Ideas para el aula – presentación de un producto

Enseñar inglés comercial (business English) no siempre es tarea fácil, sobre todo si los alumnos no tienen gran interés por la asignatura.

Trabajo como profesora de inglés en una escuela de negocios y por lo tanto el tipo de inglés que enseño gira en torno al mundo de los negocios: correspondencia comercial, entrevistas de trabajo, reuniones, etc. Mis alumnos tienen entre 16 y 20 años y no siempre están motivados para dedicar dos horas seguidas a aprender a comunicarse por carta o correo electrónico con empresas, por lo que tenía que intentar compaginar aspectos más monótonos con técnicas más entretenidas. A continuación voy a enseñaros cómo tratamos la presentación de un producto.

Tema: Presentación de un producto
Nivel: B1-C1
Número de alumnos: entre 8 y 24

(Se puede adaptar a los distintos niveles de diferentes formas. Por ejemplo, poniendo o no subtítulos al corto, con el nivel de exigencia de las presentaciones o adaptando el nivel de las preguntas y por lo tanto del debate)

Comenzamos viendo un corto sobre la presentación de productos. Yo elegí “Business Unusual” realizado por Renaissance Hotels porque me pareció que daría mucho juego dado que el propio vídeo es una campaña publicitaria de dicha cadena de hoteles.

Al terminar, repartí una hoja con preguntas relacionadas en el vídeo que tendrían que responder en parejas o tríos. De esta forma fui dirigiendo la clase hacia un debate en el que los propios alumnos analizarían qué técnicas funcionan y cuáles no a la hora de promocionar un producto o servicio.

En la segunda parte de la clase, llegó el momento en el que pondrían en práctica lo aprendido. Unos días antes había buscado en internet “los peores inventos de la historia” e imprimido fotografías de aquellos que no tenían copyright (más vale prevenir que lamentar). Elegí a dos voluntarios que serían el jurado conmigo. Dividí a la clase en grupos y le di a cada grupo un producto que tendrían que “vender”, además de una hoja donde venía explícito los datos que tendría que tener como mínimo su presentación. La actividad estaba basada en un programa de la televisión alemana que todos conocían bien llamado Die Höhle der Löwen que consiste en que un emprendedor presenta su producto a potenciales inversores intentando que estos inviertan en dicho producto.

Mis dos voluntarios y yo seríamos los inversores mientras que el resto serían los emprendedores.

Gracias al vídeo, ejercicio y debate de la primera parte de la lección, estaban convencidos de que eran capaces de conseguir que invirtiéramos en su producto así que dieron lo mejor de sí mismos. A los dos voluntarios, para que no se aburrieran, les di permiso para que caminaran por el aula analizando el trabajo en equipo de sus compañeros e incluso podían darles consejo si estos estaban perdidos.

Al finalizar, cada grupo presentó su producto mientras que los miembros del jurado analizábamos distintos aspectos del producto en sí pero sobre todo de la presentación. Al finalizar todas las presentaciones, los tres miembros del jurado nos pusimos de acuerdo en cuál había sido la mejor presentación y por qué. Los dos voluntarios dieron el veredicto explicando nuestras razones. Terminamos con un nuevo debate en el que todos juntos comentamos la decisión del jurado, lo que a todos nos había gustado de los “emprendedores” (de forma objetiva), y aquellos aspectos que podríamos mejorar para la siguiente vez.

En esta publicación no os quería saturar con información detallada sobre esta lección, pero si os interesa, podéis poneros en contacto con nosotros o seguir nuestro blog para obtener más ideas o recibir unidades didácticas completas.

Gema

 

¿Por qué tenemos acento extranjero?

Todos conocemos a esa persona que habla con fluidez una segunda lengua desde hace años pero que sigue teniendo el acento de su lengua materna. O quizás tú hables otra lengua pero los hablantes de dicho idioma siguen identificando que no es tu lengua materna. ¿Por qué?

A la hora de tener o no acento extranjero influyen distintos factores como la entonación o la pronunciación de los fonemas(1). En el caso de este último, salvo las personas con algún tipo de trastorno del habla, los hablantes nativos de una lengua son capaces de pronunciar intuitivamente y de forma correcta los fonemas de sus lenguas maternas y sin embargo son incapaces de articular ciertos fonemas de otras lenguas.

aparato-fonador

(Fuente de la imagen)

El aparato fonador (compuesto por el sistema respiratorio, la laringe, las cuerdas vocales y las cavidades bucal y nasal, y el cual podemos ver en la imagen anterior) produce los fonemas gracias a combinar las partes del aparato fonador de distintas formas: abriendo más o menos los labios, situando la lengua en uno u otro lugar, etc.  Cuando un niño aprende a hablar una lengua (o dos, en el caso de los niños bilingües), la forma de articular los fonemas de dicha lengua se automatiza pronunciando cada fonema de manera inconsciente. En cambio, cuando aprendemos una segunda lengua a partir de cierta edad (en torno a los 5 años), contamos con una cantidad determinada de fonemas (los que utiliza nuestra lengua materna) teniendo que aprender el resto. En muchas ocasiones, ni siquiera somos capaces de diferencias un fonema. ¿Sabes las bromas que se hacen con los problemas de los hablantes de chino al pronunciar la r y la l? Pues bien, algo así nos pasa a todos.

El español cuenta con veinticuatro fonemas (cinco vocálicos y diecinueve consonánticos) siendo uno de los idiomas con menos fonemas de Europa, mientras que el inglés tiene un total de 36 (12 vocálicos y 24 consonánticos) que, a pesar de parecer mucho, sigue muy por detrás del lituano con sus 58 fonemas: 12 vocálicos y 47 consonánticos.

Comparación de los fonemas vocálicos en español (primera foto) con el cuadro vocálico del inglés (segunda foto)Gil_07_Vocales

(Fuente de la imagen)

Vowel-chart English

(Fuente de la imagen)

Centrándonos en el caso del inglés y el español (tema que llevo estudiando desde hace años y en el que me siento más cómoda), hay una clara diferencia en la cantidad de fonemas que usa cada idioma. Por lo tanto, un hablante de español que quiera pronunciar la palabra “hello”, por ejemplo, si en su variedad dialectal no existe la h aspirada, lo más probable es que al principio lo pronuncie con el fonema /x/ (la “j” española) y que ni siquiera note la diferencia entre los fonemas /h/ y /x/. Es decir, pronunciará la palabra inglesa hello con acento español.

Los sonidos /b/ y /v/ son fonemas en la lengua inglesa porque diferencian significados ya que no es lo mismo decir Berry (baya) que very (muy), y un hablante inglés realiza y nota esta diferencia con claridad. Por lo tanto, si alguien dice /beri/ de forma aislada, la palabra que el angloparlante va a entender es berry. En cambio, para un español no hay diferencia entre pronunciar /b/ o pronunciar /v/, por lo que no son dos fonemas distintos sino dos formas de pronunciar un solo fonema (es decir, son alófonos de un fonema). Si alguien dice /ventana/ (juntando los labios y soltando el aire de golpe al separarlos al pronunciar el primer sonido; como la “b” de ambición) y otra persona dice /ventana/ (pronunciando la “v” sin juntar del todo los labios, como en había), el hispanoparlante que lo escuche entenderá la palabra ventana en ambas ocasiones. A veces esto puede resultar tan divertido para un angloparlante como lo es para nosotros cuando hablantes de otras lenguas no diferencian entre pero y perro.

Un español, por lo tanto, usará sus 24 fonemas para hablar un idioma que usa 36, así que cada vez que use uno de esos 24 fonemas para pronunciar cualquier de los 12 que no conoce, tendrá acento español.

Entonces, para dejar de tener acento en una lengua extranjera ¿es tan sencillo como aprender los fonemas que no conocíamos? Me temo que no, puesto que los fonemas varían al hablar, dependiendo de, por ejemplo, qué fonemas tiene alrededor.

Ahora quiero que pronuncies la palabra barba de forma aislada.

¿Has notado una diferencia entre la primera “b” y la segunda? La primera, al iniciar frase, la pronunciamos como una “b” oclusiva (como en la palaba ambición, como ya comenté antes) mientras que la segunda es fricativa (como en había). Normalmente pronunciamos una “b” oclusiva cuando esta está aislada o cuando sigue a un fonema bilabial (por ejemplo, el fonema /m/, como podemos ver en la palabra ambición). Mientras que es fricativa en el resto de casos.

Si una persona que esté aprendiendo español pronuncia todas las letras (grafemas) “b” y “v” de una forma concreta, no va a tener mayores problemas para que le entiendan (como vimos con el ejemplo de la palabra ventana), pero tendrá “acento”, puesto que no es la forma “natural” de hablar español.

Lo mismo pasa con otros idiomas. En inglés, en concreto, la “l” también tiene dos alófonos en la versión estándar británica (conocida por sus siglas en inglés como RP). Al inicio de palabra, como en el ejemplo light, o entre dos vocales, como en silly, la “l” es “clara” (como la española) mientras que al final de palabra, como en hill¸ la “l” es “oscura” (muy parecida a la “l” catalana). En otras palabras, si no hacemos esta diferencia al hablar inglés es probable que nos entiendan, pero notarán que tenemos acento. Este tipo de diferencias son tan mínimas, que como nativos de un idioma apenas lo notamos, pero sí que notamos algo “raro” cuando alguien no lo hace correctamente.

Además de los fonemas, también influye la entonación, sin embargo, esta es más variable por lo que no ahondaré en ello en este artículo.

A aquellos que se pregunten si es posible hablar sin acento les puedo decir que pueden, al menos, conseguir que su acento sea casi imperceptible, pero requiere mucho trabajo, tiempo y conocimientos sobre la fonología de la otra lengua. Eso sí, siempre puedes ayudarte de pequeños trucos para conseguirlo. Échale un vistazo a otros artículos de este blog donde damos consejos para aprender idiomas.

Gema

 

(1) Fonema: Unidad fonológica que no puede descomponerse en unidades sucesivas menores y  que es capaz de distinguir significados. La palabra paz está constituida por tres fonemas     ( Diccionario de la Real Academia Española).

Películas para aprender inglés adaptadas a tu nivel

Usar películas para mejorar nuestro conocimiento de una lengua no es algo nuevo, sin embargo, no todas las películas nos van a ayudar a aprender un idioma de la misma manera. Es por eso que debemos seleccionar películas que se adapten a nuestras necesidades personales, basándonos en nivel de la lengua, edad, intereses personales, intereses profesionales, etc.

En este artículo me quiero centrar exclusivamente en tu nivel y más adelante os daremos consejos básandonos en otros aspectos.

 

Nivel principiante: A1/2

Si acabas de empezar a aprender un idioma, puedes permitirte comenzar poniendo los subtítulos en tu lengua materna. Si, en cambio, ya estás en un A2 (ya entiendes algo). Puedes ponerlos en inglés pero empezando por películas muy sencillas o películas que ya te sepas de memoria.
¿A qué me refiero con “películas sencillas”? Estoy hablando de películas que no tratan temas muy específicos sino que tengan un tipo de lenguaje más general. O películas con una cantidad de vocabulario limitada.
Un ejemplo son las películas infantiles como Frozen de Disney, la cual viene con un toque fresco en el lenguaje para que no te quedes obsoleto. Pero si eres más de clásicos, siéntate a disfrutar de Toy Story en inglés o cualquiera de las películas más famosas de Disney. Saberte la historia te ayudará en la comprensión del lenguaje y por lo tanto aprenderás más.

Si no sabes por dónde empezar, te lo voy a poner fácil con esta pequeña lista de películas que te van a ayudar si estás en este nivel:

  • Frozen  (2013) de Jennifer Lee y Chris Buck
  • Toy Story (1996) de John Lasseter
  • La Ruta hacia el Dorado (2000) de Eric Bibo Bergeron y Don Paul
  • Shrek (2001) de Vicky Jenson y Andrew Adamson
  • El Rey León (1994) de Rob Minkoff y Roger Allers

 

Además de documentales, los cuales puedes ver online en páginas donde encontrarás material de dominio público como por ejemplo en Documentary Heaven o en Top Documentary Films. Elige el tema que más te interese para que te mantenga enganchado a la pantalla.

Nivel intermedio B1/2

Ahora ya cuentas con un abanico de opciones mucho más amplio. Simplemente intenta que el vocabulario no sea muy complejo (especializado, por ejemplo) y que la trama no sea muy compleja de seguir. Pero si eres tan fan de Cristopher Nolan como lo soy yo, no te preocupes, aún hay alguna de sus películas que puedes disfrutar con un nivel intermedio de inglés. El mejor ejemplo es El Truco Final (The Prestige), que cuenta con muchos de los aspectos más característicos de este director (como tenernos pegados a la pantalla hasta el mismo final) pero que no requiere un nivel lingüístico tan alto como otras de sus obras

Para los grandes fans de la trilogía de el Señor de los Anillos o la saga de Star Wars, este es vuestro momento de disfrutarlas en versión original y también para aquellos enamorados de las películas de superhéroes (como las que nos ofrece Marvel) que también son una buena opción.

Puedes empezar con:

  • El Truco Final (El Prestigio) (2006) de Cristopher Nolan
  • El Señor de los Anillos (2001) de Peter Jackson
  • Star Wars (1977) de George Lucas
  • Avatar (2009) de James Cameron
  • The Avengers (2012) de Joss Whedon
  • Spider-man (2002) de Sam Raimi
  • El Diario de Noah (2004) de Nick Cassavetes
  • Titanic (1998) de James Cameron
  • Love Actually (2003) de Richard Curtis
  • Los juegos del hambre (2012) de Gary Ross

Nivel avanzado C1/2

Si has llegado hasta este nivel, mi más sincera enhorabuena. Has superado las que probablemente sean las fases más críticas del aprendizaje.  Probablemente puedas mantener conversaciones en inglés sin mayores problemas, puedas ver la televisión y saber qué está pasando. Disfrutas de la lectura en ese idioma. Parece que ya has conseguido llegar al final y sin embargo siempre se puede seguir aprendiendo. Ahora te toca poder ser capaz de manejarte con temas especializados y por eso es hora de pasar a las películas que tratan temas más complejos y concretos donde el lenguaje es muy especializado, o a aquellas más filosóficas en las que el dialogo es lo más importante.

En el caso de las películas con lenguaje especializado y trama no compleja, no podía faltar la obra maestra de Cristopher Nolan Interestelar

Has conseguido un gran nivel de inglés, así que apróvechalo para disfrutar otras películas que requieren ese gran nivel. Algunos ejemplos podrían ser:

  • Interestelar (2014) de Cristopher Nolan
  • El Efecto Mariposa (2004) de Eric Bress y J. Mackye Gruber
  • Una Mente Maravillosa (2002) de Ron Howard
  • Shutter Island (2010) de Martin Scorsese
  • Nunca me abandones (2010) de Mark Romanek
  • Mr. Nobody (2010) de Jaco Van Dormael
  • Split (2017) de M. Night Shyamalan
  • Origen (2010) de Christopher Nolan

 

 

 

Incluso en el nivel avanzado puedes seguir usando subtítulos si eso te ayuda a no abandonar, pero siempre en inglés.

Iremos actualizando esta publicación e incluyendo otras películas, así que vuelve a pasarte por aquí si te apetece tarde de cine en casa pero no sabes qué película escoger.

Ahora elige la que más te guste y a disfrutar 🙂 y recuerda echar un vistazo a otros posts para descubrir nuevos métodos de aprendizaje.

Gema

Cómo crear hábitos saludables

“Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito” Aristóteles

En Translinked nos hemos propuesto conseguir que este año sí que alcances tus metas. En los artículos anteriores nos centrábamos en el aprendizaje de idiomas. Hoy hablamos de forma más general sobre cómo crear nuevos hábitos, porque ya sabéis lo que dicen: “necesitas motivación solo hasta que has creado un hábito. Tras haberlo conseguido, la rutina se hará cargo del resto”. Y, por supuesto, esto lo podemos aplicar a aprender o mejorar un idioma.

Comencemos por el principio:

  1. Ten un plan

Pero sin dejar volar tu imaginación hasta el final del proceso. Según este estudio de la Universidad de California, mucha gente fracasa porque se centra en visualizar exclusivamente cómo sería su vida tras haber conseguido su objetivo. Es decir, si quieres aprender un idioma no te imagines hablándolo de manera fluida (lo que sería el final del proceso). Céntrate más bien en visualizarte aprendiendo cada día dicho idioma. Así sabrás cómo hacerlo y estarás preparado para esos momentos en los que seguir creando el nuevo hábito se hace más difícil (en tiempos de estrés, por ejemplo).

2. Paciencia y constancia

Lleva más tiempo del que normalmente se cree. De acuerdo con este estudio publicado en el European Journal of Social Psychology, crear un hábito puede prolongarse hasta 254 días desde un mínimo de 18 en algunos casos. No desesperes si parece que aún no lo has conseguido. Sigue para adelante y lo acabarás consiguiendo.

3. Concéntrate en un solo cambio

A veces algo nos hace cambiar el chip y decidimos modificar nuestros hábitos. Demasiados de una sola vez y en poco tiempo. Esto al final nos lleva a abandonar y volvemos al punto inicial. Lo ideal es, por lo tanto, centrarse en un hábito, por pequeño que sea. 

Es preferible crear los hábitos muy poco a poco antes que intentar cambiarlo todo de golpe y no conseguir cambiar nada.

4. Líbrate de la tentación

Diferentes estudios han llegado a la conclusión de que tener nuestra tentación a la vista hace extremadamente difícil poder resistirnos. Si tu objetivo es terminar con un mal hábito (perder demasiado tiempo en las redes sociales, por ejemplo), lo que deberías hacer es apartar dicha tentación de tu vista (en este caso, tu teléfono móvil u ordenador, o bloquear temporalmente las páginas que te roban más tiempo) y mantenerte lo más ocupado posible en algo completamente distinto. Poco a poco dejarás de tener la necesidad de estar constantemente mirando tu smartphone.

5. Ponte pequeñas metas

Para conseguir lo mencionado anteriormente, comienza por alejar esa tentación durante un tiempo determinado (para caer en ello con menor frecuencia de lo habitual) e ir aumentando ese tiempo. Para esto, puede ponerte pequeñas metas e incluso premiándote cada vez que las alcances.

Esto lo puedes hacer también para crear ese hábito que tanto ansías. Si, por ejemplo, quieres acostumbrarte a estudiar inglés todos los días, comienza por una cantidad de tiempo realista que sepas que vas a cumplir y vete aumentándola cada semana. Cada vez que la aumentes, date un capricho (no hace falta que sea un auto-regalo material. Puede ser simplemente darte un tiempo el domingo para ver tu serie preferida con la conciencia tranquila).

6. Búscate aliados

Yo no bebía nada de agua durante días. Bebía, con suerte, dos  vasos de zumo concentrado al día y eso era todo. Mi compañera de piso, que tenía el mismo mal hábito, me convenció para cambiarlo. Nos apoyamos la una a la otra para llegar al objetivo de beber dos litros de agua antes de que terminara el año (quedaban cuatro meses. Hay que tener en cuenta que nunca tuvimos costumbre de beber agua, así que no parecía fácil).

Cuando estábamos juntas en casa, siempre nos preocupábamos de que ambas bebiésemos. Y llevábamos la cuenta de lo que habíamos bebido y nos poníamos metas más pequeñas. Se convirtió en una especie de competición sana que terminó con éxito.  Mi cuerpo se habituó a ello y ahora, dos años más tarde, sigo bebiendo casi inconscientemente en torno a dos litros de agua al día.

7. No desesperes por haberte saltado un día

O un fin de semana. Si hubo un día o incluso varios en los que no trabajaste en tu nuevo hábito, no te preocupes y sigue trabajando en ello. Haberse saltado solo uno o varios días no significa tener que volver a empezar de cero.

 


 

Gema

No, no se te dan mal los idiomas.

Cada vez escuchamos más afirmaciones como “soy un negado con el inglés” o “se me dan mal los idiomas” entre grupos de personas que hablan de viajar, de aprender nuevos idiomas, de los requisitos para obtener un trabajo… ¡Esto se acabó! Y no, no tenemos la “fórmula mágica” para que las personas nazcan sabiendo idiomas, pero sí que tenemos las claves para desmontar el mito. Aquí va nuestro último “empujoncito” del 2017:

1. Nadie es un negado para los idiomas. 

Es verdad que la aptitud de cada uno es un factor importante a la hora de llevar a cabo una tarea. Sin embargo, una persona no está destinada al fracaso desde que nace. Con esfuerzo y actitud se consiguen los objetivos. La edad es otro de los factores que influye, pero no tanto como se cree. El cerebro de los niños tiene mucha más plasticidad para absorber nuevos conocimientos pero el cerebro de los adultos tiene muchas más técnicas y métodos asimilados para hacerlo. ¡Nunca es tarde!

2. ¡Motívate!

La motivación personal, bien por causas externas o internas a la persona, es uno de los factores más relevantes en el aprendizaje de un idioma. No lo decimos nosotras, lo dicen numerosos estudios sobre la adquisición de un segundo idioma así como los manuales para los profesores y teorías de aprendizaje. ¿Te encanta la cultura británica?, ¿quieres ir a vivir a Australia una temporada?, ¿te piden un nivel de inglés para conseguir el trabajo de tus sueños? Seguro que así la predisposición para aprender cualquier lengua es mucho mayor, y la actitud y el esfuerzo dedicado a cumplir los objetivos en el menor tiempo posible también lo serán.

3. Elige unos buenos métodos de aprendizaje.

Los métodos de enseñanza y aprendizaje de un idioma han ido cambiando a lo largo de los años. Actualmente, se da mucha importancia a la enseñanza en contextos reales y en los que el alumno tenga una gran capacidad de interacción oral promovida por el profesor. Sin embargo, hay infinidad de métodos que se adaptan al nivel y necesidades de cada estudiante. Por supuesto, no hace falta ir a una academia para aprender un idioma. También hay métodos autodidactas que, aunque requieren esfuerzo y compromiso con uno mismo, dan muy buenos resultados. No todo es una cuestión académica y formal, como podéis ver en otros de nuestros artículos publicados, hay muchas otras actividades que se pueden realizar para mejorar. Os animamos a releer nuestro post: 8 trucos para aprender idiomas de forma autónoma.

4. Viaja, escucha, lee.

Sí, como lo lees. Lo mejor que puede suceder para aprender un idioma es ir una temporada a algún lugar donde lo hablen. Practicarás, conocerás gente, conocerás una nueva cultura y todo esto mientras tu cerebro va absorbiendo todo el conocimiento sobre el idioma. Tu motivación crecerá ya que la experiencia será positiva y te darás cuenta de que lo aprendido hasta el momento es útil y efectivo. Si no puedes hacer eso (entendemos que es difícil), intenta ir a algún intercambio de idiomas (language exchange), hacer amigos nativos del idioma que estés aprendiendo o participar en foros de intercambio de idiomas. Haz todo lo que puedas para tener el idioma elegido en tu día a día.

A todos estos consejos podéis añadir cualquier otro u otros que os sirvan para comprobar que… ¡nunca es tarde para aprender un idioma nuevo! ¿Os hemos convencido?

Marta

8 trucos para aprender idiomas de forma autónoma

  1. Dedícale tiempo todos los días

Ponte el objetivo de que no pase ni un solo día en el que no hayas practicado o aprendido ese idioma que quieres poder hablar. Habrá días en los que estés muy cansado y no tengas ganas de hacer ejercicios de gramática o aprender listas de vocabulario, pero eso no quiera decir que esos días no avances en tu aprendizaje. Escucha música, lee algo de tu interés (novelas, libros de temas que te interesen, revistas, etc.), ve una película o un capítulo de una serie en el idioma que estás aprendiendo. También puedes quedar con alguien con quien puedas hablar el idioma, como algún amigo o familiar, pero también algún tándem, o acudiendo a alguna quedada grupal para practicar el idioma que estás aprendiendo. La cuestión es tener contacto diario con dicho idioma.

  1. “Etiqueta”

Cuando comencé a aprender alemán, conviví con una húngara que había empapelado la casa etiquetando todo con el nombre (y su correspondiente artículo) de una infinidad de objetos. Me pareció excesivo, pero ahora que me tengo que comunicar solo en alemán, lo agradezco.

Decide qué quieres aprender, y apunta su nombre. Palabras de objetos que utilices en tu día a día o en tu trabajo, por ejemplo. Si trabajas en una oficina, puedes empezar etiquetando palabras como “calendario”, “ordenador”, “teclado”. Cuando te las hayas aprendido, quitas las etiquetas y le pones el nombre a otros objetos.

  1. Apunta vocabulario en lugares visibles

Una variante para aprender vocabulario es tener en una zona muy visible, una lista de palabras que quieras o necesites aprender. Puedes escribirlas a lápiz en una hoja de un bloc pequeño. De esta forma, solo tendrás unas pocas palabras y no te “agobiará”. Las que ya te sepas, las borras y las sustituyes por otras.

  1. Usa las nuevas tecnologías

Hoy en día hay un sinfín de recursos para aprender un idioma, como ya os comentamos aquí. Aprovéchate de esta ventaja para avanzar con mayor facilidad.

  1. Piensa en otro idioma

Cuando estés solo, intenta narrar lo que haces en la lengua que estás estudiando. De esta forma te darás cuenta de lo que aún no sabes decir. Apúntalo y entérate de cómo se dice. De esta forma, irás supliendo poco a poco las carencias que tienes a la hora de comunicarte en el día a día.

  1. Aprende mientras te tomas un descanso viendo tus redes sociales

Usa las redes sociales para aprender ese idioma siguiendo páginas o personas de tu interés que lo usen normalmente. Además, el vocabulario y las expresiones que aprendas de esta forma estará relacionada con algo de tu interés. Esto facilitará que puedas hablar de ello o que puedas leer o ver series, películas, programas, etc. en la lengua que estás aprendiendo. Esto, entre otras cosas, te aportará motivación y por lo tanto te ayudará a seguir mejorando.

  1. Cambia el idioma de tus dispositivos electrónicos

O de tus redes sociales. Tardarás poco en acostumbrarte porque probablemente ya te los conozcas de memoria y así ampliarás tu vocabulario sin esfuerzo.

  1. Busca una motivación y no te permitas olvidarla

Si empezaste a aprender este idioma es porque tenías una razón para ello. Sin embargo, a veces el arduo camino nos hace olvidar cuál era esa razón. Tenla clara (o claras) y si es necesario: apúntala. Cuando te encuentres en un momento de desmotivación, relee la razón o razones por las cuales comenzaste. También puedes grabarte hablando (o intentando hablar) dicho idioma, y cuando hayas perdido la motivación tiempo más tarde, vuelve a ver el vídeo para ver tu progreso. Verás que tu trabajo y constancia da resultado y recuperarás tu motivación.

 

Sé constante siguiendo estas pequeñas pautas y verás cómo acabas consiguiendo tu objetivo. Si conoces algún otro truco, cuéntanoslo. Estaremos encantadas de conocerlo.

Viel Erfolg! 😊

Gema

Páginas webs y apps para aprender idiomas

Internet ofrece un mundo de posibilidades para aprender un nuevo idioma, desde las más habituales, como ver vídeos, series, películas o escuchar canciones, hasta otras más innovadoras, rudimentarias o específicas. En este artículo presentamos algunas de las páginas webs donde se puede aprender un idioma de forma autónoma:

Halagada por usuarios e instituciones y ganadora de distintos galardones, Busuu es una comunidad on-line en la que el usuario puede elegir entre los 12 idiomas ofertados (alemán, árabe, chino, español, francés, inglés, italiano, japonés, polaco, portugués, ruso, y turco).

Se rige por una forma de aprendizaje interactiva y social que conecta a sus usuarios entre sí, pudiendo mantener conversaciones a través de chats, busuutalk o grabaciones de audio. Los usuarios, además, actúan de estudiantes y tutores al mismo tiempo.

Cuenta con una versión gratuita con tarjetas de aprendizaje en las que además de enseñar vocabulario, nos explican cierto contexto como, por ejemplo, en qué tipo de situaciones usaríamos “hallo” o “guten Tag”. Además de conocer la forma escrita del vocabulario, podemos también escuchar su pronunciación.

En la versión premium, además, cuenta con conversaciones con hablantes nativos, cursos de viaje, ejercicios de gramática, acceso ilimitado a 12 cursos de distintos idiomas, test y certificados oficiales, y aplicaciones móviles con modo off-line entre otras ventajas.

Al contrario que Busuu o Duolingo, Openculture no es una aplicación con la que aprender un idioma sino una plataforma que reúne enlaces a una grandísima cantidad de materiales gratuitos encontrados en internet de todo tipo (vídeos, artículos, ejercicios, libros etc.) para el aprendizaje de 48 lenguas diferentes.

El trabajo es, por lo tanto, más autónomo, pero las opciones mucho mayores, puesto que se puede “jugar” con los materiales y crear nuestros propios ejercicios en vez de seguir una metodología ya estructurada.

Es una página web y aplicación gratuitas en las que los propios usuarios crean los ejercicios para los idiomas de los que son hablantes nativos. La oferta de idiomas varía dependiendo de la lengua en la que se quiera estudiar. Si la aplicación se usa en inglés, la variedad es mucho mayor. Este número está en constante crecimiento.

La forma de aprender es a través de pequeños ejercicios divididos en bloques temáticos y niveles.

Además, el usuario puede ver cuánto han utilizado sus amigos la aplicación últimamente fomentando la competencia sana entre los usuarios.

Con Memrise el usuario aprende de una forma dinámica y divertida basada en el uso de las flash cards y, al igual que con Duolingo, compitiendo entre amigos.

Un campeón mundial de memoria y un neurocientífico son las mentes que se encuentran detrás de la creación de Memrise. Estos han utilizado sus conocimientos científicos para un aprendizaje distinto pero eficaz. Partiendo de esta base científica, esta página web (y su correspondiente aplicación para teléfonos móviles) se rige por tres principios básico:

  • Asociar las palabras con imágenes
  • Adaptar la dificultad de acuerdo con la evolución en el aprendizaje del usuario
  • Mostrando las palabras como “plantas que necesitan riego”, es decir, recordando al usuario qué necesita repasar.

Esta página web gratuita cuenta, además de con ejercicios prácticos, con una biblioteca donde el usuario puede acceder a vídeos musicales o charlas de TED, entre otras opciones.

El aprendizaje está dividido en cursos (español básico I, español básico II…) que a su vez están subdivididos en niveles, como si de un videojuego se tratara.

Lingualia comienza preguntándole al usuario cuántas horas quiere dedicarle este al estudio cada semana adaptando así el curso al tiempo disponible de cada usuario, así como a la motivación de aprender una lengua. Es decir, los ejercicios realizados no serán los mismos para el usuario que ha indicado que aprende el idioma por diversión que para aquel que lo aprende por trabajo.

El procedimiento es similar al de Duolingo, con pequeños ejercicios divididos por bloques y con una plataforma en la que se compite con otros usuarios.

Existe una versión Premium que ofrece, entre otras opciones, lecciones en formato PDF o tiempo ilimitado para disfrutar de la plataforma.

Además, el profesor virtual Lingu guía al usuario a través de su aprendizaje.


Elige la que más se adapte a ti y a lánzate a aprender un idioma nuevo. Mucha suerte.

Gema

Alternativas para mejorar la pronunciación en inglés

Como ya comentamos en posts anteriores, el aprendizaje de una lengua no tiene por qué consistir exclusivamente en estudiar vocabulario de memoria o hacer ejercicios de gramática sin descanso. En este caso en concreto, quiero hablar de una táctica que uso habitualmente en mis clases de inglés para mejorar la pronunciación de mis alumnos. Consiste en enseñarles rimas tradicionales en inglés, en especial aquella de “This is the House that Jack built” que con los años se ha convertido en mi preferida tras ver los resultados. El ritmo es tan natural como pegadizo y hace que resuene en nuestras mentes durante horas o días permitiendo al cerebro trabajar sin ni siquiera darnos cuenta, además el texto es muy repetitivo, lo que nos ayuda a machacar la pronunciación de ciertos fonemas y palabras Claro que para que funcione bien, habremos de conseguir aprender la pronunciación correcta para luego repetirla hasta que nos suene natural. Si estás aprendiendo de forma autónoma, te recomiendo que busques dicha rima recitada por una persona nativa. En este link, hay una versión que mantiene el ritmo pegadizo que necesitamos y una pronunciación clara.

Comienza escuchando la rima a la vez que lees el texto, parando y retrocediendo el audio las veces que necesites. Analiza con detenimiento cómo pronuncian cada fonema y cómo entonan cada frase. Escúchalo varias veces, aunque te llegue a resultar monótono. Tras saber pronunciar la rima, puedes comenzar a recitarla tú mismo.

El texto es el siguiente:

JACK

This is the house that Jack built.

This is the malt

That lay in the house that Jack built.

This is the rat,

That ate the malt

That lay in the house that Jack built.

This is the cat,

That chased the rat,

That ate the malt

That lay in the house that Jack built.

This is the dog,

That worried the cat,

That chased the rat,

That ate the malt

That lay in the house that Jack built.

This is the cow with the crumpled horn,

That tossed the dog,

That worried the cat,

That chased the rat,

That ate the malt

That lay in the house that Jack built.

This is the lady all forlorn,

That milked the cow with the crumpled horn,

That tossed the dog,

That worried the cat,

That chased the rat,

That ate the malt

That lay in the house that Jack built.

This is the man all tattered and torn,

That kissed the lady all forlorn,

That milked the cow with the crumpled horn,

That tossed the dog,

That worried the cat,

That chased the rat,

That ate the malt

That lay in the house that Jack built.

This is the judge all shaven and shorn,

That married the man all tattered and torn,

That kissed the lady all forlorn,

That milked the cow with the crumpled horn,

That tossed the dog,

That worried the cat,

That chased the rat,

That ate the malt

That lay in the house that Jack built.

This is the rooster that crowed in the morn,

That waked the priest all shaven and shorn,

That married the man all tattered and torn,

That kissed the lady all forlorn,

That milked the cow with the crumpled horn,

That tossed the dog,

That worried the cat,

That chased the rat,

That ate the malt

That lay in the house that Jack built.

This is the farmer who sold the corn,

That kept the rooster that crowed in the morn.

That waked the judge all shaven and shorn,

That married the man all tattered and torn,

That kissed the lady all forlorn,

That milked the cow with the crumpled horn,

That tossed the dog,

That worried the cat,

That chased the rat,

That ate the malt

That lay in the house that Jack built.

Si te gusta el método y quieres seguir practicando tu pronunciación de esta forma, puedes continuar con otras de las muchísimas rimas en lengua inglesa como Humpty Dumpty o Jack and Jill. 

Espero que os sirva de ayuda y os motive a seguir aprendiendo inglés. Seguiremos dando más consejos 🙂

Gema

Sofá, mantita y… ¡a aprender inglés!

Para todos los que queráis mejorar vuestro inglés, no solo tenéis que echar horas y horas delante de una gramática o de miles de ejercicios como dicta el método tradicional. Hay numerosas opciones como apuntarse a un intercambio lingüístico, tener amigos de fuera, viaja y un truco que funciona muy pero que muy bien es escuchar canciones (ya hablamos de la importancia de las canciones a la hora de enseñar una lengua en un post anterior Canciones para mejorar nuestro inglés ) o ver películas y series. ¡Así se aprende mientras uno está entretenido! Os dejo unas cuantas como recomendación.

Downton Abbey: ambientada en la Inglaterra de principios del siglo XX. Gira en torno a la vida aristocrática de la familia Crawley en Downton Abbey. La jerarquía inglesa y los acontecimientos de la historia tienen un gran papel en el desarrollo de cada uno de los personajes.

Es muy interesante ver la serie ya que los acentos varían según la condición social y el lugar de procedencia de cada uno de los personajes. Es una serie amena y que acaba enganchando.

Black Mirror: Para todos los amantes de la tecnología. La serie Black Mirror explora el lado más siniestro de la tecnología llevada al límite. Es una crítica satírica que puede incluso llevar al miedo ya que muchos de los episodios podrían llegar a suceder… ¿o no?.

Sherlock: Para los amantes del os clásicos en versión actual. Aquí tenéis la historia del investigador Sherlock Holmes, el personaje creado por sir Arthur Conan Doyle en el siglo XIX.   Me encanta esta serie porque los capítulos tienen una trama muy bien pensada y hay una fuerte conexión entre ellos. No es una serie sobre crimen sin un hilo bien definido.

Zootropolis: Para los fanáticos de las películas de dibujos animados. Aquí tenéis una sugerencia. La película se centra en la vida de una ciudad habitada por animales. ¿Os animáis a reíros con sus ocurrencias?

A Clockwork Orange o más conocida en España como La Naranja Mecánica. Todo un clásico a día de hoy. Muestra la vida de Alex, un joven al que le encanta la música de Beethoven y la violencia extrema. Cuando ingresa en prisión Alex se somete a una nueva experiencia de reeducación.

Slumdog Millionaire, la película que fue todo un boom  en el 2008. Jamal Malik, procedente de los suburbios de Bombay, se presenta al típico concurso de “¿Quién quiere ser millonario?”. La policía sospecha que está haciendo tramas y Jamal es interrogado e incluso extorsionado.

Éstas son solo una selección de películas y series que yo recomendaría pero por supuesto ¡hay muchísimas más! ¿Tenéis alguna sugerencia?

Marta

Canciones para mejorar nuestro inglés

Tras casi 10 años impartiendo clases de inglés, me he enfrentado a un gran número de dificultades y he tenido la suerte de tener un alumnado muy variado. Esto ha hecho que vaya desarrollando estrategias de enseñanza basada en el tipo de alumno que tengo delante y sus dificultades específicas a la hora de adquirir el lenguaje. Pero si hay algo que tengo más que demostrado es lo útil que resulta el uso de canciones a la hora de mejorar la pronunciación u otros aspectos de una lengua.

Normalmente recomiendo saber más sobre los gustos musicales del estudiante puesto que resultará más sencillo y agradable trabajar con una canción de su gusto. Y como ya he dicho, he tenido alumnos de todo tipo así que he ido tomando canciones de muchos estilos para mis ejercicios. Además, intento que las canciones tengan cierto mensaje o algo que me dé más juego para seguir trabajando con ella a otros niveles. Por ejemplo, uno de mis alumnos es gran fan de U2, así que aproveché este hecho para trabajar su pronunciación con una de las canciones del famoso grupo irlandés y que dejara de lado la a veces difícil de entender pronunciación de los hispano-parlantes que acaban de comenzar a aprender inglés. Elegí la canción Sunday, Bloody Sunday con la que corrigió la pronunciación de “bloody”, entre otras palabras, y además se enganchó a la historia de Irlanda del Norte. Esto nos dio interesantes temas de conversación en clase, y de lectura fuera de los horarios lectivos. Escogí esta canción porque sé lo importante que es involucrar a alguien en la cultura del idioma en el que está estudiando. Con él fue Irlanda del Norte. Con otra alumna fue de la cultura estadounidense de la que se acabó enamorando a través de artistas como Joan Baez.

Esta es una lista de las que he utilizado recientemente y el tipo de ejercicios que he hecho con ellas:

  • Con Sunday, Bloody Sunday de U2 me enfrentaba a un alumno que había empezado hacía pocos meses a estudiar inglés, por lo que me centré en la pronunciación y le expliqué de qué hablaba la canción. Leímos varias veces la canción. Al principio yo decía unas pocas palabras, y él las repetía, así hasta que se aprendió cómo se pronunciaba cada palabra. De deberes le mandé que se aprendiera bien la pronunciación porque el próximo día me la iba a leer. Además le pedí que leyera un poco sobre la historia de esa canción y que me hiciera una redacción sobre el tema. En la siguiente clase corregimos dicha redacción, me leyó la canción con su correcta pronunciación y a continuación iniciamos un debate sobre los hechos narrados en la canción. Mi alumno disfrutó mucho de aquella lección (al igual que yo) y la mejora fue notable.

  • Counting stars de Onerepublic me sirvió para darle un repaso a los tiempos verbales y a su vez machacar la pronunciación. La alumna para la que preparé los ejercicios con esta canción ya tenía un nivel mucho más avanzado, sin embargo, su pronunciación seguía estancada en ciertos aspectos. Me aproveché de la cantidad de rimas que tiene esta canción sin las cuales no sonaría bien para que la alumna llegara a asociar “signs”, “line” o “find” al mismo diptongo. Le preparé el típico ejercicio con huecos en blanco que tendría que rellenar al escuchar la canción (precisamente con las palabras que rimaban entre sí), de esta forma trabajaría la comprensión auditiva, la ortografía y la pronunciación al mismo tiempo. Además, para el día siguiente le pedí que, además de aprendérsela con la pronunciación correcta como siempre pido, que me buscara otra canción de este grupo en la que también hubiera un tipo de rima semejante. Al hacer esto, descubrió un gran número de canciones que le gustaban e hizo que comenzara a escuchar este grupo a diario continuando así con su progreso con el inglés.

  • Con Listening to the Man de George Ezra también trabajé las formas verbales. En este caso mi alumno tenía que cambiar todas las formas verbales: los presentes a sus pasados correspondientes y los futuros a condicional. Es decir, tenía que cambiar el presente simple de “I feel your head resting heavy…” por “I felt your head resting heavy…” La clara pronunciación de George Ezra, las repeticiones en esta canción y el ritmo relativamente lento resultaron de gran ayuda para el estudiante.

  • Tuve un alumno gran fan de las divas norteamericanas con el que un día dimos el tema de las condicionales, así que me salió casi automático prepararle algo con If I were a Boy de Beyoncé. Tras aprender la correcta pronunciación de la letra y tratar más en profundidad construcciones como la famosa “if I were”, le pedí que escribiera su propia versión de la canción. Las condiciones eran que tenía que tener rima y que tenía que tener la construcción “if I were”, pero no hacía falta que dijera “if I were a girl”, por ejemplo, por lo que podía dejar volar su imaginación. El estudiante escribió una canción que se llamaba “if I were a toy” y empezó a contar todo lo que haría si fuera un juguete. Me reí muchísimo con aquel ejercicio y él disfrutó mientras interiorizaba el uso del condicional.

Como ya os podréis imaginar, en casi 10 años me ha dado tiempo a hacer un sinfín de ejercicios con canciones (y por supuesto, otro tipo de ejercicios para mejorar el inglés), así que preguntad sin miedo o compartid con nosotras nuevas ideas que tengáis en la sección de comentarios. Sharing is caring 🙂

Gema