¿Por qué tenemos acento extranjero?

Todos conocemos a esa persona que habla con fluidez una segunda lengua desde hace años pero que sigue teniendo el acento de su lengua materna. O quizás tú hables otra lengua pero los hablantes de dicho idioma siguen identificando que no es tu lengua materna. ¿Por qué?

A la hora de tener o no acento extranjero influyen distintos factores como la entonación o la pronunciación de los fonemas(1). En el caso de este último, salvo las personas con algún tipo de trastorno del habla, los hablantes nativos de una lengua son capaces de pronunciar intuitivamente y de forma correcta los fonemas de sus lenguas maternas y sin embargo son incapaces de articular ciertos fonemas de otras lenguas.

aparato-fonador

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El aparato fonador (compuesto por el sistema respiratorio, la laringe, las cuerdas vocales y las cavidades bucal y nasal, y el cual podemos ver en la imagen anterior) produce los fonemas gracias a combinar las partes del aparato fonador de distintas formas: abriendo más o menos los labios, situando la lengua en uno u otro lugar, etc.  Cuando un niño aprende a hablar una lengua (o dos, en el caso de los niños bilingües), la forma de articular los fonemas de dicha lengua se automatiza pronunciando cada fonema de manera inconsciente. En cambio, cuando aprendemos una segunda lengua a partir de cierta edad (en torno a los 5 años), contamos con una cantidad determinada de fonemas (los que utiliza nuestra lengua materna) teniendo que aprender el resto. En muchas ocasiones, ni siquiera somos capaces de diferencias un fonema. ¿Sabes las bromas que se hacen con los problemas de los hablantes de chino al pronunciar la r y la l? Pues bien, algo así nos pasa a todos.

El español cuenta con veinticuatro fonemas (cinco vocálicos y diecinueve consonánticos) siendo uno de los idiomas con menos fonemas de Europa, mientras que el inglés tiene un total de 36 (12 vocálicos y 24 consonánticos) que, a pesar de parecer mucho, sigue muy por detrás del lituano con sus 58 fonemas: 12 vocálicos y 47 consonánticos.

Comparación de los fonemas vocálicos en español (primera foto) con el cuadro vocálico del inglés (segunda foto)Gil_07_Vocales

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Vowel-chart English

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Centrándonos en el caso del inglés y el español (tema que llevo estudiando desde hace años y en el que me siento más cómoda), hay una clara diferencia en la cantidad de fonemas que usa cada idioma. Por lo tanto, un hablante de español que quiera pronunciar la palabra “hello”, por ejemplo, si en su variedad dialectal no existe la h aspirada, lo más probable es que al principio lo pronuncie con el fonema /x/ (la “j” española) y que ni siquiera note la diferencia entre los fonemas /h/ y /x/. Es decir, pronunciará la palabra inglesa hello con acento español.

Los sonidos /b/ y /v/ son fonemas en la lengua inglesa porque diferencian significados ya que no es lo mismo decir Berry (baya) que very (muy), y un hablante inglés realiza y nota esta diferencia con claridad. Por lo tanto, si alguien dice /beri/ de forma aislada, la palabra que el angloparlante va a entender es berry. En cambio, para un español no hay diferencia entre pronunciar /b/ o pronunciar /v/, por lo que no son dos fonemas distintos sino dos formas de pronunciar un solo fonema (es decir, son alófonos de un fonema). Si alguien dice /ventana/ (juntando los labios y soltando el aire de golpe al separarlos al pronunciar el primer sonido; como la “b” de ambición) y otra persona dice /ventana/ (pronunciando la “v” sin juntar del todo los labios, como en había), el hispanoparlante que lo escuche entenderá la palabra ventana en ambas ocasiones. A veces esto puede resultar tan divertido para un angloparlante como lo es para nosotros cuando hablantes de otras lenguas no diferencian entre pero y perro.

Un español, por lo tanto, usará sus 24 fonemas para hablar un idioma que usa 36, así que cada vez que use uno de esos 24 fonemas para pronunciar cualquier de los 12 que no conoce, tendrá acento español.

Entonces, para dejar de tener acento en una lengua extranjera ¿es tan sencillo como aprender los fonemas que no conocíamos? Me temo que no, puesto que los fonemas varían al hablar, dependiendo de, por ejemplo, qué fonemas tiene alrededor.

Ahora quiero que pronuncies la palabra barba de forma aislada.

¿Has notado una diferencia entre la primera “b” y la segunda? La primera, al iniciar frase, la pronunciamos como una “b” oclusiva (como en la palaba ambición, como ya comenté antes) mientras que la segunda es fricativa (como en había). Normalmente pronunciamos una “b” oclusiva cuando esta está aislada o cuando sigue a un fonema bilabial (por ejemplo, el fonema /m/, como podemos ver en la palabra ambición). Mientras que es fricativa en el resto de casos.

Si una persona que esté aprendiendo español pronuncia todas las letras (grafemas) “b” y “v” de una forma concreta, no va a tener mayores problemas para que le entiendan (como vimos con el ejemplo de la palabra ventana), pero tendrá “acento”, puesto que no es la forma “natural” de hablar español.

Lo mismo pasa con otros idiomas. En inglés, en concreto, la “l” también tiene dos alófonos en la versión estándar británica (conocida por sus siglas en inglés como RP). Al inicio de palabra, como en el ejemplo light, o entre dos vocales, como en silly, la “l” es “clara” (como la española) mientras que al final de palabra, como en hill¸ la “l” es “oscura” (muy parecida a la “l” catalana). En otras palabras, si no hacemos esta diferencia al hablar inglés es probable que nos entiendan, pero notarán que tenemos acento. Este tipo de diferencias son tan mínimas, que como nativos de un idioma apenas lo notamos, pero sí que notamos algo “raro” cuando alguien no lo hace correctamente.

Además de los fonemas, también influye la entonación, sin embargo, esta es más variable por lo que no ahondaré en ello en este artículo.

A aquellos que se pregunten si es posible hablar sin acento les puedo decir que pueden, al menos, conseguir que su acento sea casi imperceptible, pero requiere mucho trabajo, tiempo y conocimientos sobre la fonología de la otra lengua. Eso sí, siempre puedes ayudarte de pequeños trucos para conseguirlo. Échale un vistazo a otros artículos de este blog donde damos consejos para aprender idiomas.

Gema

 

(1) Fonema: Unidad fonológica que no puede descomponerse en unidades sucesivas menores y  que es capaz de distinguir significados. La palabra paz está constituida por tres fonemas     ( Diccionario de la Real Academia Española).

El reto de “traducir” acentos

A la hora de crear un personaje ficticio se hace uso de un sinfín de elementos para darle las características necesarias que le diferencian del resto de personajes en esa historia en concreto. La forma de hablar es solo un elemento más de ellos y, sin duda alguna, juega un papel muy importante. En algunas ocasiones, el autor pretende hacer más visible la diferencia geográfica o social de ciertos personajes. A veces, un dialecto en concreto hace más realista una historia o le da un toque específico, como el acento inglés británico a las películas de fantasía o ambientadas en época medieval. Y en algunos casos, incluso es de los elementos clave de la historia, como sucede en algunas películas de humor costumbrista como Ocho Apellidos Vascos o la francesa Bienvenidos al Sur.

En estos dos ejemplos, las diferencias lingüísticas crean la base humorística de las películas cuyos argumentos giran en torno al conflicto entre sur y norte del país. ¿Os imagináis que los personajes de estas películas usaran una variedad estándar del idioma? ¿O incluso otro dialecto? ¿Cómo sonaría Dani Rovira con acento mexicano y Clara Lago con acento peruano en esta película? Probablemente sonaría incongruente y fuera de guión.

En el momento en el que esta forma de hablar se pierde en la traducción, se habrá perdido con ella parte de la caracterización del personaje. ¿Cómo evitar, en la medida de lo posible, que esto suceda? Aunque podríamos escribir libros enteros sobre este tema, intentaré resumirlo en unas cuantas frases.

Se comenzaría, como es lógico, por un análisis exhaustivo de la finalidad del uso específico de acentos. Es decir, entender por qué y para qué se eligieron esos acentos y cómo afectan a la trama.

En el caso que nos ocupa, el objetivo es que se note la diferencia de acentos entre el sur y el norte del país y crear humor con ello. Se podría, por ejemplo, hacer un doblaje con dos acentos hispano-parlantes distintos basados en las diferencias lingüísticas de los hablantes de cada zona. Es decir, el personaje de Rafa es de Sevilla y su forma de hablar tiene ciertos rasgos característicos como, por poner unos pocos ejemplos, no pronunciar las /s/ (“eses”) entre consonantes, sesear o la aspiración de la /x/ (“j” ortográfica o la “g” cuando se pronuncia como “j”) frente a la /x/ (“j” fuerte) de los personajes vascos.  Estos rasgos se podrían utilizar para crear esa diferencia dialectal en el idioma meta. Pongamos, por ejemplo, que lo queremos traducir al inglés. Al decir “Hello, my name is…” Rafa podría decirlo con una h aspirada pero no pronunciar la /s/ de “is”, mientras que Amaia podría pronunciar “hello” con el fonema /x/ (“j” española).

Otra solución sería utilizar acentos de la cultura meta que representen algo parecido. En este caso, se podría utilizar un acento del sur de Reino Unido, frente a uno del norte. O incluso que una de las partes (los andaluces, por ejemplo) tengan acento mientras que la otra utilice una forma de hablar más neutral, de esta forma, cuando Rafa tiene que perder el acento andaluz para hacerse pasar por vasco, en el doblaje en inglés sencillamente usaría una versión más estandarizada del idioma.

Otra opción es que todos los personajes utilicen la misma variedad de la lengua pero con unos pocos rasgos específicos basados en los personajes de la versión original. Por ejemplo, los personajes vascos utilizan con frecuencia palabras malsonantes como el “me cagüen to’” que Amaia dice nada más comenzar la película. Esto se podría trasladar al doblaje y de esta forma, se notaría la diferencia entre ambos grupos de personajes.

Son posibles soluciones pero no existe una mejor que las demás. La decisión final dependería de qué es lo que quieren trasmitir los autores, por ejemplo, y qué es lo que están dispuestos a sacrificar.

Gema