Canciones para mejorar nuestro inglés

Tras casi 10 años impartiendo clases de inglés, me he enfrentado a un gran número de dificultades y he tenido la suerte de tener un alumnado muy variado. Esto ha hecho que vaya desarrollando estrategias de enseñanza basada en el tipo de alumno que tengo delante y sus dificultades específicas a la hora de adquirir el lenguaje. Pero si hay algo que tengo más que demostrado es lo útil que resulta el uso de canciones a la hora de mejorar la pronunciación u otros aspectos de una lengua.

Normalmente recomiendo saber más sobre los gustos musicales del estudiante puesto que resultará más sencillo y agradable trabajar con una canción de su gusto. Y como ya he dicho, he tenido alumnos de todo tipo así que he ido tomando canciones de muchos estilos para mis ejercicios. Además, intento que las canciones tengan cierto mensaje o algo que me dé más juego para seguir trabajando con ella a otros niveles. Por ejemplo, uno de mis alumnos es gran fan de U2, así que aproveché este hecho para trabajar su pronunciación con una de las canciones del famoso grupo irlandés y que dejara de lado la a veces difícil de entender pronunciación de los hispano-parlantes que acaban de comenzar a aprender inglés. Elegí la canción Sunday, Bloody Sunday con la que corrigió la pronunciación de “bloody”, entre otras palabras, y además se enganchó a la historia de Irlanda del Norte. Esto nos dio interesantes temas de conversación en clase, y de lectura fuera de los horarios lectivos. Escogí esta canción porque sé lo importante que es involucrar a alguien en la cultura del idioma en el que está estudiando. Con él fue Irlanda del Norte. Con otra alumna fue de la cultura estadounidense de la que se acabó enamorando a través de artistas como Joan Baez.

Esta es una lista de las que he utilizado recientemente y el tipo de ejercicios que he hecho con ellas:

  • Con Sunday, Bloody Sunday de U2 me enfrentaba a un alumno que había empezado hacía pocos meses a estudiar inglés, por lo que me centré en la pronunciación y le expliqué de qué hablaba la canción. Leímos varias veces la canción. Al principio yo decía unas pocas palabras, y él las repetía, así hasta que se aprendió cómo se pronunciaba cada palabra. De deberes le mandé que se aprendiera bien la pronunciación porque el próximo día me la iba a leer. Además le pedí que leyera un poco sobre la historia de esa canción y que me hiciera una redacción sobre el tema. En la siguiente clase corregimos dicha redacción, me leyó la canción con su correcta pronunciación y a continuación iniciamos un debate sobre los hechos narrados en la canción. Mi alumno disfrutó mucho de aquella lección (al igual que yo) y la mejora fue notable.

  • Counting stars de Onerepublic me sirvió para darle un repaso a los tiempos verbales y a su vez machacar la pronunciación. La alumna para la que preparé los ejercicios con esta canción ya tenía un nivel mucho más avanzado, sin embargo, su pronunciación seguía estancada en ciertos aspectos. Me aproveché de la cantidad de rimas que tiene esta canción sin las cuales no sonaría bien para que la alumna llegara a asociar “signs”, “line” o “find” al mismo diptongo. Le preparé el típico ejercicio con huecos en blanco que tendría que rellenar al escuchar la canción (precisamente con las palabras que rimaban entre sí), de esta forma trabajaría la comprensión auditiva, la ortografía y la pronunciación al mismo tiempo. Además, para el día siguiente le pedí que, además de aprendérsela con la pronunciación correcta como siempre pido, que me buscara otra canción de este grupo en la que también hubiera un tipo de rima semejante. Al hacer esto, descubrió un gran número de canciones que le gustaban e hizo que comenzara a escuchar este grupo a diario continuando así con su progreso con el inglés.

  • Con Listening to the Man de George Ezra también trabajé las formas verbales. En este caso mi alumno tenía que cambiar todas las formas verbales: los presentes a sus pasados correspondientes y los futuros a condicional. Es decir, tenía que cambiar el presente simple de “I feel your head resting heavy…” por “I felt your head resting heavy…” La clara pronunciación de George Ezra, las repeticiones en esta canción y el ritmo relativamente lento resultaron de gran ayuda para el estudiante.

  • Tuve un alumno gran fan de las divas norteamericanas con el que un día dimos el tema de las condicionales, así que me salió casi automático prepararle algo con If I were a Boy de Beyoncé. Tras aprender la correcta pronunciación de la letra y tratar más en profundidad construcciones como la famosa “if I were”, le pedí que escribiera su propia versión de la canción. Las condiciones eran que tenía que tener rima y que tenía que tener la construcción “if I were”, pero no hacía falta que dijera “if I were a girl”, por ejemplo, por lo que podía dejar volar su imaginación. El estudiante escribió una canción que se llamaba “if I were a toy” y empezó a contar todo lo que haría si fuera un juguete. Me reí muchísimo con aquel ejercicio y él disfrutó mientras interiorizaba el uso del condicional.

Como ya os podréis imaginar, en casi 10 años me ha dado tiempo a hacer un sinfín de ejercicios con canciones (y por supuesto, otro tipo de ejercicios para mejorar el inglés), así que preguntad sin miedo o compartid con nosotras nuevas ideas que tengáis en la sección de comentarios. Sharing is caring 🙂

Gema

Declaración de intenciones

 

Somos de las que nos quedamos con la boca abierta cuando viajamos. Somos de las que no nos gusta hacer turismo sino mezclarnos y adentrarnos en la vida de cada lugar. Nos encanta observar, quedarnos en el aeropuerto absorbiendo pinceladas de culturas diferentes. Viajar en el metro, en el autobús y asombrarnos con la belleza de las distintas lenguas que se hablan.

¿No os ha pasado nunca? Nuestra profesión, que tanto nos apasiona, deja de lado cualquier ideología, pensamiento político, prejuicio social… nuestra profesión nos permite maravillarnos al escuchar a gente que habla un idioma distinto al nuestro. Disfrutamos cuando entendemos la lógica (o no) de una lengua, cuando somos capaces de comunicarnos con distintas culturas y, especialmente, cuando gracias a nosotras dos o varias personas pueden entenderse o llegar a un acuerdo. Y sí, eso es la traducción, eso es la interpretación, eso es la mediación. Es satisfacer las necesidades comunicativas de la sociedad cuando hay “barreras” lingüísticas. Sentir que entre los kilómetros, las diferencias culturales y los distintos idiomas existen “puentes” construidos por gente como nosotras.

Y nos reímos, igual que vosotros, cuando viajamos y no entendemos nada. Nos desesperamos cuando queremos expresar algo y no sabemos cómo, y acabamos gesticulando como si de  una discusión de mimos se tratase. Y siempre recordamos cuando fuimos a pedir “lentejas” en vez de “lentes de contacto” a una farmacia, o un “oso” en vez de una “cerveza” en un pub.

Por todo esto, por la satisfacción que nos produce empezar algo por nosotras mismas, por la felicidad que nos da saber que nuestro trabajo en el que tanto empeño ponemos ayuda a la gente a abrirse al mundo y expresarse, a darse a conocer, hacer negocios, defenderse, viajar y explorar, hoy queremos lanzar nuestro proyecto públicamente.

Hoy es toda una declaración de intenciones. Hoy queremos dedicarnos a lo que nos hace felices. ¡Entrad y echad un ojo!

Marta.

 

Choque de culturas

Mientras revisaba un texto en inglés, previamente traducido del alemán por una húngara, no podía evitar analizar la mezcla de culturas que se atisbaban en el mismo.

El alemán no es precisamente un idioma que se deje traducir con facilidad. La precisión de su vocabulario o el orden de sus oraciones suponen un reto para cualquier profesional, especialmente para alguien cuya lengua materna no es ninguna de las dos lenguas de trabajo.

El resultado en este caso era un texto que requería un esfuerzo excesivo para su correcta comprensión, aun así, estoy segura de que un gran número de lectores no conseguiría entender la totalidad del mismo. Esta brecha en la comunicación se debe principalmente al hecho de que se necesita tener ciertos conocimientos lingüísticos y culturales, a pesar de que el texto está dirigido a jóvenes sin estudios universitarios y que muy probablemente no tengan ningún contacto con la cultura y lengua alemanas.

La revisión de este texto, por tanto, se ha convertido en una laboriosa tarea de “sanación” en la que intento hacer llegar el mensaje a sus receptores. Para ello, con el texto original junto a la traducción, y manteniéndome en contacto con la traductora, analizo desde el punto de vista lingüístico y cultural cada segmento con el objetivo de romper la barrera que impide la comunicación.

Un ejemplo presente en este texto pero aplicable a otros tantos es el tipo de vocabulario “tabú” que varía de una cultura a la otra. Mientras en unas culturas la diferencia entre decir “personas discapacitadas” o “personas con discapacidad” no es relevante, en otras puede ser algo determinante en cuanto a que puede herir sensibilidades. Por supuesto, la intención del emisor no es en ningún caso ofender a nadie y, en el texto original, seguramente elija siempre los términos más adecuados para cada caso. Sin embargo, una traducción demasiado literal que no se adapta a la cultura meta puede llevar a malentendidos con consecuencias muy diversas. Pero este tipo de elecciones no varía solo de una cultura a otra, sino también de un contexto a otro, como podría ser que el uso genérico del masculino resulte sexista en ciertos casos mientras que en otros no afecte al resultado final.

Esto es, en definitiva, solo un recordatorio de la profundidad de la labor de la traducción, que muchas veces se nos presenta en forma de encrucijada en la que cuesta elegir el camino correcto y otras tantas como un callejón sin salida.

Gema