especialmente, cuando gracias a nosotras dos o varias personas pueden entenderse o llegar a un acuerdo. Y sí, eso es la traducción, eso es la interpretación, eso es la mediación. Es satisfacer las necesidades comunicativas de la sociedad cuando hay “barreras” lingüísticas. Sentir que entre los kilómetros, las diferencias culturales y los distintos idiomas existen “puentes” construidos por gente como nosotras.

Y nos reímos, igual que vosotros, cuando viajamos y no entendemos nada. Nos desesperamos cuando queremos expresar algo y no sabemos cómo, y acabamos gesticulando como si de  una discusión de mimos se tratase. Y siempre recordamos cuando fuimos a pedir “lentejas” en vez de “lentes de contacto” a una farmacia, o un “oso” en vez de una “cerveza” en un pub.

Por todo esto, por la satisfacción que nos produce empezar algo por nosotras mismas, por la felicidad que nos da saber que nuestro trabajo en el que tanto empeño ponemos ayuda a la gente a abrirse al mundo y expresarse, a darse a conocer, hacer negocios, defenderse, viajar y explorar, hoy queremos lanzar nuestro proyecto públicamente.

Hoy es toda una declaración de intenciones. Hoy queremos dedicarnos a lo que nos hace felices. ¡Entrad y echad un ojo!

Marta.