45 “idioms” para expresar emociones en inglés

Una de las formas de mostrar un buen conocimiento de una lengua es el uso de las frases idiomáticas. Conocer frases hechas además te ayudará a expresar mejor lo que quieres decir.

Por eso te traemos unos ejemplos de idioms en inglés para expresas emociones.

 

Felicidad

  • To be as pleased as Punch = estar muy contento o satisfecho.
  • To be in seventh heaven = estar extremadamente feliz.
  • To be on top of the world (también: to be over the moon) = estar muy feliz.
  • To be thrilled to bits = estar muy feliz y emocionado.

 

Tristeza

  • To be as miserable as sin = estar terriblemente triste
  • To be downhearted = estar triste.
  • To have a long face = tener apariencia triste.

 

Estar aburrido, harto

  •  To be browned off = estar aburrido.
  • To be bored to tears (también: bored to distraction / to death). Estar muerto de aburrimiento
  • To be bored silly: estar muy aburrido.
  • To be cheesed off: estar enfadado, aburrido o frustrado.

 

Miedo

  • To be in a cold sweat = estar en estado de shock o tener mucho miedo.
  • To be rooted to the spot = estar paralizado por el miedo.
  • To be scared to death = estar terriblemente asustado.
  • To go white as a sheet = palidecer de miedo.

 

Preocupación, nervios

  • To be keyed up = estar en tensión.
  • To be like a cat on hot bricks = estar nervioso e inquieto.
  • To be on tenterhooks = tener incertidumbre y estar nervioso por lo que va a pasar.
  • To have something on one’s mind = estar preocupado por algo.
  • To go to pieces = estar tan abatido tras un suceso duro que no se es capaz de vivir con normalidad
  • To be in a stew = estar preocupado o tenso por algo.

 

Estar confuso

  • To be all at sea = estar perplejo y desconcertado
  • To be at sixes and sevens = estar confuso y sentir incertidumbre.
  • To be out of one’s depth = estar en una situación difícil de manejar.

 

Enfado

  • To be hopping mad = estar muy enfadado.
  • To be hot under the collar = estar cabreado o avergonzado.
  • To go off at the deep end = perder los papeles, enfadarse mucho.
  • To go spare = Perder los nervios.
  • To go off the deep end = enfadarse o disgustarse hasta perder el control de las emociones.

 

Sorpresa

  • To be gobsmacked = estar muy sorprendido
  • That’s a turn up for the books! = se dice cuando ha ocurrido algo sorprendente.
  • You could have knocked me down with a feather! = se dice para enfatizar lo sorprendido que se estaba al enterarse de algo en concreto.

 

Hostilidad, apatía

  • To have a go at somebody = criticar duramente a alguien.
  • To tear somebody off a strip = hablar con rabia sobre alguien porque hizo algo mal.
  • To avoid somebody like the plague = evitar por completo a alguien.
  • To cut somebody down to size = bajarle los humos a alguien.
  • To be (as) hard as nails = ser una persona fría y apática.

 

Amor, cariño, admiración

  • Carry the torch for someone = tener sentimientos por alguien con quien no se puede tener una relación.
  • To be head over heels in love = estar muy enamorado.
  • Love me, love my dog = se dice cuando se quiere expresas que alguien tiene que querer todo sobre ti, incluyendo las personas a las que tú quieres.
  • Sweet nothings = las personas que se quieren a menudo se dicen “sweet nothings”. Es decir, palabras sin demasiado contenido pero cariñosas.
  • To take a fancy for someone = desarrollar cariño por alguien (no necesariamente de forma romántica).
  • To think the sun rises and sets on him = considerar que esa persona es la más maravillosa del mundo.
  • To think the world of someone = admirar mucho a alguien.
  • To be/mean the world to = ser muy importante para alguien

Online resources in Spanish

As we have constantly said in other posts, learning a language is not only about learning vocabulary by heart or repeating the same grammar exercises. You can also practice your language skill using other means.

In this post, we created a list of some resources with content in Spanish which you may find useful:

Aprender vocabulario jugando

A la hora de aprender un idioma siempre hay una parte del aprendizaje que se nos “atraganta” más de lo que debería y no nos permite avanzar. Nos aburre repetir los mismos ejercicios una y otra vez, y eso nos frustra hasta el punto de que muchos abandonan en este momento. Hay una forma de evitarlo: jugando.

Y si el juego tiene algo de competición sana, mucho mejor, así tendrás otra motivación para seguir intentándolo y pasarás un buen rato con otras personas mientras practicas inglés.

Estos son algunos de los juegos que yo he utilizado en mis clases:

  • ¿Quién es quién?: este mítico juego de mesa es perfecto para aquellos que están iniciando su aprendizaje. Con este juego se practican las preguntas y respuestas en el presente simple, así como vocabulario básico para describir. Intenta jugar con alguien que tenga un nivel más alto de inglés, para que te pueda corregir si cometes errores. Y al final, de tanto repetir las mismas construcciones, te saldrán natural cuando te sueltes a hablar inglés.
  • Tabú: ¿Os resulta familiar esa situación en la que te falta una palabra y no encuentras la forma de definirla? El tabú es perfecto para aprender a salir airoso de esa situación, además de ir practicando construcciones que usarías en tu día a día.

Yo suelo utilizar el tabú para machacar un campo semántico en concreto, en muchas ocasiones, relacionado con el trabajo de mis alumnos para que puedan comenzar a manejarse en su propio campo, pero también sirve con cualquier tema (se pueden encontrar fácilmente fichas en inglés en internet o puedes hacerlas tú mismo).

  • Palabras encadenadas: con este juego ganarás rapidez a la hora de buscar el léxico. Cuanto más juegues, más fácil te resultará encontrar la palabra adecuada, y más vocabulario acumularás.
  • ¿Quién soy?: todos los participantes llevan un papel en la frente que los demás hayan elegido y cada uno de ellos intentará adivinar qué pone haciendo preguntas. Es perfecto para ganar fluidez con el presente simple, aunque también puedes hacer otras versiones con las que puedes practicar otros tiempos verbales. Por ejemplo, usando personajes históricos, para que las preguntas siempre sean en pasado.
  • Gallinita ciega: con distintas variantes de la gallinita ciega podemos practicar cómo dar y recibir direcciones. Por ejemplo, uno de los jugadores tiene los ojos vendados y tiene que hacer un recorrido con obstáculos mientras que otro jugador le va guiando sin tocarle, solo dándole instrucciones como “gira a la izquierda”, “da dos pasos hacia la derecha”, etc.
  • Scrabble: Si todavía luchas con la ortografía en inglés, el Scrabble es tu juego. Te ayudará a repasar vocabulario que ya conoces, aprender el que tu contrincante utiliza, y corregir el temido spelling en inglés.
  • Veo, veo: o lo que en inglés sería “I spy, with my little eye, something beginning with…”. También para estudiantes en un nivel inicial que quieren practicar el presente simple a la vez que aprenden vocabulario. ¿Quieres decir algo, pero no conoces su nombre en inglés? Búscalo en el diccionario y ya habrás aprendido una palabra nueva.
  • Pictionary. Aprende vocabulario mientras practicas las preguntas. Te aconsejo jugar a una versión más lenta de este juego para que te dé tiempo a formular una pregunta en vez de decir solamente el nombre de lo que crees que significa el dibujo. De esta forma conseguirás aprender bien cómo es la estructura de las preguntas en inglés.
  • Un, dos, tres… responda otra vez. Hasta los más jóvenes conocen aquel famoso programa de la televisión española cuya base podemos utilizar para aprender nuevo vocabulario o afianzar el que ya hemos aprendido. Consiste en decir una lista de palabras dentro de un campo semántico hasta que uno de los participantes repita un término o no sepa ninguno más.
  • Bingo: el juego por excelencia para practicar los números. Utiliza solo números del 1 al 10 o incluye números más altos dependiendo del nivel. Añade pequeños premios para el ganador y pequeños “retos” para el perdedor, que incluyan, por ejemplo, que los perdedores cuenten algo en inglés.

 

Y hasta aquí los juegos que he ido recordando de los que he utilizado hasta ahora en mis clases. Seguramente me haya dejado alguno en el tintero, así que no olvidéis volver a Translinked de vez en cuando para ver las nuevas ideas que vamos incluyendo.

Lecciones de inglés – presente simple (I)

Presente simple

Uso:

  • Usamos el presente simple para hablar de situaciones, emociones y deseos permanentes, hechos, así como acciones constantes o que se repiten con regularidad como hábitos y rutinas y para eventos programados

    • Ejemplos:

      • I smoke (hábito)

      • I live in Germany (permanencia)

      • Germany is a European country (hecho)

      • I have a meeting tomorrow (evento programado)

Cómo se forma:

  • Afirmativa:

    • Sujeto + verbo + complementos.

    • El verbo se mantiene como en el infinitivo en todos los casos salvo en la tercera persona del singular que se añade una -s*:

      • I/you/we/you/they + live + in Germany

      • He/she/it looks nice

  • Interrogativa:

    • Auxiliar (do o does) + sujeto + verbo + complementos.

      Para realizar preguntas, se añade el auxiliar do en la mayoría de los casos y does para la tercera persona del singular. En todos los casos, el verbo se mantiene como en el infinitivo:

      • Do I/you/we/you/they sing well?

      • Does he/she/it come today?

  • Negativa:

    • Sujeto + auxiliar (do/does) + not + verbo + complementos

    • Para negar se añade la partícula not detrás del auxiliar, los cuales suelen contraerse en don’t o doesn’t en la lengua hablada o en textos escritos de un registro informal o neutro. En todos los casos, el verbo se mantiene también como en el infinitivo.

      • I/you/we/you/they do not live in Germany

      • I/you/we/you/they don’t live in Germany

      • He/she/it doesn’t come today.

  • El verbo to be (ser o estar) es una excepción y no necesita auxiliar. Se forma de la siguiente manera:

    • Afirmativa:

      • I am Australian

      • You are Australian

      • He/she/it is Australian

      • We are Australian

      • You are Australian

      • They are Australian

  • Interrogativa:

    • Am I

    • Are you

    • Is he/she/it

    • Are we

    • Are you

    • Are they

  • Negativa:

    • I am not Australian / I´m not Australian

    • You are not Australian /You aren’t Australian

    • He/she/it is not Australian / He/she/it isn’t Australian

    • We are not Australian / We aren’t Australian

    • You are not Australian / You aren’t Australian

    • They are not Australian / They aren’t Australian

  • *A la hora de añadir la s en la tercera forma del singular de las oraciones afirmativas existen excepciones.

  • Mientras que en la mayoría de los casos se añade simplemente la s, como en likes, fits o sings, en otros casos se añade -es o -ies.

    • En verbos que terminan en consonante más -y, esta se cambia por -ies.

      • I cry / She cries.

    • En verbos que terminan en -ss, -x, sh, ch o -z se añade -es para facilitar la pronunciación:

      • I pass / he passes

      • You fix / she fixes

Ahora ya tenemos una idea general de cómo formar el presente simple y para qué lo utilizamos. Por supuesto, hay muchas excepciones, pero comenzaremos ciñiéndonos a la regla general para poder empezar a chapurrear inglés 🙂

Ha llegado la hora de poner en práctica lo que acabamos de aprender. Si ves que algo no te ha quedado claro, vuelve a repasar la gramática y continúa haciendo ejercicios hasta que te salgan bien sin ni siquiera pararte a pensar en ello. Lleva tiempo, pero es una forma segura de aprender. Aquí te dejo unos ejercicios para ir empezando:

Ejercicios de gramática

Y no te olvides de echarle un vistazo a otras publicaciones de nuestro blog donde te enseñamos otras formas de aprender idiomas

Cómo aprendí alemán sin ir a clases

Desde que estoy en Alemania mucha gente me ha preguntado cómo he conseguido aprender alemán sin ir a clases. Si no tengo tiempo para una respuesta larga, simplemente contesto: “bueno, no tuve alternativa. Estando aquí tengo hablar alemán todos los días”. Pero muchos me responden que conocen a alguien que (o quizás ellos mismos) lleva años viviendo en Alemania y tiene un nivel más bajo que yo. Por otro lado, conozco muchos extranjeros en España que aprendieron el idioma increíblemente rápido y muchos españoles lo achacan a que nuestro idioma es fácil o a que esas personas tienen un don para aprenderlo. También conozco extranjeros en Alemania que en un año hablaban el idioma. Entonces, ¿por qué unos sí y otros no? ¿Talento natural?

Para empezar, he de decir que nunca he creído en el talento natural, al menos no en el mío, porque todo lo que he conseguido hasta ahora ha sido con mucho esfuerzo y trabajo.

En el caso del alemán, sí que había ido a clases en España antes de mudarme a Alemania. Pero iba una vez a la semana y ni siquiera hacía los deberes porque estaba saturada con la carrera. Sí, en esa época no di el 100%, lo reconozco. Sin embargo, aunque no avanzaba, me negaba a dejarlo porque siempre me ha encantado este idioma.

Cuando me mudé a Alemania, creía que las clases de alemán en España me habrían servido de algo y que no tendría mayores problemas. Estaba muy equivocada.

El primer día me di cuenta de que no podía comunicarme en alemán, así que no me quedaba de otra que ponerme las pilas.

Intenté leerme un libro de los llamados “easy-reader” sobre la vida de un perro llamado Benno. Las frases eran algo así como “Benno tiene dos años. A Benno le gusta ir al parque con su amo, Max. ¡Qué divertido es ir al parque con Max”. Pues bien, no podía entender la historia del libro.

Así que comenzó mi aventura con este idioma y os voy a resumir cómo aprendí a hablar alemán:

  1. Trabajaba en una organización donde solo hablábamos alemán (o mejor dicho: ellos lo hablaban. Yo solo destrozaba el idioma). Así que mi día a día era intentar comunicarme en alemán. Y hablaba. Aunque no tuviera sentido lo que dijese. Aunque metiese palabras en inglés o español. Aunque tuviera que buscar el 90% de las palabras en el diccionario. Aunque me pasara la vida pegando patadas al diccionario. Yo hablaba. Y mis compañeros esperaban pacientemente a que yo terminara de formar una frase. Era muy frustrante y tuve que sacar fuerzas de flaqueza para seguir intentándolo.
  2. Pedí a todos mis compañeros germanohablantes que me corrigieran al hablar. Al principio les pedí que me corrigieran los errores que hacían que no se me pudiera entender (ignorando el resto de errores). Y poco a poco, según fui aprendiendo, les pedí que fueran más exigentes, corrigiendo también otro tipo de errores que, aunque no evitaban que se me entendiese, eran al fin y al cabo, errores.
  3. Tenía una lista de 10 palabras en mi escritorio relacionadas con mi día a día en la organización. Palabras que oía constantemente pero que me costaba aprender. Cuando había aprendido una, la sustituía por otra.
  4. Utilicé recursos online, aplicaciones para el teléfono, etc. En esta entrada profundizo más en este punto (no quiero extenderme demasiado).
  5. Mi compañera de piso llenó la casa de etiquetas. Al principio me pareció una locura, pero fue la única manera de conseguir que pudiese hablar con mis compañeros sobre las tareas de casa, por ejemplo, ya que no me sabía el nombre de ningún electrodoméstico.
  6. Para mejorar la pronunciación, leía en alto y mis amigos alemanes corregían mi pronunciación en los casos en los que no se podía entender lo que decía.
  7. Me compré unos e-books en alemán y, junto con los que amigos alemanes me dieron, reuní una gran cantidad de textos en este idioma. Me descargué un diccionario y cada vez que no entendía una palabra, la buscaba. Para esto me tuve que armar de paciencia, no os voy a engañar. De hecho, casi nunca podría haber resumido los textos que intentaba leer, pero sí que aprendí muchísimo vocabulario.
  8. Cambié el idioma de mi teléfono a alemán. Al principio me volvía loca, pero ahora, dos años más tarde, se me haría raro tenerlo en español o inglés.
  9. Veía series y películas en alemán. La primera serie que vi fue Deutschland 83 aunque desde entonces he visto unas cuantas más, como “Dark”.
  10. Escuchaba mucha música en alemán, comenzando por música pop, puesto que es más pegadiza y los textos no son excesivamente complejos.

Algunos de estos “truquillos” ya los había mencionado en otro post, así que echadle un ojo si queréis entender cómo te pueden ayudar a ti.

Estamos encantados de leer vuestras anécdotas a la hora de aprender un idioma, así que no dudéis en compartir con nosotros cómo habéis conseguido aprender las lenguas extranjeras que conocéis.

Espero que os sirva mi experiencia para motivaros a seguir aprendiendo. ¡Mucho ánimo!

Gema

Ideas para el aula – presentación de un producto

Enseñar inglés comercial (business English) no siempre es tarea fácil, sobre todo si los alumnos no tienen gran interés por la asignatura.

Trabajo como profesora de inglés en una escuela de negocios y por lo tanto el tipo de inglés que enseño gira en torno al mundo de los negocios: correspondencia comercial, entrevistas de trabajo, reuniones, etc. Mis alumnos tienen entre 16 y 20 años y no siempre están motivados para dedicar dos horas seguidas a aprender a comunicarse por carta o correo electrónico con empresas, por lo que tenía que intentar compaginar aspectos más monótonos con técnicas más entretenidas. A continuación voy a enseñaros cómo tratamos la presentación de un producto.

Tema: Presentación de un producto
Nivel: B1-C1
Número de alumnos: entre 8 y 24

(Se puede adaptar a los distintos niveles de diferentes formas. Por ejemplo, poniendo o no subtítulos al corto, con el nivel de exigencia de las presentaciones o adaptando el nivel de las preguntas y por lo tanto del debate)

Comenzamos viendo un corto sobre la presentación de productos. Yo elegí “Business Unusual” realizado por Renaissance Hotels porque me pareció que daría mucho juego dado que el propio vídeo es una campaña publicitaria de dicha cadena de hoteles.

Al terminar, repartí una hoja con preguntas relacionadas en el vídeo que tendrían que responder en parejas o tríos. De esta forma fui dirigiendo la clase hacia un debate en el que los propios alumnos analizarían qué técnicas funcionan y cuáles no a la hora de promocionar un producto o servicio.

En la segunda parte de la clase, llegó el momento en el que pondrían en práctica lo aprendido. Unos días antes había buscado en internet “los peores inventos de la historia” e imprimido fotografías de aquellos que no tenían copyright (más vale prevenir que lamentar). Elegí a dos voluntarios que serían el jurado conmigo. Dividí a la clase en grupos y le di a cada grupo un producto que tendrían que “vender”, además de una hoja donde venía explícito los datos que tendría que tener como mínimo su presentación. La actividad estaba basada en un programa de la televisión alemana que todos conocían bien llamado Die Höhle der Löwen que consiste en que un emprendedor presenta su producto a potenciales inversores intentando que estos inviertan en dicho producto.

Mis dos voluntarios y yo seríamos los inversores mientras que el resto serían los emprendedores.

Gracias al vídeo, ejercicio y debate de la primera parte de la lección, estaban convencidos de que eran capaces de conseguir que invirtiéramos en su producto así que dieron lo mejor de sí mismos. A los dos voluntarios, para que no se aburrieran, les di permiso para que caminaran por el aula analizando el trabajo en equipo de sus compañeros e incluso podían darles consejo si estos estaban perdidos.

Al finalizar, cada grupo presentó su producto mientras que los miembros del jurado analizábamos distintos aspectos del producto en sí pero sobre todo de la presentación. Al finalizar todas las presentaciones, los tres miembros del jurado nos pusimos de acuerdo en cuál había sido la mejor presentación y por qué. Los dos voluntarios dieron el veredicto explicando nuestras razones. Terminamos con un nuevo debate en el que todos juntos comentamos la decisión del jurado, lo que a todos nos había gustado de los “emprendedores” (de forma objetiva), y aquellos aspectos que podríamos mejorar para la siguiente vez.

En esta publicación no os quería saturar con información detallada sobre esta lección, pero si os interesa, podéis poneros en contacto con nosotros o seguir nuestro blog para obtener más ideas o recibir unidades didácticas completas.

Gema

 

¿Por qué tenemos acento extranjero?

Todos conocemos a esa persona que habla con fluidez una segunda lengua desde hace años pero que sigue teniendo el acento de su lengua materna. O quizás tú hables otra lengua pero los hablantes de dicho idioma siguen identificando que no es tu lengua materna. ¿Por qué?

A la hora de tener o no acento extranjero influyen distintos factores como la entonación o la pronunciación de los fonemas(1). En el caso de este último, salvo las personas con algún tipo de trastorno del habla, los hablantes nativos de una lengua son capaces de pronunciar intuitivamente y de forma correcta los fonemas de sus lenguas maternas y sin embargo son incapaces de articular ciertos fonemas de otras lenguas.

aparato-fonador

(Fuente de la imagen)

El aparato fonador (compuesto por el sistema respiratorio, la laringe, las cuerdas vocales y las cavidades bucal y nasal, y el cual podemos ver en la imagen anterior) produce los fonemas gracias a combinar las partes del aparato fonador de distintas formas: abriendo más o menos los labios, situando la lengua en uno u otro lugar, etc.  Cuando un niño aprende a hablar una lengua (o dos, en el caso de los niños bilingües), la forma de articular los fonemas de dicha lengua se automatiza pronunciando cada fonema de manera inconsciente. En cambio, cuando aprendemos una segunda lengua a partir de cierta edad (en torno a los 5 años), contamos con una cantidad determinada de fonemas (los que utiliza nuestra lengua materna) teniendo que aprender el resto. En muchas ocasiones, ni siquiera somos capaces de diferencias un fonema. ¿Sabes las bromas que se hacen con los problemas de los hablantes de chino al pronunciar la r y la l? Pues bien, algo así nos pasa a todos.

El español cuenta con veinticuatro fonemas (cinco vocálicos y diecinueve consonánticos) siendo uno de los idiomas con menos fonemas de Europa, mientras que el inglés tiene un total de 36 (12 vocálicos y 24 consonánticos) que, a pesar de parecer mucho, sigue muy por detrás del lituano con sus 58 fonemas: 12 vocálicos y 47 consonánticos.

Comparación de los fonemas vocálicos en español (primera foto) con el cuadro vocálico del inglés (segunda foto)Gil_07_Vocales

(Fuente de la imagen)

Vowel-chart English

(Fuente de la imagen)

Centrándonos en el caso del inglés y el español (tema que llevo estudiando desde hace años y en el que me siento más cómoda), hay una clara diferencia en la cantidad de fonemas que usa cada idioma. Por lo tanto, un hablante de español que quiera pronunciar la palabra “hello”, por ejemplo, si en su variedad dialectal no existe la h aspirada, lo más probable es que al principio lo pronuncie con el fonema /x/ (la “j” española) y que ni siquiera note la diferencia entre los fonemas /h/ y /x/. Es decir, pronunciará la palabra inglesa hello con acento español.

Los sonidos /b/ y /v/ son fonemas en la lengua inglesa porque diferencian significados ya que no es lo mismo decir Berry (baya) que very (muy), y un hablante inglés realiza y nota esta diferencia con claridad. Por lo tanto, si alguien dice /beri/ de forma aislada, la palabra que el angloparlante va a entender es berry. En cambio, para un español no hay diferencia entre pronunciar /b/ o pronunciar /v/, por lo que no son dos fonemas distintos sino dos formas de pronunciar un solo fonema (es decir, son alófonos de un fonema). Si alguien dice /ventana/ (juntando los labios y soltando el aire de golpe al separarlos al pronunciar el primer sonido; como la “b” de ambición) y otra persona dice /ventana/ (pronunciando la “v” sin juntar del todo los labios, como en había), el hispanoparlante que lo escuche entenderá la palabra ventana en ambas ocasiones. A veces esto puede resultar tan divertido para un angloparlante como lo es para nosotros cuando hablantes de otras lenguas no diferencian entre pero y perro.

Un español, por lo tanto, usará sus 24 fonemas para hablar un idioma que usa 36, así que cada vez que use uno de esos 24 fonemas para pronunciar cualquier de los 12 que no conoce, tendrá acento español.

Entonces, para dejar de tener acento en una lengua extranjera ¿es tan sencillo como aprender los fonemas que no conocíamos? Me temo que no, puesto que los fonemas varían al hablar, dependiendo de, por ejemplo, qué fonemas tiene alrededor.

Ahora quiero que pronuncies la palabra barba de forma aislada.

¿Has notado una diferencia entre la primera “b” y la segunda? La primera, al iniciar frase, la pronunciamos como una “b” oclusiva (como en la palaba ambición, como ya comenté antes) mientras que la segunda es fricativa (como en había). Normalmente pronunciamos una “b” oclusiva cuando esta está aislada o cuando sigue a un fonema bilabial (por ejemplo, el fonema /m/, como podemos ver en la palabra ambición). Mientras que es fricativa en el resto de casos.

Si una persona que esté aprendiendo español pronuncia todas las letras (grafemas) “b” y “v” de una forma concreta, no va a tener mayores problemas para que le entiendan (como vimos con el ejemplo de la palabra ventana), pero tendrá “acento”, puesto que no es la forma “natural” de hablar español.

Lo mismo pasa con otros idiomas. En inglés, en concreto, la “l” también tiene dos alófonos en la versión estándar británica (conocida por sus siglas en inglés como RP). Al inicio de palabra, como en el ejemplo light, o entre dos vocales, como en silly, la “l” es “clara” (como la española) mientras que al final de palabra, como en hill¸ la “l” es “oscura” (muy parecida a la “l” catalana). En otras palabras, si no hacemos esta diferencia al hablar inglés es probable que nos entiendan, pero notarán que tenemos acento. Este tipo de diferencias son tan mínimas, que como nativos de un idioma apenas lo notamos, pero sí que notamos algo “raro” cuando alguien no lo hace correctamente.

Además de los fonemas, también influye la entonación, sin embargo, esta es más variable por lo que no ahondaré en ello en este artículo.

A aquellos que se pregunten si es posible hablar sin acento les puedo decir que pueden, al menos, conseguir que su acento sea casi imperceptible, pero requiere mucho trabajo, tiempo y conocimientos sobre la fonología de la otra lengua. Eso sí, siempre puedes ayudarte de pequeños trucos para conseguirlo. Échale un vistazo a otros artículos de este blog donde damos consejos para aprender idiomas.

Gema

 

(1) Fonema: Unidad fonológica que no puede descomponerse en unidades sucesivas menores y  que es capaz de distinguir significados. La palabra paz está constituida por tres fonemas     ( Diccionario de la Real Academia Española).

Películas para aprender inglés adaptadas a tu nivel

Usar películas para mejorar nuestro conocimiento de una lengua no es algo nuevo, sin embargo, no todas las películas nos van a ayudar a aprender un idioma de la misma manera. Es por eso que debemos seleccionar películas que se adapten a nuestras necesidades personales, basándonos en nivel de la lengua, edad, intereses personales, intereses profesionales, etc.

En este artículo me quiero centrar exclusivamente en tu nivel y más adelante os daremos consejos básandonos en otros aspectos.

 

Nivel principiante: A1/2

Si acabas de empezar a aprender un idioma, puedes permitirte comenzar poniendo los subtítulos en tu lengua materna. Si, en cambio, ya estás en un A2 (ya entiendes algo). Puedes ponerlos en inglés pero empezando por películas muy sencillas o películas que ya te sepas de memoria.
¿A qué me refiero con “películas sencillas”? Estoy hablando de películas que no tratan temas muy específicos sino que tengan un tipo de lenguaje más general. O películas con una cantidad de vocabulario limitada.
Un ejemplo son las películas infantiles como Frozen de Disney, la cual viene con un toque fresco en el lenguaje para que no te quedes obsoleto. Pero si eres más de clásicos, siéntate a disfrutar de Toy Story en inglés o cualquiera de las películas más famosas de Disney. Saberte la historia te ayudará en la comprensión del lenguaje y por lo tanto aprenderás más.

Si no sabes por dónde empezar, te lo voy a poner fácil con esta pequeña lista de películas que te van a ayudar si estás en este nivel:

  • Frozen  (2013) de Jennifer Lee y Chris Buck
  • Toy Story (1996) de John Lasseter
  • La Ruta hacia el Dorado (2000) de Eric Bibo Bergeron y Don Paul
  • Shrek (2001) de Vicky Jenson y Andrew Adamson
  • El Rey León (1994) de Rob Minkoff y Roger Allers

 

Además de documentales, los cuales puedes ver online en páginas donde encontrarás material de dominio público como por ejemplo en Documentary Heaven o en Top Documentary Films. Elige el tema que más te interese para que te mantenga enganchado a la pantalla.

Nivel intermedio B1/2

Ahora ya cuentas con un abanico de opciones mucho más amplio. Simplemente intenta que el vocabulario no sea muy complejo (especializado, por ejemplo) y que la trama no sea muy compleja de seguir. Pero si eres tan fan de Cristopher Nolan como lo soy yo, no te preocupes, aún hay alguna de sus películas que puedes disfrutar con un nivel intermedio de inglés. El mejor ejemplo es El Truco Final (The Prestige), que cuenta con muchos de los aspectos más característicos de este director (como tenernos pegados a la pantalla hasta el mismo final) pero que no requiere un nivel lingüístico tan alto como otras de sus obras

Para los grandes fans de la trilogía de el Señor de los Anillos o la saga de Star Wars, este es vuestro momento de disfrutarlas en versión original y también para aquellos enamorados de las películas de superhéroes (como las que nos ofrece Marvel) que también son una buena opción.

Puedes empezar con:

  • El Truco Final (El Prestigio) (2006) de Cristopher Nolan
  • El Señor de los Anillos (2001) de Peter Jackson
  • Star Wars (1977) de George Lucas
  • Avatar (2009) de James Cameron
  • The Avengers (2012) de Joss Whedon
  • Spider-man (2002) de Sam Raimi
  • El Diario de Noah (2004) de Nick Cassavetes
  • Titanic (1998) de James Cameron
  • Love Actually (2003) de Richard Curtis
  • Los juegos del hambre (2012) de Gary Ross

Nivel avanzado C1/2

Si has llegado hasta este nivel, mi más sincera enhorabuena. Has superado las que probablemente sean las fases más críticas del aprendizaje.  Probablemente puedas mantener conversaciones en inglés sin mayores problemas, puedas ver la televisión y saber qué está pasando. Disfrutas de la lectura en ese idioma. Parece que ya has conseguido llegar al final y sin embargo siempre se puede seguir aprendiendo. Ahora te toca poder ser capaz de manejarte con temas especializados y por eso es hora de pasar a las películas que tratan temas más complejos y concretos donde el lenguaje es muy especializado, o a aquellas más filosóficas en las que el dialogo es lo más importante.

En el caso de las películas con lenguaje especializado y trama no compleja, no podía faltar la obra maestra de Cristopher Nolan Interestelar

Has conseguido un gran nivel de inglés, así que apróvechalo para disfrutar otras películas que requieren ese gran nivel. Algunos ejemplos podrían ser:

  • Interestelar (2014) de Cristopher Nolan
  • El Efecto Mariposa (2004) de Eric Bress y J. Mackye Gruber
  • Una Mente Maravillosa (2002) de Ron Howard
  • Shutter Island (2010) de Martin Scorsese
  • Nunca me abandones (2010) de Mark Romanek
  • Mr. Nobody (2010) de Jaco Van Dormael
  • Split (2017) de M. Night Shyamalan
  • Origen (2010) de Christopher Nolan

 

 

 

Incluso en el nivel avanzado puedes seguir usando subtítulos si eso te ayuda a no abandonar, pero siempre en inglés.

Iremos actualizando esta publicación e incluyendo otras películas, así que vuelve a pasarte por aquí si te apetece tarde de cine en casa pero no sabes qué película escoger.

Ahora elige la que más te guste y a disfrutar 🙂 y recuerda echar un vistazo a otros posts para descubrir nuevos métodos de aprendizaje.

Gema

Cómo crear hábitos saludables

“Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito” Aristóteles

En Translinked nos hemos propuesto conseguir que este año sí que alcances tus metas. En los artículos anteriores nos centrábamos en el aprendizaje de idiomas. Hoy hablamos de forma más general sobre cómo crear nuevos hábitos, porque ya sabéis lo que dicen: “necesitas motivación solo hasta que has creado un hábito. Tras haberlo conseguido, la rutina se hará cargo del resto”. Y, por supuesto, esto lo podemos aplicar a aprender o mejorar un idioma.

Comencemos por el principio:

  1. Ten un plan

Pero sin dejar volar tu imaginación hasta el final del proceso. Según este estudio de la Universidad de California, mucha gente fracasa porque se centra en visualizar exclusivamente cómo sería su vida tras haber conseguido su objetivo. Es decir, si quieres aprender un idioma no te imagines hablándolo de manera fluida (lo que sería el final del proceso). Céntrate más bien en visualizarte aprendiendo cada día dicho idioma. Así sabrás cómo hacerlo y estarás preparado para esos momentos en los que seguir creando el nuevo hábito se hace más difícil (en tiempos de estrés, por ejemplo).

2. Paciencia y constancia

Lleva más tiempo del que normalmente se cree. De acuerdo con este estudio publicado en el European Journal of Social Psychology, crear un hábito puede prolongarse hasta 254 días desde un mínimo de 18 en algunos casos. No desesperes si parece que aún no lo has conseguido. Sigue para adelante y lo acabarás consiguiendo.

3. Concéntrate en un solo cambio

A veces algo nos hace cambiar el chip y decidimos modificar nuestros hábitos. Demasiados de una sola vez y en poco tiempo. Esto al final nos lleva a abandonar y volvemos al punto inicial. Lo ideal es, por lo tanto, centrarse en un hábito, por pequeño que sea. 

Es preferible crear los hábitos muy poco a poco antes que intentar cambiarlo todo de golpe y no conseguir cambiar nada.

4. Líbrate de la tentación

Diferentes estudios han llegado a la conclusión de que tener nuestra tentación a la vista hace extremadamente difícil poder resistirnos. Si tu objetivo es terminar con un mal hábito (perder demasiado tiempo en las redes sociales, por ejemplo), lo que deberías hacer es apartar dicha tentación de tu vista (en este caso, tu teléfono móvil u ordenador, o bloquear temporalmente las páginas que te roban más tiempo) y mantenerte lo más ocupado posible en algo completamente distinto. Poco a poco dejarás de tener la necesidad de estar constantemente mirando tu smartphone.

5. Ponte pequeñas metas

Para conseguir lo mencionado anteriormente, comienza por alejar esa tentación durante un tiempo determinado (para caer en ello con menor frecuencia de lo habitual) e ir aumentando ese tiempo. Para esto, puede ponerte pequeñas metas e incluso premiándote cada vez que las alcances.

Esto lo puedes hacer también para crear ese hábito que tanto ansías. Si, por ejemplo, quieres acostumbrarte a estudiar inglés todos los días, comienza por una cantidad de tiempo realista que sepas que vas a cumplir y vete aumentándola cada semana. Cada vez que la aumentes, date un capricho (no hace falta que sea un auto-regalo material. Puede ser simplemente darte un tiempo el domingo para ver tu serie preferida con la conciencia tranquila).

6. Búscate aliados

Yo no bebía nada de agua durante días. Bebía, con suerte, dos  vasos de zumo concentrado al día y eso era todo. Mi compañera de piso, que tenía el mismo mal hábito, me convenció para cambiarlo. Nos apoyamos la una a la otra para llegar al objetivo de beber dos litros de agua antes de que terminara el año (quedaban cuatro meses. Hay que tener en cuenta que nunca tuvimos costumbre de beber agua, así que no parecía fácil).

Cuando estábamos juntas en casa, siempre nos preocupábamos de que ambas bebiésemos. Y llevábamos la cuenta de lo que habíamos bebido y nos poníamos metas más pequeñas. Se convirtió en una especie de competición sana que terminó con éxito.  Mi cuerpo se habituó a ello y ahora, dos años más tarde, sigo bebiendo casi inconscientemente en torno a dos litros de agua al día.

7. No desesperes por haberte saltado un día

O un fin de semana. Si hubo un día o incluso varios en los que no trabajaste en tu nuevo hábito, no te preocupes y sigue trabajando en ello. Haberse saltado solo uno o varios días no significa tener que volver a empezar de cero.

 


 

Gema

No, no se te dan mal los idiomas.

Cada vez escuchamos más afirmaciones como “soy un negado con el inglés” o “se me dan mal los idiomas” entre grupos de personas que hablan de viajar, de aprender nuevos idiomas, de los requisitos para obtener un trabajo… ¡Esto se acabó! Y no, no tenemos la “fórmula mágica” para que las personas nazcan sabiendo idiomas, pero sí que tenemos las claves para desmontar el mito. Aquí va nuestro último “empujoncito” del 2017:

1. Nadie es un negado para los idiomas. 

Es verdad que la aptitud de cada uno es un factor importante a la hora de llevar a cabo una tarea. Sin embargo, una persona no está destinada al fracaso desde que nace. Con esfuerzo y actitud se consiguen los objetivos. La edad es otro de los factores que influye, pero no tanto como se cree. El cerebro de los niños tiene mucha más plasticidad para absorber nuevos conocimientos pero el cerebro de los adultos tiene muchas más técnicas y métodos asimilados para hacerlo. ¡Nunca es tarde!

2. ¡Motívate!

La motivación personal, bien por causas externas o internas a la persona, es uno de los factores más relevantes en el aprendizaje de un idioma. No lo decimos nosotras, lo dicen numerosos estudios sobre la adquisición de un segundo idioma así como los manuales para los profesores y teorías de aprendizaje. ¿Te encanta la cultura británica?, ¿quieres ir a vivir a Australia una temporada?, ¿te piden un nivel de inglés para conseguir el trabajo de tus sueños? Seguro que así la predisposición para aprender cualquier lengua es mucho mayor, y la actitud y el esfuerzo dedicado a cumplir los objetivos en el menor tiempo posible también lo serán.

3. Elige unos buenos métodos de aprendizaje.

Los métodos de enseñanza y aprendizaje de un idioma han ido cambiando a lo largo de los años. Actualmente, se da mucha importancia a la enseñanza en contextos reales y en los que el alumno tenga una gran capacidad de interacción oral promovida por el profesor. Sin embargo, hay infinidad de métodos que se adaptan al nivel y necesidades de cada estudiante. Por supuesto, no hace falta ir a una academia para aprender un idioma. También hay métodos autodidactas que, aunque requieren esfuerzo y compromiso con uno mismo, dan muy buenos resultados. No todo es una cuestión académica y formal, como podéis ver en otros de nuestros artículos publicados, hay muchas otras actividades que se pueden realizar para mejorar. Os animamos a releer nuestro post: 8 trucos para aprender idiomas de forma autónoma.

4. Viaja, escucha, lee.

Sí, como lo lees. Lo mejor que puede suceder para aprender un idioma es ir una temporada a algún lugar donde lo hablen. Practicarás, conocerás gente, conocerás una nueva cultura y todo esto mientras tu cerebro va absorbiendo todo el conocimiento sobre el idioma. Tu motivación crecerá ya que la experiencia será positiva y te darás cuenta de que lo aprendido hasta el momento es útil y efectivo. Si no puedes hacer eso (entendemos que es difícil), intenta ir a algún intercambio de idiomas (language exchange), hacer amigos nativos del idioma que estés aprendiendo o participar en foros de intercambio de idiomas. Haz todo lo que puedas para tener el idioma elegido en tu día a día.

A todos estos consejos podéis añadir cualquier otro u otros que os sirvan para comprobar que… ¡nunca es tarde para aprender un idioma nuevo! ¿Os hemos convencido?

Marta