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Consejos para hacer una buena presentación oral

Os presentamos una lista de pautas que mejorarán vuestras presentaciones y os ayudarán a perder el miedo de hablar en público:

  1. Organiza tu presentación:

Sigue una estructura clara que ayude a tu interlocutor a no perderse.

  1. Practica:

Repite tu discurso, ya sea solo o en frente de alguien de confianza. De esta forma, te darás cuenta de lo que se puede mejorar y podrás antecederte a posibles imprevistos, además de que saber el texto te dará seguridad en ti mismo, que se verá reflejada en tu presentación.

  1. Conoce bien tu tema:

Si vas a hablar de un tema que no tienes tan controlado, prepáratelo mejor en casa. Lee, ve vídeos o documentales sobre el tema, escucha o pregunta a alguien que sepa más sobre ello, etc. Si te enfrentas a tu público sabiendo que conoces bien el tema del que estás hablando, te dará la seguridad que necesitas para hacer una presentación excelente. Sabrás que podrás improvisar si tienes que salirte del guion, y sabrás responder a las preguntas, si te las hacen. Y si no supieras responderlas, al menos sabrías que no es por tu falta de conocimientos en el tema, lo que ayudará a que no pierdas la confianza en ti mismo.

  1. Sé breve:

Asegúrate, eso sí, de incluir los puntos más importantes que quieres transmitir. Pero sin irte por las ramas o si no, tu interlocutor comenzará a aburrirse.

  1. No leas, habla:

Que el discurso sea fluido y natural. Leer hace que le resulte más complicado al interlocutor poder seguir tu charla, por lo que acabará perdiendo la concentración y comenzarás a ver caras de aburrimiento y algún que otro bostezo.

  1. Incluye algo que capte la atención de la audiencia:

Como una anécdota o un dato sorprendente, por ejemplo. Yo esto también lo utilizo en mis clases, y si consigo ganarme a adolescentes poco motivados, también puedes ganarte a tu audiencia.

  1. Dale ritmo a tu discurso:

No hables con el mismo tono de voz (también llevaría a enfrentarte a una audiencia durmiéndose delante de tus narices).

  1. Apóyate en tu lenguaje corporal:

Pero sin pasarte. Puedes practicar delante de alguien de confianza para que este te diga qué transmite tu lenguaje corporal y así poder trabajar en ello. Llegará un punto en el que lo tengas lo suficientemente automatizado como para no pensar en ello y que salga de forma natural.

  1. Termina con un final que cale:

Algo breve que englobe la idea que quieres transmitir y que la audiencia recuerde mucho tiempo después de que haya terminado tu charla.

  1. Permítete cometer errores:

Recuerda, eres humano. Y tu audiencia también lo es. Puedes equivocarte. Si esto pasa, tómatelo con humor, haz una broma o simplemente quítale hierro al asunto. Tu audiencia le dará la importancia que tu demuestres que tiene.

 

Y lo más importante: ¡sal a pasarlo bien!

Online resources in Spanish

As we have constantly said in other posts, learning a language is not only about learning vocabulary by heart or repeating the same grammar exercises. You can also practice your language skill using other means.

In this post, we created a list of some resources with content in Spanish which you may find useful:

Cuando tu tía Concha viaja a Argentina – palabras que no siempre significan lo mismo

Desde hace un tiempo vivo en un ambiente muy internacional en el que la gente de mi día a día proviene de todas las partes del planeta pero que usamos el alemán como lengua franca, así que juntarme en pequeños grupos con hispano-parlantes es verdaderamente relajante precisamente porque nos entendemos con mucha facilidad. Pero, ¿de verdad nos entendemos tan bien como nuestros amigos no hispano-parlantes creen?

Un día íbamos un mexicano, dos bolivianos, una colombiana y yo, española (de la Cantabria profunda) en el autobús cuando yo dije que tenía agujetas mientras me miraba los antebrazos. Tardaron en reaccionar, hasta que el mexicano, que ha vivido un año en Castilla y León, abrió el debate: “sé a lo que te refieres porque ya lo escuché más veces en ese contexto pero para mí agujetas son esto” (se señaló los cordones de los zapatos). Yo no daba crédito pero he de decir que se me dibujó una sonrisa de oreja a oreja en la cara. ¡Me encantan estas cosas! Así que decidí apuntar más palabras que para cada uno significan algo distinto.

Pues resulta que la porra de los policías en México es macana mientras que porra es cabeza en Colombia. En España las fresas, o frutillas, como dirían en Argentina, las comemos con nata pero, oye, en México también son fresas lo que en Colombia llamarían gomelo y en España serían los pijos y las pijas y… bueno, no vayas diciendo nada de tu amiga la pija en Honduras porque se podría malinterpretar, tanto como lo de correrse en España, aunque tu amigo boliviano solo te esté pidiendo que te desplaces; pero cuidado, españolito, cuando digas que vas a “coger” algo en México. ¿No es para volverse loco? Yo cojo el autobús, mis amigos canarios cogen la guagua, los mexicanos agarran el camión.

Si alguien te mama en España, te está emborrachando, pero cuidado con ponerle un “la” delante del verbo. Si consigue emborracharte, estarás mamado o borracho, pero también ebrio o embriagado. Mis amigos bolivianos, cuando no han bebido dicen que están sanos, en España dicen que están sanos cuando no tienen ni un catarro, aunque se hayan pasado con el vino, mientras que de quien no ha bebido se dice que está sereno.

 En México si alguien mama es que es alguien que te harta, lo que yo diría que es un cansino o pesado, sin embargo, un pesado es el que pesa mucho para mis amigas bolivianas.

Yo las playeras las uso para hacer deporte y obviamente me las pongo en los pies ¿obviamente? Para los mexicanos lo obvio es que te cubran el torso, pues una playera es nuestra camiseta, mientras que en algunos sitios las playeras son las chanclas, o chancletas, o sandalias. Lo que yo llamo playeras, en Asturias son playeros, pero muchos otros las conocen como bambas, deportivas, espáis

Yo friego mi suelo con la fregona y el caldero, mis amigas bolivianas trapean el piso con el trapeador y la cubeta, a esto último se le llama cubo en casi toda España pero bueno, yo es que soy de Cantabria. Provincia en la que el cerdo es un chon, o lo que es lo mismo: gochu en Asturias, chancho en Bolivia.

Yo si “manejo” es que tengo buen control sobre algo, pero en algunos países manejan su auto. Yo en cambio tengo coche, lo que otros llamarían carro. Pero para mí un carro es el de los caballos.

Al camarero yo le pido un zumo de pomelo pero ellos le piden al mesero un jugo de toronja. Y hablando de beber, en España nos vamos de cañas o nos tomamos unas birras, en México unas chelas y en Colombia unas pocholas. Aunque si decimos cerveza, creo que aquí no hay confusión.

Pero dentro de mi propio país he tenido algunos malentendidos al salir de la zona de Cantabria y Asturias (al vivir en Oviedo me di cuenta de que tenemos muchas expresiones que se utilizan en ambas provincias pero que no se entienden en el resto de España). En Cantabria, por ejemplo, llevar a alguien horcajadas es llevarlo a cuchus. Cuando algo abunda, es que hay a esgaya o asgaya (lo que también he escuchado en Asturias). Si te pones al sol, estarás a la testera’l sol. La baza es el retrete. Y jarcia es esa gente a la que es recomendable no juntarse. Pindiu es empinado. Y los cántabros no nos sentamos en el césped sino en el verde. Las zarzas en mi pueblo son las rajas y los tojos los helechos (con la h aspirada, si quieres que nos suene más natural). Aselarse es ponerse cómodo (sí, como las gallinas. Pero en Cantabria lo usamos también para las personas. Porque sí, porque somos así). Acaldar es ordenar, y si no acaldas nunca tu habitación, seguramente seas un bardal, lo que en otras zonas fuera de Cantabria llamarían “ser un desastre”. Cerner es alborotar, enredar, o meter las narices donde no te llaman. Y si ciernes, eres un cerneor. Jamar es comer, y lambión es aquel al que le gusta jamar (sobre todo dulce). Si tienes sinciu es que tienes muchas ganas de comer algo, por ejemplo algo triscón (crujiente). Una persona lumia es descarada, atrevida o repipi. Papo es el moflete; palabra que no suena muy bien en otras zonas (como aprendí a las duras) y lo que también aprendí al vivir con gente fuera de Cantabria es que la rodea o rodilla, es el trapo de cocina.

Pinar es poner de pie, y cuando digo que “no sé ni dónde estoy piná” es que estoy perdida o desorientada, o que no sé lo que está pasando.

Y después de nueve años de haber dejado atrás mi tierruca, sigo viviendo momentos en los que no sé dónde estoy piná. Pero he de decir que me encanta. Contadnos vuestros momentos en los que no sabíais ni dónde estabais pinaos, cuando un amigo de otra zona hispanohablante usó un palabro que no habíais escuchado nunca. ¡Necesitamos seguir alimentando el monstruo filólogo que llevamos dentro!

Aprender vocabulario jugando

A la hora de aprender un idioma siempre hay una parte del aprendizaje que se nos “atraganta” más de lo que debería y no nos permite avanzar. Nos aburre repetir los mismos ejercicios una y otra vez, y eso nos frustra hasta el punto de que muchos abandonan en este momento. Hay una forma de evitarlo: jugando.

Y si el juego tiene algo de competición sana, mucho mejor, así tendrás otra motivación para seguir intentándolo y pasarás un buen rato con otras personas mientras practicas inglés.

Estos son algunos de los juegos que yo he utilizado en mis clases:

  • ¿Quién es quién?: este mítico juego de mesa es perfecto para aquellos que están iniciando su aprendizaje. Con este juego se practican las preguntas y respuestas en el presente simple, así como vocabulario básico para describir. Intenta jugar con alguien que tenga un nivel más alto de inglés, para que te pueda corregir si cometes errores. Y al final, de tanto repetir las mismas construcciones, te saldrán natural cuando te sueltes a hablar inglés.
  • Tabú: ¿Os resulta familiar esa situación en la que te falta una palabra y no encuentras la forma de definirla? El tabú es perfecto para aprender a salir airoso de esa situación, además de ir practicando construcciones que usarías en tu día a día.

Yo suelo utilizar el tabú para machacar un campo semántico en concreto, en muchas ocasiones, relacionado con el trabajo de mis alumnos para que puedan comenzar a manejarse en su propio campo, pero también sirve con cualquier tema (se pueden encontrar fácilmente fichas en inglés en internet o puedes hacerlas tú mismo).

  • Palabras encadenadas: con este juego ganarás rapidez a la hora de buscar el léxico. Cuanto más juegues, más fácil te resultará encontrar la palabra adecuada, y más vocabulario acumularás.
  • ¿Quién soy?: todos los participantes llevan un papel en la frente que los demás hayan elegido y cada uno de ellos intentará adivinar qué pone haciendo preguntas. Es perfecto para ganar fluidez con el presente simple, aunque también puedes hacer otras versiones con las que puedes practicar otros tiempos verbales. Por ejemplo, usando personajes históricos, para que las preguntas siempre sean en pasado.
  • Gallinita ciega: con distintas variantes de la gallinita ciega podemos practicar cómo dar y recibir direcciones. Por ejemplo, uno de los jugadores tiene los ojos vendados y tiene que hacer un recorrido con obstáculos mientras que otro jugador le va guiando sin tocarle, solo dándole instrucciones como “gira a la izquierda”, “da dos pasos hacia la derecha”, etc.
  • Scrabble: Si todavía luchas con la ortografía en inglés, el Scrabble es tu juego. Te ayudará a repasar vocabulario que ya conoces, aprender el que tu contrincante utiliza, y corregir el temido spelling en inglés.
  • Veo, veo: o lo que en inglés sería “I spy, with my little eye, something beginning with…”. También para estudiantes en un nivel inicial que quieren practicar el presente simple a la vez que aprenden vocabulario. ¿Quieres decir algo, pero no conoces su nombre en inglés? Búscalo en el diccionario y ya habrás aprendido una palabra nueva.
  • Pictionary. Aprende vocabulario mientras practicas las preguntas. Te aconsejo jugar a una versión más lenta de este juego para que te dé tiempo a formular una pregunta en vez de decir solamente el nombre de lo que crees que significa el dibujo. De esta forma conseguirás aprender bien cómo es la estructura de las preguntas en inglés.
  • Un, dos, tres… responda otra vez. Hasta los más jóvenes conocen aquel famoso programa de la televisión española cuya base podemos utilizar para aprender nuevo vocabulario o afianzar el que ya hemos aprendido. Consiste en decir una lista de palabras dentro de un campo semántico hasta que uno de los participantes repita un término o no sepa ninguno más.
  • Bingo: el juego por excelencia para practicar los números. Utiliza solo números del 1 al 10 o incluye números más altos dependiendo del nivel. Añade pequeños premios para el ganador y pequeños “retos” para el perdedor, que incluyan, por ejemplo, que los perdedores cuenten algo en inglés.

 

Y hasta aquí los juegos que he ido recordando de los que he utilizado hasta ahora en mis clases. Seguramente me haya dejado alguno en el tintero, así que no olvidéis volver a Translinked de vez en cuando para ver las nuevas ideas que vamos incluyendo.

Lecciones de inglés – presente simple (I)

Presente simple

Uso:

  • Usamos el presente simple para hablar de situaciones, emociones y deseos permanentes, hechos, así como acciones constantes o que se repiten con regularidad como hábitos y rutinas y para eventos programados

    • Ejemplos:

      • I smoke (hábito)

      • I live in Germany (permanencia)

      • Germany is a European country (hecho)

      • I have a meeting tomorrow (evento programado)

Cómo se forma:

  • Afirmativa:

    • Sujeto + verbo + complementos.

    • El verbo se mantiene como en el infinitivo en todos los casos salvo en la tercera persona del singular que se añade una -s*:

      • I/you/we/you/they + live + in Germany

      • He/she/it looks nice

  • Interrogativa:

    • Auxiliar (do o does) + sujeto + verbo + complementos.

      Para realizar preguntas, se añade el auxiliar do en la mayoría de los casos y does para la tercera persona del singular. En todos los casos, el verbo se mantiene como en el infinitivo:

      • Do I/you/we/you/they sing well?

      • Does he/she/it come today?

  • Negativa:

    • Sujeto + auxiliar (do/does) + not + verbo + complementos

    • Para negar se añade la partícula not detrás del auxiliar, los cuales suelen contraerse en don’t o doesn’t en la lengua hablada o en textos escritos de un registro informal o neutro. En todos los casos, el verbo se mantiene también como en el infinitivo.

      • I/you/we/you/they do not live in Germany

      • I/you/we/you/they don’t live in Germany

      • He/she/it doesn’t come today.

  • El verbo to be (ser o estar) es una excepción y no necesita auxiliar. Se forma de la siguiente manera:

    • Afirmativa:

      • I am Australian

      • You are Australian

      • He/she/it is Australian

      • We are Australian

      • You are Australian

      • They are Australian

  • Interrogativa:

    • Am I

    • Are you

    • Is he/she/it

    • Are we

    • Are you

    • Are they

  • Negativa:

    • I am not Australian / I´m not Australian

    • You are not Australian /You aren’t Australian

    • He/she/it is not Australian / He/she/it isn’t Australian

    • We are not Australian / We aren’t Australian

    • You are not Australian / You aren’t Australian

    • They are not Australian / They aren’t Australian

  • *A la hora de añadir la s en la tercera forma del singular de las oraciones afirmativas existen excepciones.

  • Mientras que en la mayoría de los casos se añade simplemente la s, como en likes, fits o sings, en otros casos se añade -es o -ies.

    • En verbos que terminan en consonante más -y, esta se cambia por -ies.

      • I cry / She cries.

    • En verbos que terminan en -ss, -x, sh, ch o -z se añade -es para facilitar la pronunciación:

      • I pass / he passes

      • You fix / she fixes

Ahora ya tenemos una idea general de cómo formar el presente simple y para qué lo utilizamos. Por supuesto, hay muchas excepciones, pero comenzaremos ciñiéndonos a la regla general para poder empezar a chapurrear inglés 🙂

Ha llegado la hora de poner en práctica lo que acabamos de aprender. Si ves que algo no te ha quedado claro, vuelve a repasar la gramática y continúa haciendo ejercicios hasta que te salgan bien sin ni siquiera pararte a pensar en ello. Lleva tiempo, pero es una forma segura de aprender. Aquí te dejo unos ejercicios para ir empezando:

Ejercicios de gramática

Y no te olvides de echarle un vistazo a otras publicaciones de nuestro blog donde te enseñamos otras formas de aprender idiomas

Cómo aprendí alemán sin ir a clases

Desde que estoy en Alemania mucha gente me ha preguntado cómo he conseguido aprender alemán sin ir a clases. Si no tengo tiempo para una respuesta larga, simplemente contesto: “bueno, no tuve alternativa. Estando aquí tengo hablar alemán todos los días”. Pero muchos me responden que conocen a alguien que (o quizás ellos mismos) lleva años viviendo en Alemania y tiene un nivel más bajo que yo. Por otro lado, conozco muchos extranjeros en España que aprendieron el idioma increíblemente rápido y muchos españoles lo achacan a que nuestro idioma es fácil o a que esas personas tienen un don para aprenderlo. También conozco extranjeros en Alemania que en un año hablaban el idioma. Entonces, ¿por qué unos sí y otros no? ¿Talento natural?

Para empezar, he de decir que nunca he creído en el talento natural, al menos no en el mío, porque todo lo que he conseguido hasta ahora ha sido con mucho esfuerzo y trabajo.

En el caso del alemán, sí que había ido a clases en España antes de mudarme a Alemania. Pero iba una vez a la semana y ni siquiera hacía los deberes porque estaba saturada con la carrera. Sí, en esa época no di el 100%, lo reconozco. Sin embargo, aunque no avanzaba, me negaba a dejarlo porque siempre me ha encantado este idioma.

Cuando me mudé a Alemania, creía que las clases de alemán en España me habrían servido de algo y que no tendría mayores problemas. Estaba muy equivocada.

El primer día me di cuenta de que no podía comunicarme en alemán, así que no me quedaba de otra que ponerme las pilas.

Intenté leerme un libro de los llamados “easy-reader” sobre la vida de un perro llamado Benno. Las frases eran algo así como “Benno tiene dos años. A Benno le gusta ir al parque con su amo, Max. ¡Qué divertido es ir al parque con Max”. Pues bien, no podía entender la historia del libro.

Así que comenzó mi aventura con este idioma y os voy a resumir cómo aprendí a hablar alemán:

  1. Trabajaba en una organización donde solo hablábamos alemán (o mejor dicho: ellos lo hablaban. Yo solo destrozaba el idioma). Así que mi día a día era intentar comunicarme en alemán. Y hablaba. Aunque no tuviera sentido lo que dijese. Aunque metiese palabras en inglés o español. Aunque tuviera que buscar el 90% de las palabras en el diccionario. Aunque me pasara la vida pegando patadas al diccionario. Yo hablaba. Y mis compañeros esperaban pacientemente a que yo terminara de formar una frase. Era muy frustrante y tuve que sacar fuerzas de flaqueza para seguir intentándolo.
  2. Pedí a todos mis compañeros germanohablantes que me corrigieran al hablar. Al principio les pedí que me corrigieran los errores que hacían que no se me pudiera entender (ignorando el resto de errores). Y poco a poco, según fui aprendiendo, les pedí que fueran más exigentes, corrigiendo también otro tipo de errores que, aunque no evitaban que se me entendiese, eran al fin y al cabo, errores.
  3. Tenía una lista de 10 palabras en mi escritorio relacionadas con mi día a día en la organización. Palabras que oía constantemente pero que me costaba aprender. Cuando había aprendido una, la sustituía por otra.
  4. Utilicé recursos online, aplicaciones para el teléfono, etc. En esta entrada profundizo más en este punto (no quiero extenderme demasiado).
  5. Mi compañera de piso llenó la casa de etiquetas. Al principio me pareció una locura, pero fue la única manera de conseguir que pudiese hablar con mis compañeros sobre las tareas de casa, por ejemplo, ya que no me sabía el nombre de ningún electrodoméstico.
  6. Para mejorar la pronunciación, leía en alto y mis amigos alemanes corregían mi pronunciación en los casos en los que no se podía entender lo que decía.
  7. Me compré unos e-books en alemán y, junto con los que amigos alemanes me dieron, reuní una gran cantidad de textos en este idioma. Me descargué un diccionario y cada vez que no entendía una palabra, la buscaba. Para esto me tuve que armar de paciencia, no os voy a engañar. De hecho, casi nunca podría haber resumido los textos que intentaba leer, pero sí que aprendí muchísimo vocabulario.
  8. Cambié el idioma de mi teléfono a alemán. Al principio me volvía loca, pero ahora, dos años más tarde, se me haría raro tenerlo en español o inglés.
  9. Veía series y películas en alemán. La primera serie que vi fue Deutschland 83 aunque desde entonces he visto unas cuantas más, como “Dark”.
  10. Escuchaba mucha música en alemán, comenzando por música pop, puesto que es más pegadiza y los textos no son excesivamente complejos.

Algunos de estos “truquillos” ya los había mencionado en otro post, así que echadle un ojo si queréis entender cómo te pueden ayudar a ti.

Estamos encantados de leer vuestras anécdotas a la hora de aprender un idioma, así que no dudéis en compartir con nosotros cómo habéis conseguido aprender las lenguas extranjeras que conocéis.

Espero que os sirva mi experiencia para motivaros a seguir aprendiendo. ¡Mucho ánimo!

Gema

Hechos y curiosidades sobre la lengua inglesa

  • Es la lengua oficial de más de 50 países.
  • No es el idioma oficial de Estados Unidos puesto que este país no tiene idioma oficial. Sin embargo, se ha iniciado el “English-only movement” por el que más de 30 estados han establecido el inglés como su lengua oficial. Australia tampoco tiene una lengua oficial pero se considera el inglés como su idioma nacional de facto.
  • Lo hablan unas 378 millones de personas (como lengua materna).
  • Lo que lo hace el tercer idioma más hablado del mundo como lengua materna tras el chino (1.296 millones de hablantes) y el español (512 millones de hablantes) y justo por encima del árabe con 313 millones de hablantes de acuerdo con The Ethnologue.
  • Lo componen unas 750.000 palabras
  • El desarrollo de esta lengua desde sus orígenes hasta el día de hoy se divide en 3 fases (aquí puedes encontrar información más detallada):
  • Primera fase (o etapa): el inglés se origina en torno al 450 d.C. en el territorio del actual Reino Unido. Esta lengua nació de las que hablaban las tribus germanas  que invadieron las islas procedentes de lo que hoy en día es el noroeste de Alemania y los Países Bajos e incorporaba elementos de las lenguas celtas que se hablaban en Britania antes de dichas invasiones. A este primer inglés hoy lo llamamos inglés antiguo y duraría hasta alrededor del año 1100.

– En inglés antiguo se escribió entre los años 700 y 750 el poema épico “Beowulf”, la considerada obra cumbre de la épica anglosajona.

– El rey Alfredo fue el gran impulsor del inglés antiguo.

  • Segunda fase: otra gran invasión, la de los normandos, produjo un cambio en la lengua inglesa y el comienzo del llamado inglés medio. Durante este tiempo, el francés dominaba el panorama político y cultural durante tres siglos haciendo que muchas palabras de dicho idioma se incluyeran en el inglés. Además, la dominación del francés provocó que la estandarización del inglés (fomentada por el rey Alfredo) se perdiera y este idioma se fragmentara en muchos dialectos más diferenciados entre sí.
  • Tercera fase: durante el siglo XVI se constituye el inglés moderno. Durante este siglo se vuelve a estandarizar el inglés cuando las necesidades del gobierno y de la administración de la corona inglesa consideraron necesaria la traducción de los documentos oficiales al inglés. Además, el Renacimiento y la reforma religiosa ayudaron a promover la lengua inglesa.

– Pero lo que marcó la mayor diferencia entre el inglés medio y el inglés moderno fue el gran desplazamiento vocálico (Great Vowel Shift) que fue un gran cambio en la pronunciación del idioma, concretamente en cómo se pronuncian las vocales. Duró entre 1200 y 1600 aproximadamente.

– La primera versión de la Biblia en inglés se imprimió en 1526

– En 1755 Samuel Johnson escribió el primer diccionario de la lengua inglesa.

  • Shakespeare inventó una gran cantidad de palabras que se incluyeron en el inglés, de las cuales muchas se utilizan hoy en día.
  • Se calcula que apenas el 50% del léxico del inglés es de origen germánico.
  • El otro 50% proviene de otras lenguas, principalmente del francés y del latín.
  • No existe una gran organización equivalente a la Real Academia Española o a la Académie française que controle la evolución y uso de la lengua inglesa.
  • Existe una gran cantidad de “contrónimos” (palabras antónimas de sí mismas) como las listadas en esta página.
  • La palabra “awful” viene de las palabras “awe” y “full”, es decir, algo que provoca  asombro o admiración. Hoy en día este significado se considera arcaico y dicha palabra significa “horrible, horroroso”.
  • Queueing es la única palabra con cinco vocales seguidas.
  • Uncopyrightable es la palabra más larga que se escribe sin repetir ninguna letra.

 

 

Ideas para el aula – presentación de un producto

Enseñar inglés comercial (business English) no siempre es tarea fácil, sobre todo si los alumnos no tienen gran interés por la asignatura.

Trabajo como profesora de inglés en una escuela de negocios y por lo tanto el tipo de inglés que enseño gira en torno al mundo de los negocios: correspondencia comercial, entrevistas de trabajo, reuniones, etc. Mis alumnos tienen entre 16 y 20 años y no siempre están motivados para dedicar dos horas seguidas a aprender a comunicarse por carta o correo electrónico con empresas, por lo que tenía que intentar compaginar aspectos más monótonos con técnicas más entretenidas. A continuación voy a enseñaros cómo tratamos la presentación de un producto.

Tema: Presentación de un producto
Nivel: B1-C1
Número de alumnos: entre 8 y 24

(Se puede adaptar a los distintos niveles de diferentes formas. Por ejemplo, poniendo o no subtítulos al corto, con el nivel de exigencia de las presentaciones o adaptando el nivel de las preguntas y por lo tanto del debate)

Comenzamos viendo un corto sobre la presentación de productos. Yo elegí “Business Unusual” realizado por Renaissance Hotels porque me pareció que daría mucho juego dado que el propio vídeo es una campaña publicitaria de dicha cadena de hoteles.

Al terminar, repartí una hoja con preguntas relacionadas en el vídeo que tendrían que responder en parejas o tríos. De esta forma fui dirigiendo la clase hacia un debate en el que los propios alumnos analizarían qué técnicas funcionan y cuáles no a la hora de promocionar un producto o servicio.

En la segunda parte de la clase, llegó el momento en el que pondrían en práctica lo aprendido. Unos días antes había buscado en internet “los peores inventos de la historia” e imprimido fotografías de aquellos que no tenían copyright (más vale prevenir que lamentar). Elegí a dos voluntarios que serían el jurado conmigo. Dividí a la clase en grupos y le di a cada grupo un producto que tendrían que “vender”, además de una hoja donde venía explícito los datos que tendría que tener como mínimo su presentación. La actividad estaba basada en un programa de la televisión alemana que todos conocían bien llamado Die Höhle der Löwen que consiste en que un emprendedor presenta su producto a potenciales inversores intentando que estos inviertan en dicho producto.

Mis dos voluntarios y yo seríamos los inversores mientras que el resto serían los emprendedores.

Gracias al vídeo, ejercicio y debate de la primera parte de la lección, estaban convencidos de que eran capaces de conseguir que invirtiéramos en su producto así que dieron lo mejor de sí mismos. A los dos voluntarios, para que no se aburrieran, les di permiso para que caminaran por el aula analizando el trabajo en equipo de sus compañeros e incluso podían darles consejo si estos estaban perdidos.

Al finalizar, cada grupo presentó su producto mientras que los miembros del jurado analizábamos distintos aspectos del producto en sí pero sobre todo de la presentación. Al finalizar todas las presentaciones, los tres miembros del jurado nos pusimos de acuerdo en cuál había sido la mejor presentación y por qué. Los dos voluntarios dieron el veredicto explicando nuestras razones. Terminamos con un nuevo debate en el que todos juntos comentamos la decisión del jurado, lo que a todos nos había gustado de los “emprendedores” (de forma objetiva), y aquellos aspectos que podríamos mejorar para la siguiente vez.

En esta publicación no os quería saturar con información detallada sobre esta lección, pero si os interesa, podéis poneros en contacto con nosotros o seguir nuestro blog para obtener más ideas o recibir unidades didácticas completas.

Gema

 

The Reason Why I Chose this Profession

“Translation is not a matter of words only: it is a matter of making intelligible a whole culture.” Anthony Burguess

I won’t say I wish translation was just about putting a text into another language. If so, I wouldn’t want to be a translator. The beautiful part of this profession is certainly the human factor.

The context goes usually as follows: there is a sender of a message in a specific source language. This sender wants to transmits a message to a receiver but there is not a lingua franca between both of them and, therefore, the message should be translated into another language – the target language – in order for the receiver to understand the message. This is where the translator comes in, acting as mediator in the communicating process by translating the language from the source into the target languages. The job is now done. We move on to the next one.

That’s the theory, a bit dehumanized. However, we – the Translinked team – see it differently.

After having lived in four countries, always in a very international environment, I’ve gathered a great number of anecdotes regarding translation. But I remember one from my exchange year in the Czech Republic.

I was coming back to Brno from Prague, using a night train that I had taken at 11:30pm. Days were warm but nights were cold at that time of the year, so, when I got into the train, I left my bag to my friends’ surveillance and went to the toilet to put on warmer clothe. When I finished, someone knocked on the door persistently. I opened finding a uniformed belly in front of my eyes. I looked up to the face – an angry-looking one – of one of the security agents of the railway company. He started speaking Czech. Back then, my Czech knowledge was, what I used to call, “survival Czech” but, obviously, it was not even enough to “survive” this time, since I couldn’t understand a word of what he said. He didn’t speak English. He tried, but he barely could make a sentence. “Follow me”, he said. I didn’t want to tread on the toes of someone wearing that uniform, so I followed that man carrying only my summer clothes with me.

We were walking from one wagon to the next one (my friends and my belongings were at the very last one) and new agents were joining us in each of them. I had a total of five agents walking before me and other five after me.

The train stopped. “Security problems”, I understood. People started getting nervous. None of the security agents could speak English. In other words, we didn’t’ have a language in which we could communicate. I understood that they asked for my documentation and I tried to explain -using my poor Czech knowledge- that my wallet was in the first wagon (we were already in the tenth one). They couldn’t understand. At the beginning it was a funny anecdote I would tell when coming back to Spain, but at that moment it had already become a torture. The train was still at a standstill and I was tired, nervous and just wanted to get out of there. If only at least one of those 10 people who were holding me could speak Spanish or English!

I took all my Czech knowledge out -lost in every corner of my memory- in order to explain that I was an Erasmus student who was just visiting Prague and was coming back to Brno because I had lessons on the following day. “So why can’t you speak Czech, then?”, one of the agents asked. I’ve just came some weeks ago to this country, give me some more time for that.

My idea of the power of communication and the important role that translation plays was getting stronger than ever while standing there waiting.

“My bag. First wagon. My friends… there. My bag. First wagon, there. My friends”.

No… I hadn’t gone crazy. That was just everything I could say in Czech in order to explain what was going on.

After 30 minutes of adventure (during 20 of them the train didn’t move) I was allowed to go back to the first wagon accompanied only by the first agent. I took my things and I sat down and waited (in a different wagon this time).

If you read this story until the end waiting to know what happened, I am sorry to disappoint you but you’ll never know it. Because I, myself, never knew why I was held. Why they came to the toilet to take me. Why they stopped an international train in the middle of nowhere during 20 minutes due to “security problems” that had to do with me. And why they wouldn’t allow me to find someone who could be my interpreter.

The explanation may be as logic as simple. But I don’t know it.

That simply helped me not getting out of my way: I want to be a translator and interpreter. I want to be that anonym heroin in this kind of situations and in many others. I want to be the one who makes it possible for you to read that wonderful novel. I want to be the person who makes you understand what you are signing. I want to enable you selling your product on the international market. I want to be a support in communication, not between sender and receiver, but between human and human.

¿Por qué tenemos acento extranjero?

Todos conocemos a esa persona que habla con fluidez una segunda lengua desde hace años pero que sigue teniendo el acento de su lengua materna. O quizás tú hables otra lengua pero los hablantes de dicho idioma siguen identificando que no es tu lengua materna. ¿Por qué?

A la hora de tener o no acento extranjero influyen distintos factores como la entonación o la pronunciación de los fonemas(1). En el caso de este último, salvo las personas con algún tipo de trastorno del habla, los hablantes nativos de una lengua son capaces de pronunciar intuitivamente y de forma correcta los fonemas de sus lenguas maternas y sin embargo son incapaces de articular ciertos fonemas de otras lenguas.

aparato-fonador

(Fuente de la imagen)

El aparato fonador (compuesto por el sistema respiratorio, la laringe, las cuerdas vocales y las cavidades bucal y nasal, y el cual podemos ver en la imagen anterior) produce los fonemas gracias a combinar las partes del aparato fonador de distintas formas: abriendo más o menos los labios, situando la lengua en uno u otro lugar, etc.  Cuando un niño aprende a hablar una lengua (o dos, en el caso de los niños bilingües), la forma de articular los fonemas de dicha lengua se automatiza pronunciando cada fonema de manera inconsciente. En cambio, cuando aprendemos una segunda lengua a partir de cierta edad (en torno a los 5 años), contamos con una cantidad determinada de fonemas (los que utiliza nuestra lengua materna) teniendo que aprender el resto. En muchas ocasiones, ni siquiera somos capaces de diferencias un fonema. ¿Sabes las bromas que se hacen con los problemas de los hablantes de chino al pronunciar la r y la l? Pues bien, algo así nos pasa a todos.

El español cuenta con veinticuatro fonemas (cinco vocálicos y diecinueve consonánticos) siendo uno de los idiomas con menos fonemas de Europa, mientras que el inglés tiene un total de 36 (12 vocálicos y 24 consonánticos) que, a pesar de parecer mucho, sigue muy por detrás del lituano con sus 58 fonemas: 12 vocálicos y 47 consonánticos.

Comparación de los fonemas vocálicos en español (primera foto) con el cuadro vocálico del inglés (segunda foto)Gil_07_Vocales

(Fuente de la imagen)

Vowel-chart English

(Fuente de la imagen)

Centrándonos en el caso del inglés y el español (tema que llevo estudiando desde hace años y en el que me siento más cómoda), hay una clara diferencia en la cantidad de fonemas que usa cada idioma. Por lo tanto, un hablante de español que quiera pronunciar la palabra “hello”, por ejemplo, si en su variedad dialectal no existe la h aspirada, lo más probable es que al principio lo pronuncie con el fonema /x/ (la “j” española) y que ni siquiera note la diferencia entre los fonemas /h/ y /x/. Es decir, pronunciará la palabra inglesa hello con acento español.

Los sonidos /b/ y /v/ son fonemas en la lengua inglesa porque diferencian significados ya que no es lo mismo decir Berry (baya) que very (muy), y un hablante inglés realiza y nota esta diferencia con claridad. Por lo tanto, si alguien dice /beri/ de forma aislada, la palabra que el angloparlante va a entender es berry. En cambio, para un español no hay diferencia entre pronunciar /b/ o pronunciar /v/, por lo que no son dos fonemas distintos sino dos formas de pronunciar un solo fonema (es decir, son alófonos de un fonema). Si alguien dice /ventana/ (juntando los labios y soltando el aire de golpe al separarlos al pronunciar el primer sonido; como la “b” de ambición) y otra persona dice /ventana/ (pronunciando la “v” sin juntar del todo los labios, como en había), el hispanoparlante que lo escuche entenderá la palabra ventana en ambas ocasiones. A veces esto puede resultar tan divertido para un angloparlante como lo es para nosotros cuando hablantes de otras lenguas no diferencian entre pero y perro.

Un español, por lo tanto, usará sus 24 fonemas para hablar un idioma que usa 36, así que cada vez que use uno de esos 24 fonemas para pronunciar cualquier de los 12 que no conoce, tendrá acento español.

Entonces, para dejar de tener acento en una lengua extranjera ¿es tan sencillo como aprender los fonemas que no conocíamos? Me temo que no, puesto que los fonemas varían al hablar, dependiendo de, por ejemplo, qué fonemas tiene alrededor.

Ahora quiero que pronuncies la palabra barba de forma aislada.

¿Has notado una diferencia entre la primera “b” y la segunda? La primera, al iniciar frase, la pronunciamos como una “b” oclusiva (como en la palaba ambición, como ya comenté antes) mientras que la segunda es fricativa (como en había). Normalmente pronunciamos una “b” oclusiva cuando esta está aislada o cuando sigue a un fonema bilabial (por ejemplo, el fonema /m/, como podemos ver en la palabra ambición). Mientras que es fricativa en el resto de casos.

Si una persona que esté aprendiendo español pronuncia todas las letras (grafemas) “b” y “v” de una forma concreta, no va a tener mayores problemas para que le entiendan (como vimos con el ejemplo de la palabra ventana), pero tendrá “acento”, puesto que no es la forma “natural” de hablar español.

Lo mismo pasa con otros idiomas. En inglés, en concreto, la “l” también tiene dos alófonos en la versión estándar británica (conocida por sus siglas en inglés como RP). Al inicio de palabra, como en el ejemplo light, o entre dos vocales, como en silly, la “l” es “clara” (como la española) mientras que al final de palabra, como en hill¸ la “l” es “oscura” (muy parecida a la “l” catalana). En otras palabras, si no hacemos esta diferencia al hablar inglés es probable que nos entiendan, pero notarán que tenemos acento. Este tipo de diferencias son tan mínimas, que como nativos de un idioma apenas lo notamos, pero sí que notamos algo “raro” cuando alguien no lo hace correctamente.

Además de los fonemas, también influye la entonación, sin embargo, esta es más variable por lo que no ahondaré en ello en este artículo.

A aquellos que se pregunten si es posible hablar sin acento les puedo decir que pueden, al menos, conseguir que su acento sea casi imperceptible, pero requiere mucho trabajo, tiempo y conocimientos sobre la fonología de la otra lengua. Eso sí, siempre puedes ayudarte de pequeños trucos para conseguirlo. Échale un vistazo a otros artículos de este blog donde damos consejos para aprender idiomas.

Gema

 

(1) Fonema: Unidad fonológica que no puede descomponerse en unidades sucesivas menores y  que es capaz de distinguir significados. La palabra paz está constituida por tres fonemas     ( Diccionario de la Real Academia Española).